Leo Messi, el jugador que te hace sentir miedo
Visión fuera del binomio Madrid-Barcelona
Para hablar con objetividad de Leo Messi, si es que esto se puede dar, entiendo que hay que tomar una distancia. Que hay que salir de entorno del Barcelona, y del Real Madrid también. Hay que estar en la 'tierra real' para poder observar desde la imparcialidad a una especie de ser supremo, a pesar de su corta estatura, que estando mal te va a hacer pasar un mal rato, pero que estando bien puede hacer que pases a la historia de los ridículos.
Eso debe pensar todo el Bayer Leverkusen , con su exigente y ganador 'jefe', Rudy Völler, que debe estar maldiciendo la hora del sorteo de octavos de la Champions League de camino a Alemania. Messi es un jugador que debemos empezar a considerar que ha terminar con todos los adjetivos calificativos existentes, y que es conveniente inventar otros nuevos.
Pero el punto de vista que quiero tratar no son sus récords, sus goles, sus títulos, su precocidad para todo ello. Quiero hablar de la sensación de jugar contra este chico, que con su cara de bueno, no te hace pensar que estás a punto de pasar hora y media de terror. Con su estatura no imaginas que pueda alcanzar un balón de cabeza ante centrales que le sacan medio cuerpo. Un jugador que con sus cortas piernas te hace creer que no ganará un balón en velocidad y no podrá hacer slalom tras slalom con las defensas rivales hasta hacerlas enrojecer. Pero lo hace…
Marzo de 2010. El Valencia juega un partido de Liga en el Nou Camp. Un equipo serio, aspirante a la tercera plaza, ya lejos de Madrid y Barcelona. Primera parte seria, sin espacios. “Unai ha dado con la tecla”, comentábamos los más osados. Messi no había estado especialmente bien los primeros 45 minutos. Pero en la segunda parte, del minuto 56 al 82, un vendaval de 1,69 metros de altura. Hizo tres goles en ese tiempo, pero pudo hacer mucho más. La sensación era la de terror, la de pensar que en cada acción, por lejos que estuviera de la portería, podía ser gol suyo… o de un compañero.
Leo Messi es un futbolista que ha desarrollado la capacidad de intimidar desde la modestia, de asustar sin gestos desafiantes, de destrozar equipos sin parecer arrogante. ¿Comparo con Cristiano? Sin hacerlo tácitamente es obvio, pero es que el portugués personaliza otra modelo. Completamente distinto. Y por más que haya lucha, los imparciales, que sufriremos a ambos, miraremos con ojos más inquisitivos al luso.
Ahora Madrid y Barcelona pujarán por ver cuál es mejor, otra vez. Pero todos aquellos que no somos parte del binomio, que también existimos, podemos dar un matiz diferente: el terror que sientes cuando ese bajito endiablado tiene la pelota en los pies, encara tu portería, dibuja figuras en forma de regates eternos que nadie puede parar, y es capaz de batir a tu portero con una vaselina sutil como si no se hubiera pegado una carrera de 40 metros a toda velocidad. Eso, queridos amigos, es sentir miedo de un jugador de fútbol.
Sígueme en Twitter: @tonihern
También te puede interesar:

