Madrid y Ámsterdam, unidas por la Copa de Europa

Jugaron por primera vez en 1967

Ajax y Real Madrid vuelven a verse las caras en la Liga de Campeones, una competición especial para los dos clubes que les enfrentó por primera vez en 1967; recordamos aquel duelo, dentro de un contexto histórico muy especial...

Terminada la segunda guerra mundial, Ámsterdam se dispone a construir su futuro. El periodo de resistencia había sido duro, ya que las bombas y el autoritarismo habían dominado el paisaje de la ciudad. Johan Cruyff, la estrella que cambió el rumbo del fútbol holandés, nació en 1947, siendo hijo de una época en la que la hambruna descargó toda su fuerza sobre los Países Bajos, ya que los alimentos escaseaban y la dieta de muchas familias se complementaba con la ingesta de gatos o perros callejeros.

Ámsterdam tenía una población judía de menos del diez por ciento de su censo total antes de la guerra; sus vínculos con el nacimiento del Ajax son evidentes, aunque a lo largo de la historia, esta cuestión se puso en duda en alguna ocasión. La cultura deportiva se instaló en la ciudad como forma de vida, un hecho que fue todavía más palpable tras la celebración de los Juegos Olímpicos de 1928. Antes de la irrupción del nacionalsocialismo, Ámsterdam gozaba de una salud deportiva muy rica. La selección nacional de fútbol jugó su último partido en Abril de 1940 frente a Bélgica, poco antes de la rendición del gobierno holandés ante la Alemania Nazi; la guerra no se olvida. Tampoco los ultras de los mejores equipos de Holanda han enterrado el hacha actualmente, y popularmente los aficionados del Ajax son conocidos como "los judíos", aunque muchas organizaciones vinculadas a la lucha contra la violencia antisemita, han reclamado que se abandone la alusión a ciertos símbolos.

El Ajax de los años sesenta es un retrato de su ciudad. Ámsterdam comenzaba a erigirse en la capital europea de la tolerancia, abandonando prejuicios y tabús que habían encorsetado a la sociedad holandesa durante la primera mitad del siglo XX. El fútbol se convertirá en eje vertebrador de este cambio. En España todo es distinto, aunque el Real Madrid de finales de los sesenta, popularmente conocido como el equipo "ye-yé", también es un símbolo de la realidad política y social del momento.

Miguel Muñoz, que sería técnico madridista durante más de diez años, se convertiría en adalid de un club con una dimensión gigantesca. El Real Madrid fue acusado de recibir ayudas durante la dictadura Franquista por sus enemigos. Las simpatías que pudo ofrecer el régimen a los blancos pueden ser ciertas en algunos aspectos, sobre todo teniendo en cuenta que al margen del vecino Atlético de Madrid, el Club de Fútbol Barcelona y el Atlético de Bilbao (equipos a los que incluso se les cambió el nombre), fueron los dos principales rivales del Madrid en los campeonatos nacionales. Pero a parte de los supuestos favoritismos y la influencia que pudiera ejercer el club blanco en el seno de la Federación Española, el Real Madrid traspasó la frontera del éxito debido a su excelente organización y al respeto que demostraron todos los estamentos del club hacia su camiseta. El Real Madrid se convirtió en el mejor equipo del mundo bajo el amparo del ideólogo de casi todo, Santiago Bernabeu, que apostó como nadie por la construcción del gran Chamartín e instauró en la institución una serie de valores de importancia vital que fueron clave en los malos momentos.

Cuando el Real Madrid visitó por primera vez el Estadio Olímpico de Ámsterdam en Septiembre de 1967, era un club temido y respetado. La actividad diaria de cada ciudad europea que visitaba se revolucionaba en cada viaje de los blancos. En el Ajax jugaba Bennie Muller, emblemático centrocampista que militó 12 años en el equipo, y Velivor Vasovic, el hombre que anotó el único gol del Partizán de Belgrado en la última Copa de Europa conquistada por el Real Madrid en 1966. Desde que Rinus Michels se había hecho con las riendas de la plantilla, la cotización del Ajax había subido como la espuma, por esa razón, el partido cobraba un interés especial. Pero si un elemento de aquel equipo holandés destacaba sobre todos los demás, ese era Johan Cruyff, un futbolista de aspecto frágil al que parecía que se le iba a caer el uniforme al suelo debido a la poca musculatura de su cuerpo, pero que llamaba la atención de la prensa europea y maravillaba con su dribling; a sus 20 años era el ídolo de la hinchada local.

Cruyff y Klaas Nuninga ya habían desarbolado tiempo atrás al campeón inglés, el Liverpool, en Diciembre de 1966. Fue en una noche de niebla espesa, la primera gran hazaña de los Ajacied en Europa. Vencieron 5-1 al formidable conjunto británico dirigido por Bill Shankly.

