José, Pepe, Pep y Pablo
Tenemos otro Barcelona-Real Madrid con varios frentes abiertos
Se viene un Barça-Madrid. Uno más, el enésimo. Hastío máximo y comprensible en la previa de un Clásico, un hastío que se irá tornando en cosquilleo y emoción a medida que se vaya aproximando la hora del kick-off.
El Real Madrid llega a Barcelona como un león con piel de cordero. Agazapado pero enfurecido. El 1-2 de la ida le confiere pocas opciones al equipo blanco, pero le ofrece un escenario que le gusta y en el que se siente cómodo, el de la heroica y el de la épica. La oportunidad de levantar la eliminatoria y de hacer una machada histórica en los Clásicos está muy presente y no se debe descartar la remontada en absoluto, como muchos aficionados –de ambos bandos- afirman. “Impossible is nothing” piensan los madridistas optimistas y los culés timoratos.
El Madrid sabe que firmar un 0-2 o un 1-3 en el Camp Nou supone darle una estocada muy dura al máximo rival, apagar los conatos de incendio que puedan existir en el vestuario, y callar bocas, muchas bocas. Los jugadores y Mourinho lucharán por ello esta noche, que nadie lo dude.
JOSÉ
Mourinho está quemado, muy quemado. Sus modos, que no sus resultados deportivos, le están empezando a pasar factura de manera progresiva. El conflicto Mou vs prensa es un problema enquistado de ida y vuelta que viene de hace tiempo y que ha explotado esta última semana. Ya se ha cobrado alguna víctima, y más que caerán de aquí a final de temporada. Su última rueda de prensa denota un hartazgo considerable, más propio del que tiene pensado irse que del que se encuentra cómodo en el banquillo. El decir que en junio se irá del club parece más un ejercicio de realismo que otra cosa. Los silbidos, las portadas y los topos se suman al dominio vergonzante del Barcelona en los cara a cara. Guardiola parece tenerle tomada la medida, dejándolo a los pies de los caballos después de cada choque, más allá de tácticas, actuaciones individuales y polémicas a las que poder agarrarse con mayor o menor fuerza.
PEPE

El central luso de origen brasileño, triste protagonista durante toda la semana, ha viajado con el equipo a Barcelona y es una incógnita saber si Mourinho contará con su concurso en el partido de hoy.
Hay quien piensa que Pepe jugará seguro, toda vez que su participación le permite al de Setúbal “encanallar” el partido y focalizar toda la atención mediática, la del espectador, y la de los rivales en lo que el defensa haga o deje de hacer. Cortina de humo.
Otros piensan que Pepe no jugará por entender que puede ser contraproducente el alinear a un hombre que seguramente esté con las emociones a flor de piel, no esté preparado psicológicamente aún para jugar y que puede ser un objetivo fácil para el árbitro del partido, que puede estar condicionado por todo lo oído, visto y leído. Pepe es un imponderable en sí mismo y su concurso podría decidir el Clásico. Aún no se sabe para que lado.
PEP

Guardiola ayer utilizó nuevamente la rueda de prensa para hacer el enésimo ejercicio de cordura y “seny” (sentido común) que se le recuerda. Cuando los periodistas le preguntaron por Pepe para tratar de obtener algún titular jugoso -lo llevan complicado con Guardiola-, el entrenador azulgrana pidió de forma enérgica que dejaran en paz a Pepe y manifestó su voluntad y deseo que no se vuelvan a repetir los lamentables incidentes acaecidos en el Camp Nou en el Clásico de 2002, partido que pasará tristemente a la historia como el “Clásico del Cochinillo”. La vuelta de Figo, enfureció al Camp Nou como jamás se ha visto -y difícilmente se vea nunca más-. Las imágenes de Figo esquivando mecheros en los córners, y las fotos de una cabeza de lechón y una botella de whisky de JB sobre el césped del Camp Nou integran el memorandum colectivo y forman parte de la vergüenza más grande que conoce el club catalán. Que no pase nada esta noche.
PABLO
Hoy medio mundo girará la vista al Camp Nou para atender a ese Barça-Real Madrid, un partido de alta cuna que más allá del ánimo que uno tenga, siempre se ve, básicamente por si pasa algo que poder comentar al día siguiente en el bar o en la oficina. Pablo Infante, jugador del Mirandés, imagino que también lo verá desde la comodidad del salón de su casa, y lo hará sabedor que esos dos colosos mundiales que se baten en duelo sobre el tapete verde del Camp Nou, están luchando por una plaza en las semifinales de la Copa del Rey. Unas semifinales donde él ya tiene el billete sacado, con siete goles mediante, y en las que espera con ilusión al Athletic o al Mallorca. Enhorabuena al Mirandés en general y a Pablo Infante en particular. Seguramente no irá a los Juegos Olímpicos de Londres por más que la gente le dedique hashtags. Bojan viene pisando fuerte (¿?). De todos modos Pablo tampoco podría ir. De lunes a viernes debe abrir la entidad bancaria en la que trabaja en Miranda de Ebro. El fútbol es fantástico, campo de cultivo para emociones como las vividas ayer en el Estadio de Anduva. Deporte que se tornó un negocio hace tiempo y que a veces, solo a veces, te devuelve lo que le das.
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