Lionel Messi es de oro. Y
Lionel Messi ahora, juega con la
Bota de Oro. Todos se rinden ante él y su fútbol enamora gradas propias y extrañas. Señores y señores basta de presentación: una vez más estas líneas son destinadas al argentino. Crack e ídolo. Héroe y villano. Capaz de hacer reír y llorar a la vez. Por eso y mucho más, el rosarino está llamado a ser leyenda. Esta vez, 34 razones avalan la noticia. Son 34 gritos desenfrenados, 34 brazos en alto. 34 obras de artes de los pies del astro del Barcelona. Sí,
Messi fue distinguido por ser el máximo goleador de la temporada que pasó. De pie.

La
Bota de Oro tiene dueño. Se llama
Lionel Messi y sus pies son tan delicados como la seda, pero mágicos como un atardecer. La temporada pasada nadie pudo frenar su potencia. Nadie le encontró antídoto a su hechizo y todos fueron cómplices de sus aventuras, de sus regates y su toque de calidad. Por eso, el argentino gritó 34 veces en la temporada. Un número que bastó para que Barcelona fuera campeón. Y para que en buena ley, lo distinguieran cómo el futbolista más goleador del planeta entero. Galardón que jamás había recibido, pero que se sabía algún día iría a parar a su repisa.

"He conseguido muchos premios pero éste no lo tenía", dijo cargando humildad en sus hombros, aunque su aurora sea la de un gran estrella que más allá de todo, recién comienza a brillar. Pero
Messi mantiene la inocencia de un niño y la picardía de un adolescente. Y esa es la base de su fortuna. La razón de su éxito. Y todo entonces, se resume en oro. En oro puro que confirma que pronto será una leyenda que pasará por el resto de los días, de generación en generación. Guste o no.
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http://www.youtube.com/watch?v=hOvQGhaLELQ]
Y para seguir agigantando esa leyenda este jueves, Lio escribió otro capítulo con la pluma sagrada: fue a recibir su
Bota de Oro. La ciudad condal una vez más fue testigo del acto de entrega, antes habían pasado honores como el Premio Fifa World Player y el Balón de Oro. Pero para Messi, ninguno está por encima de otro: "Los premios son todos especiales", anunció con su voz tímida, la que luego alzó más fuerte para decir: "Ojalá me quede toda la vida en el Barcelona". ¿Podrá?
Didier Drogba y Antonio Di Natale le respiraron cerca con 29 pepas, pero apenas le hicieron sombra. Su compatriota, Gonzalo Higuaín, con 27 tantos tampoco pudo destronarlo. Conclusión: ninguno fue mejor que
Messi en la temporada pasada. Fácil de decir, difícil de realizar. Por eso, Adidas le confeccionó unos botines dorados para la ocasión que tendrán como pequeño gran detalle 17 pelotas miniaturas en cada uno, representando los 34 goles que hizo en el anterior curso.

El encargado de bañar en oro al astro de Barcelona, fue Rogelio Rangel (Director General de Don Balón). Este le entregó la
Bota de Oro en una ceremonia en la que no faltó la risa y la emoción. Tras la misma, el delantero no se olvidó de todos los que siempre están a su lado y confió que "con la ayuda de mis compañeros lo he podido conseguir”. Señores y señores,
Messi es de
Oro y su nombre ya quedó en la historia por ser uno de los pocos hombres que ha logrado cosechar los tres máximos galardones que puede conseguir un futbolista en una misma temporada. Nuevamente, de pie.