Tarjetas, la última innovación táctica
Planificar descansos o asegurar presencias a través de las sanciones
Va a ser una de la comidilla de los próximos días (víspera de Clásico): los jugadores que (siguiendo órdenes o no de sus entrenadores) buscan una quinta amarilla que les haga cumplir un ciclo de sanción en un partido que no entre dentro de 'su liga'.
Desde aquí no señalaremos a unos u otros, ni intentaremos contar quién lo ha hecho en más ocasiones para culparle en primer lugar. Es algo tan viejo como el propio fútbol (bueno, tanto no, que las tarjetas no os creáis que son tan antiguas) y todos los equipos han usado en alguna ocasión la picaresca para gestionar a su plantilla.
El año pasado, tras el Ajax - Real Madrid, la UEFA tomó cartas en el asunto y la Liga también optará por el mismo camino: sancionar con dos partidos en lugar de uno las quintas tarjetas buscadas. Pero lejos de solucionar la picardía, hace que árbitros y comités asuman algo más de presión ya que son ellos los que deben de juzgar la voluntariedad o no de esa quinta tarjeta.
Pero a la sombra de cómo gira este debate entre los grandes, viven los equipos más humildes que usan las mismas 'triquiñuelas' en sus duelos ante equipos ante los que no tienen nada que hacer.
Está claro que en un torneo donde entre rivales directos las diferencias son mínimas, que reciban rivales que no 'van con todo' desvirtua en cierta medida la pelea, pero no puede servir como excusa. Un equipo controla a sus jugadores y si trabaja bien, no debería preocuparse de lo que hagan los demás.

