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Un nuevo enemigo para Mourinho
Por si no tuviera suficiente con los favores arbitrales, los permisivos controles antidopaje y que muchos equipos salgan 'vencidos' ante ellos, vuelve a aparecer la televisión en la ayuda del Barcelona en su lucha titánica por la Liga.
Los molinos que en Chamartín ven como gigantes volverán a ser protagonistas para los paranoicos días antes del gran Clásico que se jugará el próximo sábado diez de diciembre en el Santiago Bernabéu, tal y como solicitó el Barcelona que cinco días después iniciará su participación en el Mundial de Clubes en Japón.
Se especuló con que el partido se jugase en el impopular horario del mediodía dominical, un día más tarde que le restaría descanso al equipo de Guardiola ante un viaje hasta Tokio que siempre acaba pasando factura aunque se produzca justo antes del parón navideño en la Liga.
Quizás Mourinho, mucho más relajado esta temporada, obvie el detalle, pero con su historial y su habilidad para dar relevancia a detalles que pueden parecer mínimos ante el ojo inexeperto, no podemos descartar que, incluso ganando el partido, pueda dejar caer que a su equipo no le respetan tanto las televisiones con la designación horario.
Claro que en Barcelona también han tenido motivo de queja. Sí, adelantaron su partido de Copa para que no coincidiera con el Mundial, pero alguien se encargó de recordar que en 2000 al Madrid le ahorraron una ronda para que pudiera viajar a Brasil y disputar el Mundial de Clubes de aquella temporada, la misma en la que se hizo caso omiso a la solicitud del club culé de retrasar unos días la vuelta ante el Atelti. Guardiola, en su línea prudente pero desquiciante para algunos, salió al paso con un 'sin comentarios'.
El Clásico, el partido que, guste o no, empieza a decidir la Liga, parece que una vez más no sólo se jugará en el campo. Todos los detalles cuentan y este año también, el que 'no esté conmigo, estará contra mí'

