Liverpool 5 - 4 Deportivo Alavés (Final de la UEFA 2001)

Un fatídico gol de oro en propia meta de Geli dejó al Alavés a las puertas del título en una de las últimas gestas del fútbol humilde

El tanto de Geli en propia puerta dió el título a los reds / Getty Images El tanto de Geli en propia puerta dió el título a los reds / Getty Images

Una edición de 'David contra Goliat' en su máximo exponente. Los vitorianos llegaban a Dortmund con uno de los equipos más humildes de la competición para enfrentarse a un Liverpool plagado de estrellas.

El 16 de mayo de 2001 se cumplió una de las mayores gestas del fútbol modesto. El Deportivo Alavés, un equipo formado por jugadores casi desconocidos que llegaron a vestir la zamarra albiazul cuando el equipo estaba en 2ªB se encontraba en la final de la Copa de la UEFA dispuesto a escribir un capítulo memorable en las páginas doradas del fútbol del viejo continente.

Y así lo hizo en lo que fue una oda a la modestia. Mientras otros equipos bajaban de sus autocares antes de los partidos en traje o con ropa oficial del club, los jugadores del Glorioso llegaban a la final de Dortmund vestidos de calle sin modernas maletas de Louis Vuitton. “Si así hemos llegado a la final, así iremos a la final”, decía José Manuel Esnal "Mané", ese señor normal, bajito y con bigote que entrenaba a ese equipo de personas mundanas que osó desafiar al fútbol moderno desde la humildad y la inconsciencia del que no sabe que está haciendo algo imposible tras deshacerse en rondas previas de equipos como el Inter de Milan, Rayo Vallecano o Kaiserslautern con un impresionante bagaje a favor de 31 goles.

Aquella noche todo el mundo fue del Alavés, los vitorianos eran un equipo que caía bien tal vez por esa mezcla de paternalismo y ternura que despiertan los equipos pequeños en presupuesto pero grandes en coraje y todo aquel que sintonizó el partido fue alavesista por unas horas. Lo único que echaba atrás para ser un babazorro más era la horrorosa camiseta con la que saltaron al campo los vitorianos. Ya durante las fases previas disputaron sus partidos con una elástica rosa inspirada en el vino de la Rioja Alavesa, pero en aras de marketing y de recaudación la directiva decidió disputar la final con una zamarra azul con una raya horizontal inexplicablemente dorada, muy a lo Boca Juniors para disgusto entre otros de Desio, buque insignia de aquel Alavés, argentino y no precisamente fan de Boca.

Comenzaba el partido y 10.000 alavesistas escuchaban como otros tantos aficionados del Liverpool entonaban el ya mítico "You'll never walk alone" en el Westfallen Stadion, lo que les hizo tomar conciencia de a quién tenían delante vestido de rojo. Mané dispuso tres centrales con dos carrileros, su habitual 5-4-1 con un recién descubierto Contra que se adueñaba de la banda, mientras que Houllier sacaba un 4-4-2 con la temible pareja Heskey - Owen en la zona atacante.

Apenas tuvieron tiempo para medirse cuando una falta lateral botada por McAllister era rematada al fondo de las mallas por el defensa Babbel ante un Herrera totalmente vendido, adelantando así a los reds en el marcador. Durante los primeros instantes del encuentro el partido estaba completamente controlado por el Liverpool y fruto de ello fue el segundo tanto en el que un buen pase de Owen buscando la espalda de la defensa vitoriana era aprovechado por un jovencísimo Gerrard que sólo ante el portero ampliaba la distancia en el marcador de los ingleses.

Mané no lo veía claro y optó por la solución más sensata: sacar a un defensa (Eggen) y meter a un delantero (Iván Alonso), y parece que dió en la tecla ya que apenas cinco minutos después del cambio el uruguayo recortaba distancias cabeceando un sensacional centro de Contra y despertaba al Glorioso, que gozó de más oportunidades hasta que McAllister ponía el 3-1 ejecutando un penalti que había cometido Herrera sobre Owen.

Para la segunda mitad los pupilos de Mané sabían que necesitaban marcar, así que optaron por un juego mucho más directo que buscaba las cabezas de Iván Alonso y Javi Moreno. Fue este último quien recortaba de nuevo distancias en el luminoso al rematar de cabeza otro centro del rumano Contra, que estaba siendo un auténtico puñal por la banda derecha de los babazorros. Pero la locura estallaba tras una falta de Henchoz a Iván Alonso al borde del área. De nuevo Javi Moreno, el Búfalo, perforaba la meta de Westerveld esta vez con un golpe franco en el que al valenciano se le resbaló el pie de apoyo de tal forma que golpeó el esférico haciendo que saliese disparado por debajo de la barrera, sorprendiendo a toda la defensa red.

