Cosa de "Santos"

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Está de más decir que en un país como Argentina, sin duda alguna un integrante indiscutido del top five de pasión futbolística del mundo entero, el fervor por el deporte rey se manifiesta en cada rincón de su geografía. Así es como no sólo los equipos más poderosos, los que pueblan la zona de influencia de su capital, Buenos Aires, son los que reciben más apoyo por parte de su hinchada. Existen auténticos gigantes dormidos en cuanto a convocatoria y peso específico en diversas zonas. La provincia de Tucumán es una de ellas. Dividida históricamente en dos equipos (San Martín y Atlético Tucumán) y con uno de los derbis más espectaculares que existan en dicha región, la provincia donde se declaró la independencia de dicho país sudamericano es también uno de los sitios donde la intensidad por el balón se vive al límite de la normalidad. Ayer la historia se reivindicó con una de sus dos mitades, con los "cirujas", los "santos de la Ciudadela", que regresaron a Primera División después de 15 años de penurias.

La historia del meteórico ascenso de San Martín es realmente un caso paranormal en este fútbol que siempre tiende a emplear a sus entrenadores como fusible en caso de malos resultados. Carlos Roldán se hizo cargo del equipo en ruinas allá por 2003. Todo su pasado que había tenido en Primera División (goleada a Boca 6-0 en la mismísima Bombonera incluida) se había convertido en buenos recuerdos de épocas en sepia. La institución se encontraba en una crisis absoluta, con deudas por doquier y un presente deportivo lamentable. Hasta tal punto que ni siquiera se encontraba disputando competiciones de alcance nacional, sólo la liga tucumana de fútbol, una categoría amateur por donde se la mire. De la mano de un gerenciamiento exitoso y un proyecto a largo plazo cimentado en los buenos elementos a disposición, era el momento indicado para reconstruir a una de las entidades más populares del norte argentino.

Y así los logros fueron llegando poco a poco. Primero se ganó la liga local para poder jugar el Torneo Argentino B (cuarta división). Llegó el triunfo en ese difícil certamen y también el próximo, el aún más difícil Torneo Argentino A (tercera división), donde muchos de los clubes más importantes de las provincias argentinas pugnan por recuperar terreno perdido o intentan hacer de su nombre algo más notorio. Y llegó el Nacional B y una primera estadía para equilibrar los rumbos del equipo. Manteniendo una base estable prácticamente desde aquellos comienzos del año 2003, con algunas modificaciones que se fueron añadiendo con el paso del tiempo, San Martín logró el ascenso de manera inapelable. El último escollo (a tres jornadas de la finalización) era Chacarita, que lo recibía de local en el estadio Diego Armando Maradona de Argentinos Juniors.

El gol anotado por Figueroa obligaba a los de Roldán a, por lo menos, conseguir la igualdad para encaramarse de una vez por todas en la máxima categoría. Y llegó por partida doble: Mariano Campodónico, un típico delantero poco dúctil, de esos que abundan en el ascenso de cualquier parte, logró anotar uno detrás del otro y finiquitar el pleito. Poco importó el empate de Dolci sobre el reloj, la ascensión de categoría estaba dirimida. Era un más que justo premio para esos jugadores que vienen peléandola casi desde la primera hora como Monge, Vera, Cantero o su gran figura, el "Ratón" Gustavo Ibañez. Y principalmente para el "Negro" Carlos Roldán, el artífice de la criatura, quien tuvo el tino de desafiar los estamentos vigentes del fútbol actual y resistir cinco años consecutivos sentado en un mismo banquillo.

En una semana donde pudimos ver como un equipo que nunca jugó en la Premier hará su debut en la cada vez más dura liga inglesa, un histórico del ascenso argentino regresa a un sitio de donde, tal vez, nunca debió haberse ido. En un fútbol monopolizado por los intereses económicos centrados en la región más movilizante de dicha nación, la lección de San Martín es un ejemplo para todos aquellos que alguna vez estuvieron o están en similares condiciones. Seguramente las más de 30.000 almas que poblarán el estadio de la Ciudadela durante el próximo torneo Apertura no podrán creer en donde están parados cuando se retrotraigan en el tiempo y recuerden la situación de cinco años atrás. La resurrección fue posible y ahora los grandes del fútbol argentino tendrán que pisar inevitablemente tierras tucumanas. ¿Podrán resistir alguna temporada o seguirán la tendencia de muchos otros equipos de similares características que llegan hasta arriba para retomar sus derroteros? Quien lo sabe. Lo cierto es que vuelven los días de gloria para un "Santo" que consumó un auténtico milagro.

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