En 1967-68, el Real Madrid contaba en su plantilla con jugadores de la talla de Amancio, Zoco, Pirri o Velázquez; un equipo preparado para afrontar un gran reto, conquistar la séptima Copa de Europa para el club. Aquel fue un objetivo que se convirtió en pesadilla para el madridismo, ya que tuvo que esperar 32 años para ganar su preciada séptima. Como si de un aviso del destino se tratara, la capital holandesa Amsterdam, sería el escenario de la final en 1998.

El Ajax vistió de azul en el encuentro de ida de la primera ronda en 1967-68, un partido que se convirtió en el punto de encuentro de dos titanes que sin saberlo, estaban cimentando los primeros pasos del cambio de testigo en el fútbol europeo. El Ajax de Rinus Michels con su estilo ofensivo en el que todos atacaban, defendían y dominaban el pressing, se enfrentaba al rey de la Copa de Europa, el Real Madrid; un conjunto que Miguel Muñoz había vuelto a hacer campeón y que deseaba demostrar que el fútbol debería seguir siendo cosa de latinos, aunque los británicos se hubieran llevado la última edición del torneo continental más prestigioso de clubes. Pero el futuro de la Copa de Europa pasaba por la emergente Holanda. Primero el Feyenord y más tarde el Ajax, sembrarían la burbuja futbolística "orange". Como en el siglo XVII y la fiebre de los tulipanes, todo aquello que tuviera alguna relación con el fútbol holandés en la siguiente década, sería vendido y comprado a un precio desorbitante. Los grandes clubes europeos invertirían en los Neeskens, Cruyff, Rensenbrink, Johnny Rep... el estilo futbolístico holandés estaba en auge.

En 1967, el regate del "flaco" no pudo hacer frente a la ordenada defensa del Real Madrid. Años más tarde, Johan sería el instigador del Santiago Bernabeu jugando ya en las filas del Barcelona. Su actuación en el famoso 0-5 de 1974 supuso el inicio del fin de una época. Los años setenta españoles recordaban en cierta medida a los cincuenta o sesenta holandeses. Cruyff estuvo presente en las dos revoluciones, en su país de nacimiento lideró al mejor Ajax de la historia, y en su país de adopción se convirtió en un icono, un símbolo; fue el primer futbolista del Barcelona que llevó el brazalete de capitán con la senyera catalana, por ejemplo.

Un estrepitoso error del portero asturiano del Real Madrid, Junquera, permitió a los de Cruyff tomar ventaja en el marcador. Los españoles parecían aletargados, incapaces de hacer frente a los más de 60.000 espectadores que copaban las gradas del Olympisch Stadion. Pero antes del descanso, Pirri consiguió el empate. Los de Miguel Muñoz obtuvieron una pequeña ventaja con la igualada a domicilio; la eliminatoria se decidiría en Madrid.

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Y hasta la capital de España llegaron los hombres de Michels, acompañados por más de 3000 aficionados que esperaban presenciar un milagro. Amsterdam y Madrid serían dos ciudades unidas para siempre a partir de ese momento. En Madrid jugó el Ajax su primera final de la Copa de Europa en 1969, y en Ámsterdam ganó el Madrid la séptima, que para muchas generaciones fue la primera.

El partido de vuelta no decepcionó. El que jugó de azul esta vez fue el Real Madrid, cuya afición abarrotó el coliseo del paseo de la Castellana. Sobre el césped lucharon dos conjuntos que dirimían en la primera fase del torneo un encuentro con sabor a final. El tanto inicial de Paco Gento fue contrarrestado por Henk Groot, otro brillante delantero que se perdió por edad las Copas de Europa de los setenta. Con el 1-1, el dramatismo se apoderó de la grada. Los bulliciosos aficionados holandeses, predispuestos a la diversión y al jolgorio, estaban a punto de poder contar la mayor gesta de la historia del Ajax de Ámsterdam en las Copas europeas. Eliminar al Liverpool fue un hito, pero la posibilidad de dejar fuera al Real Madrid en su estadio superaba cualquier plan.

Cuando se disputaba el minuto 100 de partido y las piernas respondían para poco más que las habituales rampas y pinzamientos, llegó el gol de Veloso; un espectacular lanzamiento con su pierna izquierda que resquebrajó la red de la portería de Gerrit Bals. El Ajax cedió en su primera visita a Madrid. Pronto las cosas cambiarían, y con una plantilla que mejoró y tuvo la oportunidad de renovarse, los de Ámsterdam dominaron el fútbol europeo de inicio de los setenta. La semilla de Rinus Michels tuvo continuidad con los métodos del genio rumano Stefan Kovacs. En 1967, Ámsterdam y Madrid vivieron el primer capítulo de un idílio que todavía continúa...

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