El inolvidable despeje Mwepu Ilunga

Es una de las imágenes más recordada de la historia de los Mundiales

Jamás una selección del ‘África Negra’ había escalado hasta la élite mundialista pero Zaire rompió las estadísticas en 1974. Meses antes, ya había sorprendido por levantar la CAN y coronarse como mejor selección del continente. Cuando la expedición viajó a suelo germano para su ilusionante e histórico debut, el país se encontraba bajo el control militar del dictador Mobutu. El líder político pasó en cuestión de días pasó de elogiar y prometer todo tipo de lujos a sus jugadores (coches, casas y mujeres) por semejante gesta, a amenazarles de por vida y condicionar su protección tras las escandalosas derrotas sufridas ante Escocia y Yugoslavia. En la última jornada, Brasil era el peor enemigo posible pues, además, la canarinha necesitaba ganar por tres goles para seguir adelante.

El dictador aseguró que sus jugadores no volverían con vida a casa si encajaban cuatro goles en esa cita que, curiosamente, jamás pasó a la historia por el brillo ni por los goles, sino por la acción del minuto 78. 22 de junio, estadio de Gelnsenkirchen y ya un claro 3-0 en el marcador. Rivelino buscaba un nuevo gol con una opción a balón parado en la frontal que se convirtió en la barrera más famosa de la historia.

Mwepu Ilunga, uno de los zaireños, tan nervioso como desconcentrado, salió sin sentido alguno de la barrera, corriendo para golpear la pelota y evitar el lanzamiento. El único problema es que esta aún no se había movido, dejando boquiabiertos a los presentes y al propio rival, puesto que Rivelino, confundido, acabó desperdiciando la jugada y Zaire consiguió aguantar aquella derrota ‘liberadora’ (la explicación, aún en el aire, no parece radicar en la falta de conocimiento del reglamento, sino en la presión de los jugadores, que incluso preferían dar una imagen negativa si podían salvar las amenazas). (Video abajo).

Hoy Zaire no existe (se renombró a República Democrática del Congo tras una larga guerra civil), pero aquellos míticos jugadores y, desde luego, el singular Ilunga, no hablan de humillación, sino de heroicidad. Quien escribe no tiene dudas y aún sigue disfrutando de uno de los mitos africanos que el fútbol jamás olvidará…

[video:http://youtu.be/pu8xLHz5CyE]

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