El árbitro que se olvidó de contar penaltis

Sucedió con el Santos de Pelé

Brasil será la capital mundial del fútbol dentro de unos meses con la disputa de la Copa del mundo 2014, un país con una rica tradición y que cuenta con algunas de las mejores anécdotas de este deporte. Hace pocos días, cerca de Sao Paulo, varios exjugadores del Santos y la Portuguesa conmemoraban un hecho insólito, los 40 años del título de campeón Paulista que compartieron en 1973. Un despiste del colegiado provocó esta situación sin precedentes.

Armando Marques es un personaje controvertido, bastante conocido en Brasil. Fue árbitro y también presidió la Comisión de arbitraje de la CBF (algo así como el Sánchez Arminio carioca), aunque lo que realmente le hizo famoso fueron sus escandalosos errores arbitrales; pueden contarse por decenas. Dar validez a un gol de Rivelino que no entró, anular un tanto legal al jugador de Cruzeiro Zé Carlos, o utilizar su autoridad para ordenar silencio a Pelé (imagen), son algunas de sus batallas más recordadas.

Pero si hubo un momento que traspasó la barrera y convirtió a Marques es un mito, fue el que aconteció en la final del Paulista de 1973. A ella llegaron el Santos de Pelé y la Portuguesa entrenada por el legendario Otto Glória, que había dirigido también a Benfica y Atlético de Madrid entre otros. En medio de un ambiente sensacional en el estadio Morumbi, los dos equipos se disputaron el título, con un Pelé motivadísimo ya que aquel podía ser uno de los últimos títulos de su carrera.

Pelé jugó como en sus mejores tardes, dominó los tiempos del encuentro y creó tantas ocasiones que los aficionados del Santos lamentaron profundamente tener que jugarse el título en la prorroga. Para la "Lusa" (nombre con el que se conoce a la Portuguesa) llegar a la final ya era un éxito. No habían logrado el título desde 1936, y el hecho de aspirar a él significaba todo un triunfo.

El 0-0 final dio paso a la tanda de penaltis, y con ella llegó el verdadero espectáculo que hizo pasar a la historia a aquel encuentro. Lanzó Santos y falló la primera pena máxima de la serie. Más tarde la Portuguesa desaprovechó la oportunidad de adelantarse. La segunda ronda finalizó 1-0 a favor del Santos, y en la tercera, Pelé lanzó fuerte y al centro...¡Gol! la final quedaba de cara para el conjunto "peixe".

Error de la Portuguesa en el siguiente para no mover el 2-0. En cualquier tanda de penaltis hubiera hecho falta que el Santos convirtiera su siguiente lanzamiento para alzarse con la victoria, pero el 26 de agosto de 1973 no fue así; Armando Marques decidió que ya habían visto suficientes penaltis y que el Santos era el nuevo campeón del Paulista. El reglamento dictaba que todavía existían posibilidades para la Portuguesa (remotas eso sí), aunque nadie reparó en el desastroso fallo sobre el terreno de juego, o eso parece a tenor de las celebraciones que se sucedieron tras el "final" impuesto por Marques.

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Pelé fue manteado por sus compañeros y aclamado entre el público; el Santos era de nuevo campeón. Los jugadores de la Portuguesa se marcharon al vestuario resignados, pero la notica se estaba gestando mientras el colegiado revisaba el acta del partido. Su vista reparó en un tropiezo evidente que podría cambiar el signo de la final que millones de espectadores terminaban de ver por televisión. Inmediatamente comunicó la situación y los futbolistas del Santos se apresuraron a volver al campo para resolver lo que legalmente no había terminado, pero, ¿dónde estaba la Portuguesa? habían abandonado rápidamente el estadio, quizá alertados por alguien rápido y avispado que sí se percató del error.

Lo cierto es que el Santos había sido muy superior en el partido, e incluso tenía una considerable ventaja en la tanda que a la Portuguesa no le hubiera sido fácil remontar. Pero un error terminaba de abrir un nuevo escenario. La final se trasladó del estadio a los despachos, y una vez allí los dirigentes de la federación emitieron un veredicto rápido:la FIFA sólo permitía en su reglamento que se lanzara una nueva tanda o que finalizara la que ya había comenzado. Entonces ocurrió lo que pocos esperaban, el pacto que dejó con la boca abierta a los aficionados.

Santos y Portuguesa llegaron al acuerdo de compartir el trofeo; existirían dos campeones y así ha figurado en el palmarés de la competición hasta nuestros días. Lo más curioso del caso fue que los dos celebraron el título con pasión, sin reclamar a su rival la otra parte del galardón y sin plantearse una resolución en el campo. La Portuguesa fue el club más beneficiado, ya que se encontró con un trofeo que prácticamente tenía perdido y con una victoria que 40 años después no ha vuelto a repetirse.

Hace unos días los Cardoso, Badeco, Wilsinho, Xaxá, Dicá, Basílio, Nenê Belarmino, Clodoaldo, Marçal, Manoel Maria, Turcão, Marinho Peres, Adilson, Marcos o Pepe, se reunieron para conmemorar el 40 aniversario del título. El gran ausente de la cita no fue Pelé, como sería razonable pensar. La gran ausencia fue la del excolegiado Armando Marques, el verdadero artífice de que Santos y Portuguesa hayan compartido este trofeo durante las últimas cuatro décadas.

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