Real Madrid y Barcelona y el robo de menores de 16 años

Hay que proteger al fútbol

En España está prohibido por ley que un menor de 16 años tenga un contrato profesional, por lo que todos los niños que aún no han alcanzado esa edad, no pueden ser retenidos de ninguna forma por sus clubes, lo que facilita que los “grandes” roben siempre a los pequeños con promesas, que no siempre se cumplen, y sin duda, con dinero, con mucho dinero.

El FC Barcelona, hace cerca de dos años, tomó una decisión casi sin precedentes que mereció un oportuno artículo de Martí Perarnau. El Cadete formado por niños nacidos en 1996, iba a ser blindado de forma profesional conforme fueran cumpliendo la edad exigida. En la lista, con niños de apenas 17 años en la actualidad, ya figura un jugador de Primera División, Adama Traoré.

Esta medida la tomó el club catalán, tal y como explica Perarnau, por la salida de 3 de sus jóvenes rumbo al extranjero. Se protegían ante una situación que consideraban, y consideran, injusta. Y curiosamente, el Barça, junto con el Madrid, pedían que la ley, que además prohíbe fichar a menores de 18 años procedentes de otros continentes, fuera derogada. Entre los dos clubes, según publica elgoldigital.com, han “robado” 200 canteranos a diferentes equipos. Como reza el artículo, sus canteras son las del resto de España.

Que la FIFA no permita que la ley se derogue es un paso, sin duda. Y protege de Madrid y Barcelona a muchos. Pero esos “muchos”, para muchos más, son tan devoradores como los “dos grandes”. Utilizan sus mismas estrategias, métodos, promesas (cumplidas o no) y dinero. ¿Quién protege a todos esos clubes que no son atacados por Madrid y Barcelona, sino que son los “Madrid y Barcelona” de su ámbito geográfico? En definitiva, ¿quién y cómo protege a los clubes que están por debajo?

Al desenfreno de años con pasaportes “dudosos” y niños convertidos en futbolistas se ha puesto freno. Ahora, los clubes deben seguir trámites burocráticos en ocasiones infinitos para poder cerrar la contratación de estos perfiles. Por ejemplo, contar con un futbolista sudamericano o africano menor de edad se convierte en un verdadero reto. Pero la lucha contra la explotación infantil está por encima del fútbol.

Madrid y Barcelona son más visibles, siempre han sido más visibles, y siempre serán más visibles. Pero seamos durante un instante un club pequeño, modesto, humilde, que tiene uno o varios jugadores extraordinarios, con los que lleva trabajando desde que son niños. Algo que quizá sólo le pase una vez en la vida. Los forma, les da valores, les corrige, les enseña, tiene paciencia paternal con ellos. Y antes de cumplir 16 años, antes de que pueda atarlos legalmente con un contrato, que quizá ni siquiera pudiera hacerlo, viene otro club, más grande que no necesariamente un “grande”, y si los lleva sin necesidad ni de decirlo.

Si, en años, si esos chicos son grandes estrellas, esos clubes modestos recibirán derechos de formación y promoción. Se ha contado muchas veces lo ganado por el Antiguoko con Xabi Alonso y Arteta, o el Tuilla con David Villa, pero, ¿cuántos no llegan a esas cuotas? Porque el trabajo de los clubes pequeños sí se hace, y puede que no tenga ni esa recompensa en forma de pedrea.

Que Madrid y Barcelona pidieran que cambiara la ley es, cuanto menos, cuestionable. Que no se proteja a los clubes modestos de sus “depredadores”, más cuestionable aún. Es la ley de la selva, donde el pez grande se come al chico, y siempre parece haber uno que es un más grande que tu. Esta situación exige una solución drástica por parte del fútbol, de forma global. Una globalidad seria, profesional, sensible a la realidad, y que desde luego, proteja al débil, no al fuerte para que no se le pueda rozar.

Hasta que eso ocurra, si es que ocurre alguna vez, habrá cientos de escuelas que formen a miles de niños, ya no como jugadores, sino como personas. Que pongan todo lo que tienen a su alcance para que sepan darle con las dos piernas, pero que al mismo tiempo aprendan a dar la mano al contrario cuando termina un partido o a echar la pelota fuera si hay un rival lesionado. Y ambas cosas valen mucho. Esas escuelas merecen un respeto, y que la FIFA no vaya a permitir a Madrid y Barcelona saltarse la norma de los 16 años, aunque todavía insuficiente, es un paso. Pero toca dar muchos más.

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