Futbolistas a los que les gusta levantar el brazo derecho como a Isabel II

Al igual que Isabel II, a muchos futbolistas les ha dado por realizar el saludo fascista a lo largo de la historia. Repasamos algunos casos.

El pasado fin de semana se lió parda en Reino Unido por una fotografía publicada por The Sun en la que aparece la Reina Isabel II de pequeña realizando el saludo fascista junto a su hermana, la princesa Margarita, y a su tío, el príncipe Eduardo. Era 1933 y Hitler acababa de llegar al poder en Alemania, poniendo de moda este saludo junto a Mussolini y, posteriormente, Franco. Tristemente esto de levantar el brazo derecho como la reina de Inglaterra se ha estado reproduciendo generación tras generación y un deporte tan social como el fútbol no ha estado exento de este tipo de gestos.

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El caso más famoso que encontramos es el de Paolo Di Canio, ultra de extrema derecha de la Lazio metido posteriormente a futbolista. Con la palabra Dux tatuada en el brazo -de la que deriva el apelativo Duce (Jefe) adoptado por el dictador Mussolini-, el mítico delantero no dudó en celebrar goles importantes como ante la Roma, eterno rival, con la hinchada blaquiceleste realizando el saludo fascista, lo que le valió dos multas en el Calcio y estar frente a frente con las víctimas del nazismo, a quienes reconoció que "las leyes raciales fueron terribles; la violencia nunca es positiva", pero no sin añadir que "los comunistas italianos también realizaron estragos en el país". El de Di Canio es un caso peculiar, puesto que en la Premier League llegó a destacar por un Fair Play sin precedentes, llegando a renunciar a anotar un gol cantado después de ver cómo el portero rival se acababa de lesionar. Por otra parte, su temperamento le llevó a pelear con un futbolista de color durante su etapa como entrenador del Swindon Town, algo que muchos tildaron como un claro acto de racismo.

Uno de los más recientes en realizar el gestito fue el griego Giorgios Katidis, que en 2013 la lió parda siendo noticia en todos los medios deportivos internacionales. El futbolista del AEK Atenas celebró de esta forma el gol de la victoria de su equipo sobre el Veria por 2 a 1. Después de ver el revuelo creado por su saludo, el jugador de 20 años aclaró en Twitter que no conocía el significado real del gesto -vaya por Dios- y que aborrece el fascismo; vamos, que se marcó sin querer una "chiquillada" como dirían ciertos políticos de por aquí, aunque a él sí que le cayó una dura sanción siendo expulsado de la selección de Grecia de por vida.

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Otro saludo romano que gozó de una gran repercusión fue el que protagonizó en 1996 el por aquel entonces guardameta del Aston Villa y posteriormente del Manchester United, el australiano Mark Bosnich. Durante un encuentro entre los villanos y el Tottenham Hotspur, al cancerbero no se le ocurrió otra cosa que dirigirse a la grada del White Hart Lane -afición mayoritariamente judía- realizando el saludo nazi y simulando un bigote hitleriano con la otra mano; un 'completo' que se marcó y que le costó una disculpa pública además de una multa de 1.000 libras. El gesto colmó todas las portadas de los tabloides deportivos británicos.

A Pavel Horvath le costó algo más la multa por levantar el brazo derecho, en concreto 7.250 euros que tuvo que abonar en 2007 por realizar el saludo nazi en un encuentro de liga con el Sparta de Praga. Cuando aficionados de su equipo propiciaron cánticos racistas y arrojaron petardos sobre el terreno de juego, el jugador checo se dirigió hacia ellos con el brazo derecho en alto. Según Horvath era para pedirles calma, según la Federación Checa de Fútbol para realizar el famoso saludo, el cual calificó como "intolerable". El centrocampista abonó la multa, pero continuó asegurando que su gesto no tuvo ninguna connotación política.

A lo largo de la historia no han sido pocos los futbolistas y clubes de fútbol al completo que se han visto presionados a realizar el saludo fascista. Los conjuntos españoles, italianos y alemanes pueden dar buena cuenta de ello, pero también algunos otros equipos como el caso de la selección inglesa -no iba convocada Isabel II- en el Estadio Olímpico de Berlín en 1938, con los 11 futbolistas levantando el brazo derecho ante la atenta mirada del Führer en el que es considerado como uno de los gestos más vergonzosos del deporte europeo y que muchos se empeñan en seguir realizando.

[video:https://www.youtube.com/watch?v=jlbLHviSTPc]

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