El día en que Peter Lim se rindió ante los americanos

La venta del Valencia continúa generando polémica

Fueron las ocho horas más largas que recuerdo en la historia reciente del Valencia. Ocho horas de espera tensa, de opiniones disfrazadas de información, de descalificaciones constantes, de comunicados fantasmas, de páginas deportivas pegándose por las migajas de una noticia que nunca se daría. O al menos ese día. Ocho horas pegados a la pantalla del ordenador con la esperanza de que el banco dotara de rostro a los oponentes de Peter Lim, el único de los púgiles que ha optado por dar la cara en el proceso. Al final, nada de nada. Nos tocó conformarnos con saber que había “varias” ofertas. Varias. Indefinición en toda regla. ¿Más de una, de dos, de tres? Incluso se llegó a especular con la posibilidad de que Bankia en realidad solo manejara la oferta del singapurense y jugará con los tiempos y los comunicados a la espera de que el magnate subiera su apuesta. Todo un best seller, oigan. Ni Juego de Tronos.

Pero entre rumor y rumor, hubo uno especialmente fuerte. La Generalitat Valenciana, pieza clave en la operación, había tenido a bien dar información extraoficial a los medios indicando que un fondo americano podría superar con creces la oferta de Lim. Americanos, TPG. Todos atamos cabos. Texas Pacific Group, fondo norteamericano especialista en comprar empresas que a priori no parecen rentables para convertirlas en máquinas de generar ingresos. Continental Airlines, Burger King o la Metro Goldwyn Mayer son algunas de las organizaciones en las que el grupo yanqui ha invertido. Finanzas y numeritos por doquier. Hasta aquí la parte aburrida.

La parte graciosa empieza revisando la prensa de los últimos días. Por supuesto, TPG ya era junto con QIA -poseedor del 70% del paquete accionarial del PSG- uno de los grandes favoritos a pasar el corte que KPMG -consultora de Bankia- había impuesto a todo aquél que quisiera comprar el Valencia. Y el nombre que aparecía como intermediario de los americanos era, redoble de tambores, Manuel Llorente. Como no. El gran gestor sigue empeñado en volver al club del que lleva chupando teta los últimos veinte años y que le dio la patada en forma de pañolada para que nunca más se le ocurriera volver a aparecer por aquí. Y más aún después de los boquetes en la contabilidad que habían aparecido en la Due Diligence que los compañeros de Las Provincias sacaron a la luz. Por supuesto, él lo niega absolutamente todo. En el periplo de entrevistas que en los últimos días está concediendo -actúan en más bolos que Bisbal- ha dejado claro por activa y por pasiva que él no está detrás de la oferta americana, pero que luego “la vida da muchas vueltas”. Literal, como os lo cuento. No hace falta ser un genio de la física nuclear para darse cuenta de que algo trama. Podéis llamarme desconfiado, os dejo.

Pero si a la afición le preocupa que sea Llorente el que esté detrás, a Peter Lim le debe preocupar mucho más la nacionalidad de TPG. “Nolteamelicanos, otla vez”. Perdonar mi acento singapurense, pero es que al magnate asiático se le deben estar atragantando las barras y estrellas, porque no es la primera vez que se entrometen en su camino. Y que le ganan la partida.

Como muchos ya sabréis por lo que os conté en “Las venturas y desventuras de Peter Lim”, el multimillonario intentó hacerse con el control accionarial del Liverpool y salió perdiendo. ¿Contra quién? Contra un consorcio norteamericano que se hace llamar New England Sports Ventures. Y oye, no les va tan mal. Hasta hace un par de semanas estaban peleando por mantener el liderato de la Premier League y este mismo verano se han gastado más de 50 millones de euros en fichajes. Curiosamente la misma cantidad que Lim, en un arrebato torero al más puro estilo Paco Roig, dijo que venía a gastase en el período de fichajes invernal. Otra cosa no, pero populista es un rato.

Como os decía, el mencionado consorcio norteamericano ofreció más dinero que Peter, y se quedó con el club. Ni más ni menos. Tuvo que retirar su oferta alegando que la dirección del club no estaba interesada en venderle la propiedad a él. Perdone señor Lim, como si soy yo. Si me ofrecen más pasta y un proyecto social-deportivo similar, usted se va por donde ha venido, venga de la mano de Salvo o del mismísimo Jesucristo. Y eso que soy ateo.

Bandos y más bandos. Valencia se ha convertido en un campo de batalla en el que la condición fundamental es estar en un bando u otro. Si no te posicionas, acabas fusilado. Y eso me entristece. Y me cabrea. Odio ver como personas se insultan, descalifican y colocan detrás de hombres a los que no conocen de nada para lanzarse mierda a la cara. ¿Y si los americanos, árabes o de Pamplona tienen una propuesta mejor que la de Lim? ¿También les vamos a dar la espalda y a faltar el respeto por no querer mostrar su rostro? Están en todo su derecho. Y si lo han hecho, sus motivos tendrán. Igual que Peter ha decidido dar la cara de la mano de Salvo para meter presión. Esa era su estrategia. Entrar a lo grande y hablar de millones. Los americanos ya le ganaron la batalla en la ciudad de los Beatles. Y otra cosa no, pero en la guerra son expertos. Quizá Valencia sea su Vietnam.

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