El campeón de la Copa de SM El Rey 2011/2012...
... ¿será el fútbol?
La Copa del Rey empezó hace ya algunos meses. Los equipos de Tercera y Segunda B que la jugaban se fueron eliminando unos a otros, luego llegaron los de Segunda A, y desde hoy, viene la élite: los de Primera. El Barcelona de Guardiola, actual subcampeón del torneo después de perder la final del año pasado contra el Madrid por el único gol importante de Cristiano Ronaldo, se estrena contra el Hospitalet, segundo en su grupo de Segunda B. En campo de hierba artificial y con su presidente, Miguel García, rajando de todo bicho viviente.
Y razón no le falta, aunque dispare algún tiro al aire. El gran problema de García no es el mandamás de la tele Jaume Roures, ni el horario, que no le ayudan, es verdad. El gran hándicap es que no le tocó el Madrid, o el Betis, y poner las entradas caras para ver al Barça a 10 minutos de su estadio, no es atractivo para el espectador catalán. Pero es secundario. Lo que le hacen hoy al fútbol, hoy que empieza la fase fuera de la Copa del Rey 2011/2012, no es bueno. Está claro que vende más un Madrid – Barça, el cuadragésimo partido del siglo, pero hay que pensar mucho más allá.
¿La razón de todo esto panegírico que estoy esbozando? El campo del Hospitalet es un recinto precioso, de los construidos para la Olimpiada de Barcelona 92. Tiene una capacidad para unos 7.000 espectadores, y mucho me temo que, salvo que regale las entradas estará vacío. Y eso mata la Copa del Rey. La mata sin remisión. No es de recibo tampoco que se ponga un partido a las diez de la noche entre semana. ¿Nadie piensa en que hay que trabajar al día siguiente? ¿O que los niños, y esto sí es importante, deben ir colegio el jueves? Roures sabe que el partido, por la tele, lo verán varias decenas de miles. Lo ponga una hora o una hora después. Flaco favor al espectáculo…
Así nunca gana el fútbol. ¿Para qué? Lo podemos seguir matando sin remisión. Tenemos la Copa, ese torneo que hemos ayudado todos a tirar por los suelos, pero que cuando llega a su tramo final, es capaz de mover a 30.000 personas de una ciudad a otra entre semana. ¿Nadie se percata de ese “pequeño” detalle? Este torneo es precioso, tiene su mística, si se cuida, y no podemos dejar que vaya muriendo. Tampoco ayuda Michel Platini y su cabezonería de no dar a las copas domésticas más alcurnia y dejar que el campeón vaya a la Champions League (me pregunto por qué), aunque esa es otra historia más delicada.
Bendita Copa del Rey, sinceramente. Me emocionan los recuerdos que tengo de ella. Cada uno en su corazón futbolero dará cobijo a los suyos. Pero para que las generaciones que vengan detrás puedan tenerlos también, debemos cuidarla, mimarla. Hacer partícipes a los modestos, porque la Copa también es mítica, y eso ocurre cuando un equipo pequeño se lleva por delante a uno grande. No sé si la fórmula es el partido único, el campo neutral o que pasen a cara o cruz. Pero si sabemos que poner partidos a las diez de la noche, entre semana, y con la vuelta de la eliminatoria mes y medio después, no ayuda.

