David Villa y el renacer de los grandes delanteros
Muchos salieron de un grande por la puerta de atrás y recuperaron el gol
El fichaje de David Villa por el Atlético de Madrid ha sido la noticia más destacada del mercado 2013-2014 en los últimos días, la operación que vestirá al futbolista asturiano de rojiblanco ha sido calificada por gran parte de la crítica como una excelente oportunidad para un Atlético que afrontará la ficha de Villa a cambio de un traspaso muy económico.
David Villa sale del Barcelona después de tres temporadas agridulces. Su gol en Wembley frente al Manchester United en la final de la Liga de Campeones 2010-11 será recordado como el momento cumbre de su trayectoria como azulgrana, sin embargo, las lesiones y la falta de continuidad han marcado sus dos últimos años en la entidad barcelonista. Villa cumplirá 32 años el próximo mes de diciembre, y para entonces puede que haya recuperado el instinto que le llevó en el pasado a ser el máximo goleador de la Eurocopa 2008 y a compartir el primer puesto en la lista de anotadores del mundial 2010.
Salir de un club poderoso y triunfar en un equipo situado en un peldaño inferior no es fácil para ninguna estrella. La historia está llena de casos en los que tras abandonar un grande, comenzó el ocaso para grandes carreras, pero hoy recordaremos el caso contrario, los jugadores que resurgieron y consiguieron triunfar después de abandonar un importante club europeo. Serán el espejo para David Villa, un futbolista especial al que todavía resta mucho fútbol en sus botas.
Raúl González
El primer caso que llega a la cabeza es obviamente el de Raúl González. El exjugador del Real Madrid protagonizó junto a Villa una dura pugna por el “7 de España”; parte de la prensa abogaba por defender a una leyenda que sin embargo pasaba por un profundo declive futbolístico. David Villa, en aquella época en las filas del Valencia, no contaba con el apoyo de los grandes grupos mediáticos, pero su gran actuación en la Eurocopa de 2008 convirtió en papel fumado una polémica esteril; había comenzado la época gloriosa de España y Raúl era definitivamente parte del pasado.
Su despedida del Real Madrid llegó como la de los grandes toreros que se cortan la coleta obligados por las circunstancias. Raúl se fue con el aplauso y el cariño de la multitud, pero con una herida abierta que suturaría en Alemania. Y es que el Raúl de la Bundesliga sorprendió a propios y extraños convirtiéndose en uno de los futbolistas más valiosos del campeonato. Los que le vieron muerto se rindieron a su talento, y más aún cuando consiguió llevar al Schalke 04 a las semifinales de la UEFA Champions League contra pronóstico. El caso Raúl es un ejemplo de que la vida sigue cuando todo parece roto y que nunca es tarde para recuperar la gloria perdida.
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Roberto Baggio
Guardiola afirmó que nunca había visto nada igual cuando coincidió con él en el Brescia. El suyo fue un camino en el que el tiempo se convirtió en su mejor aliado. Con Baggio no solo podemos hablar de un renacer futbolístico, sino que podemos ampliarlo a dos. Después de abandonar el Milan en 1997, muy pocos pensaban que el genio de inicio de los años noventa volviera a deleitar al fútbol transalpino. El talento de Roberto provocó en el pasado una guerra civil entre Florencia y Turín, enloqueció a la grada bianconera conquistando un título que se resistía para la Juventus durante casi una década y llenó de ilusión la vida de millones de italianos desperdigados por el mundo en 1994; en aquella ocasión no hubo final feliz, y de hecho poco tiempo después nadie hubiera apostado porque Baggio volvería a una Copa del Mundo, pero lo hizo.
Lo consiguió gracias a un excelente nivel en el Bolonia. Baggio catapultó a un equipo que al año siguiente se quedaría a las puertas de jugar la final de la Copa de la UEFA, aunque en ese tiempo Baggio ya goleaba con el Inter. Tras volver a salir de San Siro disfrutó como nunca en el Brescia. El mejor Baggio agotaba las últimas gotas de su fútbol para rubricar una carrera inolvidable.
