Echo de menos el fútbol

Se está olvidando lo más importante

Recuerdo mi infancia pegada a una radio, escuchando los fines de semana el Carrusel Deportivo.

Tiempos en los que Las Gaunas, Carlos Tartiere, Mendizorroza o el Francisco de la Hera eran estadios de Primera División, sí, cuando todavía se llamaba Liga de Fútbol Profesional, lejos de la globalización.

Recuerdo las tertulias radiofónicas, los diarios deportivos e incluso los debates en el recreo, sí, como si fuera ayer, pero añoro, añoro ese sentimiento de fútbol puro, de deporte, en el que la mayor polémica era un fuera de juego que en apenas horas se perdía entre la niebla y no volvía a hacer acto de presencia.

Era fútbol, simplemente fútbol. Nada de polémicas, nada de miles de repeticiones y centenares de debates sobre los mismos. Jugaba un equipo español en Europa y, fueras del equipo que fueras, jamás pensabas en tus colores, sino en que era un equipo español. Recuerdo José Ángel de la Casa junto a Míchel en los encuentros de TVE hablando de fútbol español sin recordar al rival en el ámbito doméstico del mismo. Eran equipos españoles en Europa, y por lo tanto eran el centro de atención.

Ahora, impensable. Ahora, madridistas y barcelonistas son del equipo extranjero al que se enfrenten ambos respectivamente. En la actualidad existe el odio elevado a cifras inalcanzables, existe la basura mediática que, como se afirma, se consume, y por lo tanto se sigue vendiendo. Es lógico, un kioskero adquiere un producto nuevo, el consumo crece y por lo tanto seguirá comprando ese producto para su posterior reventa. Pues las informaciones futbolísticas son lo mismo. Sí, decimos que es basura, pero lo consumimos, pedimos más, pedimos polémicas, robos, atracos, fraudes federativos, fichajes (aunque sean mentira).

Echo de menos cuando el fútbol era fútbol, cuando no habían polémicas explotadas, cuando no habían cruce de declaraciones escandalosos, cuando existía eso que tanto vende la UEFA, respeto.

Añoro cuando los clubes de fútbol servían de ejemplo, cuando no existían las deudas tan abultadas como las actuales, cuando no existían los entrenadores maleducados, prepotentes, llorones, cuando el cinismo y la falsedad no maquillaba a ningún entrenador. Claro que existía la polémica, sin ella el fútbol perdería la esencia, pero era una polémica comedida, controlada, basada en unos hechos reales, no el humo mediático, manipulado con tal de vender la mayor cantidad posible.

Los periodistas no tenían colores, o al menos no los hacían evidentes con tanta claridad como hoy en día.

Recuerdo que los estadios de fútbol se llenaban, la gente vivía los partidos en directo, ya que no existían horarios desorbitados, ya que los precios tanto de abonos como de entradas no se traducían en locuras. Añoro con cariño ese término español de "Domingo, el día del Fútbol". Las tardes del domingo eran caprichos puros, momento de la semana dedicado a los carruseles radiofónicos. No existían mil horarios, todo tenía más emoción.

Sí, todo en el recuerdo, ya que todo aquello lo comparo con lo que veo a diario y es vomitivo. Cruces de declaraciones absurdos, manipulados con vistas a la indignación del aficionado, explotados hasta límites surrealistas y vendiendo la misma información desde múltiples puntos de vista que presenta, sea cual sea el tema, polémica por todos lados.

Echo de menos el fútbol.

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