Jose Mourinho, una vez más, cobarde
Ante su afición se reprime
Sí, el Real Madrid ofreció una de sus mejores imágenes, uno de sus mejores encuentros ante el todopoderoso e inalcanzable Barcelona. El partido enormemente preparado a conciencia por Jose Mourinho. El sabía que su figura, su prestigio y su valor como técnico estaba en juego.
Filtraciones, informaciones de todo tipo, polémica. Pura mierda mediática para que se hablara del entrenador portugués y no del importante encuentro.
Victoria global en la eliminatoria del Barcelona, pero una más que importante victoria moral del conjunto blanco, que salió de Can Barça con los galones y el prestigio de haber callado en tono de cierto miedo a un estadio que minutos antes se reía y cachondeaba del entrenador portugués.
Sin embargo, pese a la gran imagen madridista, pese a que el trono de equipo celestial del Barcelona había quedado totalmente anulado (compartiendo el primer puesto mundial, de tú a tú, durante todo el encuentro), pese a todo, Jose Mourinho dejó muy claro que él también sufre de presión, que cuando la tensión es muy dura también le afecta, le hace equivocarse y como tal debe ser subrayado.
Dos encuentros, el de Ida y el de Vuelta, muy diferentes, y no por el juego de ambos, sino por los planteamientos de Jose Mourinho. Ante su afición, donde debe dar la cara, donde debe dejar un gran sabor, se acongoja.
Esa famosa cita futbolística "90 minuti en el Bernabeu sono molto longo" hacía referencia al miedo escénico, a la presión que someten las mismas infraestructuras, a la presión del público, parece que también afecta al técnico luso, que tiende a la reserva ante los barcelonistas en su casa, ante los suyos, ante los que debe dar la cara.
Curiosamente en Barcelona, pese a los resultados negativos, pese a las derrotas ha sido en el Camp Nou donde el técnico luso ha mostrado su mejor imagen, su valentía. Parece que en Can Barça todo vale, y por ello decide jugar de tú a tú al conjunto de Pep Guardiola, su archienemigo.
Los resultados han sido siempre negativos. La famosa manita por 5-0, el encuentro de Vuelta de la pasada Supercopa de España con 3-2 y el encuentro de Vuelta de la Copa del Rey con 2-2. Varios puntos en común. Ninguno a favor del Real Madrid. Pero otra, y más importante, es ver como Jose Mourinho siempre da la cara en Barcelona, en territorio comanche, lejos de su afición.
En primera instancia puede resultar negativo, evidentemente, perder o empatar ante el máximo rival, pero en la ciudad Condal es donde Mou presenta equipos valientes, buscando el fútbol, dejando de lado los planteamientos rácanos, las estrategias sucias. Fuera de fútbol subterráneo. Toque, contragolpes, la mezcla perfecta.
Evidentemente ante un rival de la clase extraordinaria del Barcelona intentar jugar al fútbol, si se les permite jugar a sus anchas, acaba matándote, acaba por marcar la diferencia y esa ha sido la tónica durante los Clásicos disputados en tierras catalanas.
Jose Mourinho ha sido, una vez más, cobarde, ha estado acongojado ante su público, ante el César que es quien acaba juzgando cada uno de sus movimientos. A cientos de kilómetros, donde el juicio no es directo, es donde la valentía sale a relucir, donde el considerado uno de los mejores entrenadores del Mundo es capaz de ofrecer sus mejores dotes.


