Y el Nou Camp cantando “Íker, Íker…”

Puede ser la canción del verano, y del año

La situación de Íker Casillas, suplente, por la que pasan todos los futbolistas alguna vez, pero que en este caso va camino de tragedia, está empezando a desatar un fenómeno que puede ser tendencia, ya que en Los Cármenes de Granada, por primera vez, se escuchó al público cantar “Íker, Íker”, con Diego López en el campo, y eso, no nos cabe duda, se podría escuchar hasta en el Nou Camp en un partido del Barcelona del Tata Martino, y sería, sin duda, histórico…

Pongamos la situación real, que podría darse ya mismo, en la vuelta de la Súpercopa de España contra el Atlético de Madrid, con un resultado favorable para los culés, y un Nou Camp divertido, “cachondo”. Escuchar a 100.000 tipos coreando el “Íker, Íker”, bien como broma, bien como guasa, bien como respeto (esto último lo pongo por quedar bien, porque no se lo cree ni el que asó la manteca), en ese campo, puede ser una especie de sopapo al madridismo, y no sólo eso: se pueden desatara rumores a una velocidad de vértigo.

Casillas se enfrenta a perderse su último Mundial. En Brasil tendrá 33 años, y el siguiente ya la va a coger muy lejos. Si juega, donde sea, Del Bosque le llevará. Eso lo sabe todo el mundo, y el compañero sentimental de Sara Carbonero el primero. Irse cedido unos meses a un club puente, y terminar en el Barcelona substituyendo a Víctor Valdés era algo que hace un mes sonaba a chiste malo, pero ahora nadie pondría la mano en el fuego afirmando lo contrario.

Y sigo “escuchando” esos gritos de “Íker, Íker” en el Nou Camp, y las prensas de Madrid y Barcelona analizando el porqué, el cómo, qué quieren decir, que NO quieren decir. Y pienso en Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, ese hombre al que no le tembló el pulso enseñando la puerta del Bernabéu a Vicente del Bosque, Fernando Hierro o Raúl González (el puyazo que le lanzó el “7” antes de su homenaje fue curioso). ¿Alguien piensa que si tiene que “despedir” a Casillas se lo va a pensar dos veces? Pero una cosa es sacar a la gente fuera del club, y otra que se marchen al Nou Camp. Ahí, la cosa cambia mucho.

Pero también me pongo en la piel del seguidor culé. Si fuera uno de ellos y supiera que mi portero, Valdés, se va al final de la temporada, querría al mejor del mundo, y ese es Casillas. Y en la de Sandro Rosell. El morbazo de fichar a Casillas supera el de ver a Figo con la camiseta del Madrid en su día. Eso no tendría precio, ni si quiera los 60 millones de euros que pagó Florentino por el luso.

En Los Cármenes, probablemente sin saberlo, y si Ancelotti no lo remedia, han creado un fenómeno que puede ser la cantinela del año. EL italiano me parece un tipo listo (todas las semanas va a decir que “ya veremos”, para que muchos entren en el juego y cada previa de partido alimenten el debate y “adelanten la noticia” de que juega Casillas. Ya ha pasado dos veces y, me temo, las que quedan.

Seguiremos la vuelta de la Súpercopa de España entre el Barcelona y Atlético de Madrid. Primero para intentar ver el fútbol prometido que no se atisbó, ni de lejos, en la ida. Y segundo, al menos yo, por ver si a ese Nou Camp le sale la vena divertida y se marca un cántico que puede abrir las carnes de media España y generar un debate que ni la prima de riesgo en máximos históricos. Y a todo esto, que Ancelotti no ponga a Casillas de titular frente al Athletic. Ahí me demostraría ser un fenómeno…

EL DEBATE: ¿CANTARÁ EL CAMP NOU EL NOMBRE DE IKER CASILLAS?

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