España y su otro fútbol
Referencia en el césped, ¿vergüenza fuera de él?
Campeones de Europa. Campeones del Mundo. Campeones continentales sub-21. Candidatos firmes al oro olímpico en Londres. Selecciones inferiores referencia en todo el globo. Los dos mejores equipos a nivel de clubes (aunque no la mejor liga del mundo). Sí, hablamos de España, de su fútbol, el que se juega en los campos, y no fuera de ellos. Ése que de verdad engancha… si realmente te gusta este deporte. Pero esta situación parece ser fachada, cartón piedra.
El fútbol español vive alborotado. Parece haber entrado en una primavera autodestructiva, que lleva a comportamientos extremos, y por lo tanto, a un grado de absurdez notable. Real Madrid y Fútbol Club Barcelona, con la colaboración inestimable del colectivo arbitral en la persona de su presidente, Sánchez Arminio, y con pretextos baladíes como excusa, están dando un bochornoso espectáculo, más propio de un patio de colegio que de la (mal) llamada mejor liga del mundo.
El rodillo mediático alimenta el esperpento. “Esto se sanciona, y aquello (siempre más grave, claro), no, porque era el contrario”. Argumentos de peso, sin duda… De peso para hacer el ridículo con millones de personas expectantes para ver cual es el siguiente disparate, el próximo personaje en decir alguna cosa fuera de tono, o simplemente, que haga reír a un mundo, el del fútbol, que parece vivir en un estado de nervios propio del “Universo Almodóvar”.
¿Este es el fútbol referencia? ¿Esto es lo que quiere el amante de este deporte? Que cada uno escoja su bando, pero desde luego, esto no es sano, ni positivo, ni enriquecedor. Asistimos semana a semana a la degradación de algo maravilloso, desvirtuando el hecho del juego en sí, centrando los ¿debates? en quién es más desgraciado, quién recibe menos ayudas, a quién se perjudica más y hablando cada vez menos de fútbol. Es curioso, siendo esto el centro de nuestro pequeño-gran mundo…
Pero parece que el espectáculo no tiene límites. Hace casi un mes que se conocen los finalistas de la Copa del Rey. Athletic Club y Barcelona no han sido capaces, con la “ayuda” de la Federación, de ponerse de acuerdo para encontrar una sede. Y el entorno tampoco ha ayudado, siendo el Madrid un ejemplo de ¿deportividad? al negar su estadio, el más grande y mejor situado, para ambos finalistas.
En el paroxismo de esta situación, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, atacando a Florentino Pérez, o el Barça negando su asistencia a la reunión final como señal de protesta por las declaraciones de Sánchez Armiño contra Piqué. Para completar el cuadro, que no falte de nada, Joan Gaspart, vicepresidente de la Española, zanja el asunto: “si no hay acuerdo, por sorteo”. Por favor, que se emita en directo por televisión, que vaya un niño de San Ildefonso, y saque una bolita con la ciudad.
Lo que entendemos y queremos como fútbol es un juego, en el que once jugadores se enfrentan a otros tantos en un tapete verde, y el que mete el objeto redondo que se mueve entre tres palos más veces gana. Esa es la esencia. Todo lo demás es show, que también puede resultar atractivo, pero dentro de un orden, siempre con unos límites, y desde luego, como ocurre en la vida, con las referencia dando ejemplo, y no convirtiéndose bufones de un circo que parece no tener dueño. ¡Viva el fútbol!, pero el de verdad.
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