El origen de los motes en el fútbol español

No hay grandes aficiones o grandes equipos de la historia que hayan pasado a la eternidad sin un apodo que les glorifique

Entrar en la historia conlleva algo más que las distinciones o el saborear en algunos casos las mieles del éxito, también lleva consigo un honor muy especial como es el caso de los sobrenombres, un apodo con gancho que permanezca en la memoria colectiva. En las páginas doradas del fútbol hay muy pocos equipos o jugadores que carezcan de mote, muchos de ellos con connotaciones muy positivas y otros, por contra, muy negativas. Repasamos el origen de los motes del fútbol español.

Desde hace unas semanas se está difundiendo por las redes sociales la imagen que encabeza este artículo, en la que se aprecia cómo sentados en uno de los muros del viejo estadio La Escopidora, el primer templo azulgrana, cientos de aficionados observaban al Barcelona en el terreno de juego en torno a 1909. Cualquiera que se acercara por el carrer Indústria un día de partido y levantara la vista se encontraría con todo un mosaico de traseros asomando -de culs en catalán-, por lo que los aficionados del Barça no tardarían en ser llamados culeros -culés- en tono despectivo en un principio, aunque ahora es todo un orgullo de mote para los aficionados. Otro de los grandes motes que existen en el entorno culé es el del Dream Team del equipo de Johan Cruyff, un apodo acuñado en la misma noche que levantaron en Wembley su primera Copa de Europa en 1992. Por aquel entonces, el mundo del deporte aguardaba expectante los Juegos Olímpicos de Barcelona, donde EE.UU. iba a presentar un equipo de ensueño en la competición de baloncesto, un dream team, lo que llevó al entonces vicepresidente Joan Gaspart a asegurar que ese Barcelona "es el verdadero dream team" antes de bañarse en el Támesis celebrando el histórico triunfo de los de Cruyff.

El eterno rival de los azulgranas, el Real Madrid, no se queda corto en apodos. Desde su creación siempre les ha acompañado el nombre de 'merengues' por su vestimenta blanca, del mismo color que este dulce, pero el sobrenombre de 'vikingos' sí que tiene algo más de historia y se lo deben al diario The Times, que tras la quinta Copa de Europa consecutiva de los Di Stéfano, Puskás, Gento, etc. escribió: "El Real Madrid se pasea por Europa como en antaño se paseaban los vikingos, arrasándolo todo a su paso". Pero este no ha sido el único mote del club blanco en su historia; tras Di Stéfano llegó el equipo que conquistó la sexta Copa de Europa con una plantilla sin ningún futbolista extranjero. Estos jóvenes jugadores posaron para una portada portando pelucas con la más pura estética de los Beatles en pleno apogeo de la banda y en la que los coros de la canción de los de Liverpool 'She loves you' dio nombre a la generación de los 'Ye-yé'. No hay que olvidarse del equipo formado por Butragueño y otros cuatro grandes futbolistas de la casa como Míchel, Pardeza, Martín Vázquez y Sanchís, la denominada Quinta del Buitre que tantas alegrías dio en Chamartín, ni tampoco hay que dejar en el olvido el Real Madrid de los Galácticos, donde el ambicioso proyecto de Florentino Pérez terminó colapsando una galaxia repleta de estrellas.

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Otro grande con un apodo peculiar es el Athletic Club de Bilbao, que debe su sobrenombre de Leones a su patrón, a San Mamés, quien siendo todavía un adolescente fue sometido a innumerables torturas y finalmente puesto en el centro del circo en el que le soltaron unos leones para que éstos devorasen al joven cristiano, pero estos, en lugar de devorarlo, fueron amansados por Mamés postrándose a sus pies. Esto enfureció al gobernador de Cesarea de Capadocia que mandó acabar con la vida del muchacho clavándole un tridente en el abdomen.

El fútbol español está repleto de estos sobrenombres, de los cuales hay más que equipos conocidos. Por ejemplo es vox populi que los aficionados del Atlético de Madrid son 'colchoneros' por los colchones de franjas rojas y blancas utilizados durante la postguerra, así como que Sarrià estaba repleto de periquitos cuando comenzó a jugar en ese barrio el Espanyol o que durante la temporada que el Levante jugó a orillas del Turia se observó una gran población de ranas -granotes en catalán- a orillas de este río.

Pero también grandes equipos han dado grandes nombres a los clubes a lo largo de su historia. El Granada llegó a ser temido en la década de 1970 por la extrema dureza de sus defensas, llegando a ganarse el mote de Los Carniceros; Arsenio Iglesias entrenó a un Deportivo de La Coruña que sorprendió a todos, el Súper Depor, que llegó desde Segunda División para dar guerra en Primera de la misma forma que hizo el Albacete de Benito Floro, que pasaría a ser conocido como El Queso Mecánico, aunque ninguno logró los títulos del Real Zaragoza de Los Cinco Magníficos -Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra-, que llegaron a varias finales de Copa y europeas consecutivas.

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