El primer derbi de Luis Aragonés fue en la copa
En 1964 Real Madrid y Atlético disputaron una eliminatoria muy especial
Real Madrid y Atlético disputarán hoy el partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey 2013-14. El encuentro llega en una semana muy especial para el cuadro colchonero, que hace unos días perdió a uno de sus referentes históricos. Recordamos el primer derbi que vivió Luis Aragonés con la camiseta del Atlético. Fue en Chamartín, en la copa, y marcó...
El mundo al revés. Un Real Madrid cargado de jóvenes inexpertos frente al competitivo y reforzado Atlético. La afición merengue temerosa y decidida a apoyar a los suyos fuera cual fuera el desenlace final de un choque en el que a priori eran inferiores. El Real Madrid se adelantó y perdió su ventaja en los últimos minutos al más puro estilo colchonero, y encima, terminó quejándose amargamente de la actuación del colegiado. Lo dicho, el mundo al revés.
La noche del 23 de mayo de 1964 Luis Aragonés disputa su primer derbi madrileño. Es en la copa y en Chamartín, el lugar donde logrará algunos de los triunfos más rutilantes de su carrera. Atlético y Real Madrid se cruzaron en los cuartos de final de la Copa del Generalísimo, la competición que cerraba el calendario nacional antes de la disputa de la Eurocopa de Naciones; Luis Aragonés no formaría parte del mayor éxito de la selección española un mes más tarde. La suya, su Eurocopa, llegaría 44 años después.
Pero volvemos al derbi. Luis jugó la liga 1963-64 con el Betis bajo la dirección de Domingo Balmanya; los sevillanos finalizaron el campeonato en tercera posición, solo por detrás de Real Madrid y Barça. Luis actuaba de interior en la delantera del equipo, y fue en aquella campaña en la que mostró su mejor fútbol, un hecho que provocó el interés de los mejores clubes del país. Pese a todo, la temporada de Luis había comenzado de la forma más accidentada posible en otro derbi. El primer encuentro de la liga fue un Betis-Sevilla, y en él Aragonés se iba a pelear con el sevillista Areta III, un lance que provocó una de las mayores tanganas que se recuerdan en el Villamarín. El colegiado valenciano Vicente Lloris Antonino expulsó a Luis y al sevillista Luque en medio de la confusión general.
Pero después llegaron grandes actuaciones que le permitieron finalizar la temporada marcando 11 goles, y también ser convocado con España por primera vez en un enfrentamiento ante Irlanda. Luis no jugó, pero un mes después iba a tomar la decisión más importante de su vida: marcharse al Atlético de Madrid.
Llegada al Atlético de Madrid
El 7 de abril de 1964 el Atlético de Madrid anuncia oficialmente el fichaje de tres jugadores del Betis: Julio Santaella “Colo”, José Miguel Martínez y Luis Aragonés. Todos ellos, junto a “La coneja” Cardona, pasarían a formar parte de la disciplina del técnico colchonero Sabino Barinaga una vez terminada la liga. La operación permitía que los nuevos fichajes disputaran el torneo de copa, competición en la que el Atlético tenía puestas muchas esperanzas.
Y así fue como el 9 de mayo Luis debutó con el Atlético de Madrid en el partido de vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Generalísimo. El rival era el Málaga, y el de Hortaleza tardó solo 12 minutos en estrenar su cuenta goleadora; fue una noche plácida en la que los locales vencieron 7-0. Con dos goles en su estreno, había comenzado la historia de Luis Aragonés en el Atlético.
Tras eliminar al Celta en octavos, el bombo premió a la competición con un espectacular derbi madrileño en cuartos entre el Atlético y el Real Madrid. El partido de ida estaba previsto para el 23 de mayo de 1964, es decir, solo cuatro días antes de que el Inter de Milan de Helenio Herrera y el propio Real Madrid jugasen la final de la Copa de Europa en el Prater vienés. En la época, la escasa sincronización del calendario provocaba en muchas ocasiones este tipo de situaciones, aunque los blancos no lo dudaron y prescindieron de sus mejores jugadores para el torneo copero.
Pero no es que los titulares no jugaran, sino que tampoco Miguel Muñoz dirigó a los reservas que se enfrentaron al Atlético. Es más, la expedición del Real Madrid con directivos, periodistas y muchos aficionados, partió a Austria el mismo día que los jóvenes suplentes del equipo dirigidos por José Moleiro disputaban ante el Atlético el partido de ida de la eliminatoria de copa. En aquel Madrid de reservas estaban De Felipe, Grosso o Manolín Bueno. También Yanko Daucik, el hijo del gran Ferdinand que entrenó en el pasado al Atlético entre otros.
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Las ganas por vencer al eterno rival del Metropitano eran considerables, y más sabiendo que los colchoneros llegaban con todo a Chamartín. Dirigidos por Barinaga, se temía a su delantera: Collar y Cardona en los extremos, Adelardo y el recién fichado Luis Aragonés como interiores y su peligroso delantero Mendoza. Con los internacionales Calleja o Rivilla y el cancerbero argentino Madinabeytia el Atlético formaba un excelente conjunto.
Pero Chamartín se conjuró para llevar a sus jóvenes valores a la gloria. Fue tan grande el ímpetu de los suplentes blancos que llegaron a ponerse 2-0 en la segunda parte, y la parroquia merengue disfrutaba tanto con la exhibición que incluso llegó a premiar a sus hombres con un emotivo “A Viena, a Viena” (en referencia a la buena disposición de los suplentes que no habían podido convencer a Miguel Muñoz para disputar la final de la Copa de Europa).
Pero el coraje y el oficio del Atlético iban a dar la vuelta a la eliminatoria en el último tramo del partido. Primero el incombustible Jones recorrió la banda para después asistir con un centro perfecto a Ramiro (el oriundo brasileño que jugó durante 6 años en el Atlético); el centrocampista no lo desaprovechó. Con el 2-1 los jóvenes blancos se vinieron abajo, y a once minutos del final iba a aparecer Luis Aragonés para provocar el primer silencio en el Bernabeu de su carrera.
Nuevamente Jones asistió a los delanteros del Atlético, aunque tanto Luis como Mendoza se encontraban en clara situación de fuera de juego. Así lo vio el juez de línea, pero sin reparar en que justo en ese momento el jugador local Echarri se reincorporaba al juego tras haber sido asistido de un golpe en línea de fondo. El colegiado ordenó que la jugada continuara y Luis Aragonés fue el más listo de todos. Se hizo con el esférico y batió al meta local Araquistain para llevar el empate al luminoso.

El 2-2 final encendió los ánimos del público, que inmediatamente colapsó la entrada al vestuario del árbitro al grito de “¡Robapuntos, robapuntos!”. Los suplentes madridistas lloraban desconsolados, casi tanto como lo harían las estrellas merengues tras perder la final en Viena ante el Inter unos días después. Pocos podían esperar que Luis, el reciente fichaje del Atlético que terminaba de amargar la noche, firmaría muchos momentos idénticos que pasarían a la historia en los siguientes años.
En la vuelta el Madrid alineó a una mezcla de titulares y suplentes, en un encuentro que finalizó 1-1 y que obligó a que la eliminatoria se resolviera con un desempate. Pero ya no estaría Luis, cuya pierna pasó a estar inmovilizada tras el segundo encuentro de la serie; una dura entrada puso fin a su participación en un torneo en el que el Atlético perdió la final ante el Zaragoza.
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La copa de 1964 fue el bautismo rojiblanco para Luis Aragonés, el campo del Real Madrid el lugar elegido para su primera ofrenda hacia la camiseta del Atlético.