Con tablas en el marcador la contienda adoptaba otro matiz. Una mayor intensidad se apoderó el encuentro que permitió ver más ocasiones en ambas áreas, hasta que en el 72' Fowler culminaba una contra del equipo inglés y tras dejar sentada a la defensa alavesa colaba el balón hasta el fondo de las mallas. Todo parecía sentenciado hasta que en un córner (que la jugada previa era penalti o saque de puerta, pero no córner), Jordi Cruyff se alzaba por encima de toda la defensa inglesa y con un tremendo testarazo ponía de nuevo las tablas en el luminoso justo al borde de la prórroga, una prórroga que por aquel entonces se celebraba como 'gol de oro', que no era más que como aquello que hacíamos en el colegio de quien marque el último gol, gana el partido.

En el tiempo extra ambos equipos tuvieron ocasiones de marcar y dar por finalizado el encuentro, Magno vió la segunda amarilla por una entrada innecesaria en el 98' y fue en el minuto 116 cuando todo se sentenció. Smicer se marchaba por la banda y el capitán Karmona se veía obligado a derribarle, provocando lo que sería su segunda tarjeta y dejando a su equipo con nueve sobre el campo. El Alavés estaba malherido pero poco duró ese 'sufrimiento'. McAllister sacó la falta muy cerrada hacia la portería de Herrera y Geli, en un intento de despejar, colaba el balón por el segundo palo de la portería vitoriana. Fin. Se terminó el sueño.

Toda la expedición del Liverpool corrió a abrazarse a McAllister tras la magia del gol de oro, un gol que tuvo que meterse el propio Alavés. Un final cruel. Un final épico. Fue la belleza del fracaso. Alguno como Javi Moreno no recordaba cómo era la normativa: “Yo cuando vi que lo celebraban y que saltaba al campo todo el mundo decía... ¿pero qué hacen? Si quedan tres minutos”, explicaba en el documental sobre la hazaña "Cuando fuimos campeones", en el que también comenta: “Siempre se lo digo a la gente, a mis amigos; yo me siento ganador de esa final. Lo único que no tengo es la copa. Pero yo me siento ganador. Ganamos 5-4, el último gol nos lo metimos nosotros”. Porque esa final la ganó el Liverpool, pero la ganó el Alavés.

A su llegada a Vitoria fueron recibidos como auténticos héroes, como campeones, porque así lo sentía la afición blanquiazul. Un equipo de gente normal, trabajadora y humilde, un equipo de luchadores que incluso inspiró la canción del grupo español La Cabra Mecánica 'Valientes', con su “Ganaremos un ratito hasta que bailen los de siempre (…) ¡Volveremos a ser valientes!”.

Las trayectorias de los dos equipos fueron bastante dispares tras esta final. Al Liverpool llegó Rafa Benítez y les hizo ganar una Champions, mientras que los vitorianos se deshicieron de Mané y varios jugadores importantes (Javi Moreno y Contra firmaron por el AC Milan) y entraron en una crisis deportiva e institucional que les hizo bajar hasta 2ªB en pocos años. A día de hoy los reds apuntan a volver a ser un grande en Europa mientras que el Alavés lucha por la permanencia en Segunda División, pero quién sabe, quizás algún día vuelvan a ser valientes.

Liverpool: Westerveld; Babbel, Hyypiä, Henchoz (55' Smicer), Carragher; McAllister, Hamann, Gerrard, Murphy; Heskey (64' Fowler) y Owen (78' Berger).

Deportivo Alavés: Herrera; Karmona, Téllez, Eggen (22' Iván Alonso), Contra, Geli; Jordi Cruyff, Tomic, Desio, Astudillo (46' Magno) y Javi Moreno (64' Pablo).

Goles: 1-0, 3': Babbel; 2-0, 16': Gerrard; 2-1, 26': Iván Alonso; 3-1, 40': McAllister (p.); 3-2, 47': Javi Moreno; 3-3, 49': Javi Moreno; 4-3, 72': Fowler; 4-4, 88': Jordi Cruyff; 5-4, 116': Geli (p.p.).

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Real Sociedad y Valladolid se medirán mañana viernes, a partir de las 21:00 de la noche, en la jornada 26 de LaLiga Santander

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