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Jurgen Klinsmann
El Inter de Milán de los alemanes no enamoraba, pero al igual que la selección teutona logró convertirse en un equipo muy sólido que alcanzó grandes cimas de protagonismo en las distintas competiciones que disputó. Klinsmann tocó el cielo al lado de los Matthaus y Brehme, pero un mala campaña 1991-92 finalizó un ciclo que se antojaba definitivo para la carrera de varios jugadores. Para colmo de desgracias, una Alemania reunificada recibió un golpe moral muy duro cuando Dinamarca le ganó la Eurocopa de 1992. Pero Klinsmann no había dicho su última palabra.
En el Mónaco, rozando la treintena Jurgen resurgió. Marcó 20 goles en su primera temporada y ayudó al equipo a alcanzar las semifinales de la Liga de Campeones 1993-94, la del partido único que perdieron frente al Milan de Capello. Un buen mundial de Estados Unidos aumentó su cotización y Klinsmann terminó en Londres jugando para el Tottenham. En las filas de los “spurs” el alemán protagonizó una temporada de ensueño, explorando su certero remate y puliendo las pocas carencias que todavía le restaban. Nadie daba por acabado a Klinsmann, e incluso el mejor equipo de su país, el Bayern de Múnich apostó por él al finalizar aquella temporada.
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Bernd Schuster
Tan brillante como polémico y astuto, el alemán protagonizó una carrera espectacular por el fútbol español, donde llegó a jugar en el Barcelona, el Real Madrid y el Atlético de Madrid, un hecho poco frecuente. Pero Schuster era especial; lo fue en 1980, cuando con su melena al viento y su frescura juvenil guió con su fútbol a la selección alemana hacia su segundo título europeo, después de aquel éxito la selección terminó para él poco tiempo después.
Salió del Barça enemistado con gran parte de los estamentos del club y recayó en otro grande, el Real Madrid. En las filas blancas ayudó al equipo a batir el récord goleador de la liga 1989-90, pero parecía que su futuro estaba marcado y no daba para mucho más. Se fue del club y recaló en la otra acera de la ciudad, un paso atrás en teoría, aunque en la práctica aquel Atlético era tan competitivo que disputó el título de liga y fue capaz de ganar dos copas del rey, una de ellas frente al Real Madrid con un golazo de Schuster; fue la mejor venganza para un jugador que todavía no había dicho su última palabra.
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Otros futbolistas pudieron prolongar el éxito de sus carreras tras abandonar un grande, aunque en este caso hablamos de futbolistas más jóvenes. Es el caso de Dennis Bergkamp, al que tras su decepcionante paso por el Inter de Milán muchos tildaban de jugador blando y poco competitivo. Se fustró un posible traspaso al Barça, pero fue en el Arsenal donde encontró la estabilidad necesaria para sacar a relucir su talento. Alfonso Pérez fue otro futbolista que nunca tuvo suerte en los clubes grandes; fue en su primera etapa en el Betis donde brindó sus mejores tardes futbolísticas. Aquellas actuaciones le sirvieron para volver a la disciplina blanca, pero tuvo un paso tan efímero que ni tan siquiera llegó a comenzar la temporada 1996-97. Las lesiones y la falta de confianza parecían haber condenado a Alfonso al ostracismo, pero sus actuaciones demostraron que los detractores que le criticaban estaban equivocados.
Existen cientos de casos que podrían inspirar a David Villa, como el de Marco Di Vaio y su reencuentro con el gol en las filas del Genoa y el Bolonia, o el de Fernando Morientes cuando el Real Madrid lo descartó y tuvo que ganarse un puesto en el Mónaco. La edad será el gran inconveniente para un David Villa que ya viste de rojiblanco y cuenta con la confianza de Diego Pablo Simeone para volver a ser el rey del gol.

