Pinto, el factor que iguala a Barcelona y Real Madrid
El portero falla cada vez que tiene una oportunidad en Copa del Rey
El FC Barcelona se ha clasificado. Lo ha hecho sufriendo más apuros de los que imaginó tras un partido de ida con victoria en el Bernabéu y regresando a casa con la condición de favoritos. Siguiendo la trayectoria de los últimos clásicos y el factor psicológico frente el Real Madrid, era de esperar que se produjese una victoria cómoda. La realidad ha sido bien distinta y los blancos ha brillado más de lo esperado, llegando a estar la clasificación en el aire en los últimos minutos.
El propio Jose Mourinho ha necesitado varios cruces entre ambos equipos para comprender que la fórmula para ganar al eterno rival no es otra que jugar al fútbol desplegando su mejor faceta sobre el campo. A lo que hay que unir la presencia bajo palos de Pinto. Solo hay que observarlo durante cinco minutos para comprender que no tiene absolutamente nada que ver con Víctor Valdés. Ni en reflejos, juego con los pies, salidas para adelantarse a las jugadas o torpeza en sus apariciones. Sin embargo, durante la primera mitad supo aguantar con paciencia y confianza las numerosas ocasiones con las que se encontró la delantera blanca. Consiguió su objetivo, retrasar al máximo el primer gol del Real Madrid.
Los seguidores han sufrido con sus complicaciones innecesarias en el mano a mano con el atacante. Pinto es buen animador de vestuario. En los últimos tiempos puede comprobarse cómo ha pasado de ser el portero suplente a un elemento importante de la plantilla. Pero cuando se convierte en el guardián de la portería todos echan de menos a Valdés. Aún así, no ha dejado en evidencia a su equipo. No tener continuidad en tu posición y relegar tus apariciones a contados minutos en una competición menor puede hacer que se pierda frescura.
Sin embargo, la confianza de Guardiola en él es innegable. Fiel a sus principios, el técnico del Barça ha colgado el cartel de portero copero a José Manuel. De haber perdido en el Camp Nou, de haber encajado alguno de los goles en el asedio madridista, quizás habrían surgido más preguntas acerca de la incuestionable presencia. Se habrían acabado sus minutos y tendría que esperar pacientemente su turno a contadas aportaciones.
A Pinto se le acaba el tiempo. De no jugar en el FC Barcelona sería complicado saber en qué equipo o en qué nivel se colocaría. Ha tenido la suerte de contar con un técnico que lleva hasta el final sus decisiones. La que le afecta a él implica asegurar que cada uno tiene su hueco en el equipo, aunque para ello se pueda tambalear la presencia en determinados torneos.
Pinto no tiene el nivel de Valdés, ni su seguridad, ni su visión o grandeza pero tiene la capacidad para saber esperar su turno consciente de que siempre será el segundón que deberá crecerse sin margen de error. Mientras tanto seguirá en el banquillo apoyando al resto y siendo el primero en aparecer cuando algún compañero necesite la protección del hermano mayor.
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