Real Madrid: Cinco vínculos anti-Bayern
Enemistad natural entre los madridistas y los muniqueses
Olvidando clásicos nacionales, derbis comarcales y hasta finales históricas, los cruces europeos más calientes de los últimos tiempos siempre los repartieron las eliminatorias entre Real Madrid y Bayern de Múnich. Desde el pisotón de Juanito-Matthäus al traspaso de singular Paul Breitner. Desde el record de Makaay al gol de Geremi. Del testarazo de Anelka a la palabrería de Kahn, Van Bommel o Salihamidzic. Una amalgama de detalles y vínculos por los que el Real Madrid ha acumulado sensaciones vengativas hacia un Bayern que lo tachó hace tiempo como el rival al que más animadversión desear. Cinco citas para recordarlo.
Enemigo natural: Sólo en el nuevo siglo, se han enfrentado hasta en cinco eliminatorias de Champions League madridistas y muniqueses. El saldo es ligeramente superior a los blancos pero más allá de lo estrictamente deportivo, lo más lamentable fueron los ataques indiscriminados contra el rival. Carácter polémico como el de Effenberg o Salihamidzic, palabras difamatorias como las de Kahn y hasta participación de una directiva otrora reina de la profesionalidad en el césped, repartieron argumentos para que el odio madridista hacia el Bayern haya crecido notablemente en los últimos tiempos.
Allianz Arena: Aún nadie sabe cómo ocurrió y no existe una respuesta lógica pero la primera vez que el Real Madrid visitaba el vanguardista Allianz Arena, las sensaciones no pudieron ser más negativas y no sólo por el 2-1 final (3-2 en el cruce). El Real Madrid necesitaba aguantar el 0-0 inicial el mayor tiempo posible para poner nervioso el cuadro bávaro pero a los diez segundos, tras un error gravísimo de Roberto Carlos ante Salihamidzic, Makaay deshacía el plan. Y ese tanto del delantero holandés pasaría además a los anales, pues nadie antes había tardado tan poco en marcar un gol en toda la historia de la Champions League. De aquel partido, sólo quedan Iker Casillas, Sergio Ramos y Gonzalo Higuaín en el Madrid y Bastian Schweinsteiger y Philipp Lahm en el Bayern.
Jupp Heynckes: Es el tercer máximo goleador en la historia de la Bundesliga, ganó la Eurocopa del 72 y el Mundial del 74 en los años en los que se cansó de levantar títulos como estrella del mejor Borussia Monchengladbach de su historia. Sin embargo, más allá de sus gestas, como técnico ha tenido etapas tan brillantes como grises. Tras llegar al Athletic Bilbao, un par de años de gran rendimiento convencieron a posteriori al Real Madrid, donde derribó la barrera histórica rumbo a la Séptima Copa de Europa. Aquél mito, aquella noche de mayo en el Amsterdam Arena, no sirvió para mantenerlo en el cargo de manera sorprendente. Años después, cuando parecía abandonado y no tenía trabajo, el Bayern lo repescó en momentos de necesidad tras el cese acelerado de Klinsmann. Su buen final de curso le abrieron el proyecto del Bayer Leverkusen y, a su vez, una gran campaña lo devolvió como jefe al Allianz. Hoy se cruza, muchos años después, con su pasado blanco y la venganza por un trasto injusto, no cesa en su cabeza.
Arjen Robben: Instalado ya como estrella saliente del fútbol holandés y desequilibrando rivales rumbo al Bernabeu por 27 millones, el extremo más fantasioso e irregular del planeta, tendrá una doble cita inolvidable. Ya comentó hace unos años que le hubiera encantado cruzarse con el Real Madrid pero la espera merece la pena. De blanco enamoró a unos y desesperó a otros, pero sobre todo, dejó la etiqueta de ‘jugador de cristal’ por sus interminables y constantes lesiones. Una merma que lo ha perseguido siempre pero que ha remitido en Baviera, donde sí ha alcanzado muchísimas más actuaciones consecutivas. Él llevó al Bayern a la final del Bernabeu hace dos años y ahora quiere pasar por allí para volver a alcanzar una final. Una venganza deportiva para un jugador brillante que ha recuperado un buen nivel pero que llega tras un par de semanas absolutamente gafadas.
Mario Gómez: El delantero más en forma del fútbol mundial, con cifras que pocos pensaron que fuera a alcanzar (39 goles en 41 partidos), habla español como quien escribe por su origen granadino (Albuñán) y fue seguidor del Real Madrid en su infancia. “Le quiso el Madrid, pero el prefirió seguir en el Bayern ahora. Yo soy madridista, él lo era de pequeño por aquí pero quiero que gane mi nieto”, decía hace unos días su abuelo, José Gómez, que aún le recuerda jugando con la pelota en su barriada cuando era un crío. Ahora, convertido en el killer bávaro, ha sido quien ha calentado el partido del Allianz: “Todo va a arder”.
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