Diario de la Eurocopa (Día 5): Gdansk es el nuevo mundo
Nuestros enviados especiales visitan Gdansk por primera vez
Los enviados especiales de Fútbol Primera.es a la Eurocopa 2012 continúan enviándonos los informes de su estancia en Polonia siguiendo los pasos de la Selección española. Aquí llega el cuarto capítulo del 'Diario de la Eurocopa'.
Nada más bajar en la estación de tren de Gdansk ya he visto un McDonalds, dos Kebaps, un KFC, un cine, tres pizzerias,... ¡Bendita globalización! Después de una semana encerrado en la recóndita Gniewino y condenado a comer en el (único) restaurante del pueblo, desembarcar en Gdansk me ha generado sensaciones similares a las que debieron sentir Cristobal Colón y su tripulación cuando descubrieron el nuevo mundo. El viaje para escapar de Gniewino ha sido duro. Primero porque sigo sin dominar el transporte público. Si la primera vez me subí a un autobús escolar esta vez he estado a punto de hacerlo en uno de jubilados. Soy una persona de extremos por lo visto. Y, segundo, porque la estación de tren del pueblo vecino es lo más desolador que he visto en mucho tiempo.

Una imagen vale más que mil palabras, dicen, aunque creo que no se puede apreciar del todo el sentimiento de depresión que genera este escenario. Sé que no tiene nada que ver y que incluso puede sonar a falta de respeto, pero esperando mi tren he llegado a pensar que por esas vías pudieron pasar prisioneros judíos con destino a Auschwitz. En cualquier caso, más o menos fea, la estación cumplió su cometido y acabé llegando a Gdansk sin problemas y después de una infinidad de paradas.
Pisar Gdansk por primera vez me ha dejado claro que la Eurocopa 2012 ya ha comenzado. Las calles están engalanadas con motivos del torneo y es fácil encontrarse con aficionados de cualquier país vistiendo los colores de su selección. En definitiva, en Gdansk se respira ambiente a Eurocopa. Todo lo contrario que en Gniewino. Desde que llegué por primera vez a Polonia uno de los momentos que esperaba con más ganas era poder vivir con polacos el debut de Polonia en la Eurocopa. Pensaba que habría un gran ambiente, pero en Gniewino me costó incluso encontrar un sitio en el que poder ver el partido. Por supuesto, el restaurante de siempre se convirtió en la solución y allí habían preparado una tele, decorada con caricaturas de los jugadores de España.

Esa pasión que desbordan en lo que se refiere a España y a la Selección contrasta con la apatía con la que se vivió el debut de Polonia en el torneo. Preguntando descubrí que se trataba de un fenómeno aislado en Gniewino y en algunos rincones de Polonia. Los polacos están volcados con su selección y la Eurocopa, pero en Gniewino existe cierto sentimiento de desarraigo respecto al resto del país. No hablan polaco, sino que utilizan un dialecto (no lo había sospechado, así que disculpadme por lo haberlo descubierto antes) y no le dan demasiada importancia a lo que suceda en el resto del país.
Volviendo a Gdansk, el 'aterrizaje' ha sido perfecto. Mejor que el del bielorruso Vitali Shcherbo en los Juegos Olímpicos de 1992, como diría mi compañero José Hernández. Ya he recogido la acreditación para el partido y el gorroneo de turno que en esta ocasión ha sido una mochila con motivos de la Eurocopa. Así que, sin más dilación me voy a disfrutar de la globalización de Gdansk a la espera de que comience la rueda de prensa de Vicente Del Bosque.
Francisco Ortí (Enviado especial a la Eurocopa 2012)
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