El fin de ciclo de España no debería ser traumático
La derrota ante Brasil marca un antes y un después
La selección española sufrió el pasado domingo ante Brasil una enorme decepción en la final de la Copa Confederaciones. Tras un ciclo glorioso en el que España ha marcado época, las voces críticas han comenzado a levantarse en armas respecto a algunos jugadores del equipo. Se habla de final de ciclo y el adiós a los días felices para el fútbol español. Analizamos algunos aspectos que han originado el tropiezo y repasamos como fue el fin de ciclo de otras selecciones legendarias.
La presión de Maracaná
España ha acostumbrado tanto a sus aficionados a ganar que un tropiezo como el sufrido ante Brasil puede sonar a fracaso, pero es necesario contextualizar esta derrota. Se jugaba ante una selección que pese a no haber destacado por la brillantez de su estilo, sí que ha conseguido construir un equipo muy sólido y ganador en poco menos de un año; desde la llegada de Scolari la "Canarinha" ha ido a más, algo que unido al acierto y la calidad de hombres como Neymar o Paulinho y al complemento experimentado por jugarse un título en Maracaná, le convertían en el gran candidato a terminar con la hegemonía española.
A los puntos anteriores hay que sumar que España ha tenido la fortuna de su lado durante los últimos años y el domingo le fue esquiva. Hablar del "Factor suerte" en un juego como el fútbol se antoja ridículo, por cuanto las victorias o derrotas llegan simplemente cuando un equipo es capaz de concatenar más acciones acertadas que el contrario, aunque éstas vengan desde el punto de penalti. Pero confirmando que la buena suerte no llega sino que se busca, es cierto que las carencias españolas quedaron en un segundo plano en otras ocasiones debido a la euforia de la victoria; un hecho habitual en el deporte que sin embargo hace más difícil de digerir la derrota cuando ésta llega.
España también tenía carencias
La España de la Eurocopa que arrasa a Italia en la final no es ni de lejos la misma que fue maniatada por Portugal en un partido inteligente de los lusos en las semifinales, y no digamos ya la que vimos el pasado jueves en la semifinal de la Copa Confederaciones. Destacando el enorme potencial ofensivo desplegado por España en numerosos encuentros del último lustro, hubo otros momentos en los que el juego de pases cortos y las transiciones en busca del espacio no dieron sus frutos. Además, pensemos en las intervenciones de Iker Casillas que salvaron a España ante Paraguay o en la final del mundial frente a Holanda, en el penalti a vida o muerte lanzado por Ramos ante Portugal o en la victoria frente a Alemania con un gol de estrategia. En todos esos partidos se jugó peor que en el debut mundialista frente a Suiza por ejemplo, y sin embargo se ganó. Factor suerte o no, el análisis nunca fue catastrofista excepto en la resaca del primer encuentro jugado en Sudáfrica.
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Todo lo anterior no es una crítica hacia un equipo y unos jugadores que han conseguido hacer historia y llegar donde nunca lo había hecho la selección, pero sí sirve para reiterar que todos los equipos son imperfectos y que los éxitos no siempre responden a las incidencias generales del juego. Normalmente gana el mejor, es cierto, España lo fue en los tres campeonatos que se llevó, pero no siempre los que pierden lo hicieron tan mal... y justo en este momento es cuando el entorno de la selección española no debería olvidarlo.
Hay futuro
Para España resta un análisis profundo antes del mundial, ya que el aviso recibido por parte de la selección brasileña ha sido una señal evidente de que algo no funciona. Nadie quiere pensar que ha llegado el fin para esta generación, sino que la idea de los más optimistas es relacionar el traspiés con el accidente sufrido en Sudáfrica 2009, cuando Estados Unidos (un equipo mucho más débil que el brasileño) ganó sin oposición a la selección española. Pero si definitivamente el final ha llegado, no debería suponer una situación traumática ya que no es el primer equipo legendario que sufre algo parecido, es más, el dominio español ha sido mucho más largo en el tiempo que el de otras selecciones que pasaron a la historia.
Brasil, el equipo que enamoró en 1970
Pensemos en la gran Brasil tricampeona entre 1958 y 1970. Tras despedirse prematuramente del mundial de Inglaterra 1966 en la primera fase, consigue rearmarse de cara al siguiente y brinda uno de los conjuntos que mejor ha jugado a este deporte. Es difícil hacerlo mejor que los Pelé, Rivelino, Gérson o Tostao en México 1970, un conjunto que hacía elegantes hasta los errores y que explotaba la imaginación. Sin embargo cuatro años después, una Brasil muy diferente pero que todavía goza del privilegio de llegar como favorita, se despide del mundial sin disputar la final; definitivamente el ciclo termina. Ya no está Pelé y tampoco acuden Carlos Alberto, Tostao o Gérson, pero resiste Rivelino y se incorporan talentosos jugadores como Leivinha.
Brasil no hace una buena primera fase y sólo es capaz de ganar 3-0 a Zaire (una de las Tahití de la época), pero el mazazo definitivo que terminará con sus ilusiones llega en el tercer encuentro del segundo grupo. Brasil y Holanda se enfrentan cara a cara por un puesto en la final; el que gane jugará en Munich cuatro días más tarde. Cruyff y Neeskens certificaron el final del dominio brasileño. Se fueron pero volverían en décadas posteriores.
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Bearzot o el reinado breve
Más corto fue el reinado italiano en los ochenta. Efímero en lo referente a títulos pero trascendental en cuanto a peso histórico. Los hombres de Enzo Bearzot realizan un gran mundial de 1978, más tarde lo pasan muy mal en el camino pero finalmente dan una lección de resistencia en España 82 venciendo a los mejores y permitiendo coronar a los Paolo Rossi, Tardelli, Scirea o Bruno Conti. Son un equipo que termina el mundial enamorando, pero muy pronto vivirán un durísimo revés, mucho más fuerte en comparación al sufrido por España en 2013. Se quedan fuera de la siguiente Eurocopa, la de Francia y Platini. El 16 de Abril de 1983 la Italia campeona del mundo se deja en Bucarest sus opciones de clasificarse a la cita. Un duro revés para los Tifosi, una muestra más de que títulos pasados no garantizan éxitos en el futuro.
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La máquina alemana renació muy rápido
Pero hay más casos. Alemania Federal aglutina el poder futbolístico en los años setenta. El Bayern a nivel de clubes y la selección teutona se convierten en máquinas prácticamente invencibles. Beckenbauer, Maier, Muller, Overath, Bonhof, Breitner, Netzer... todos tienen parte de protagonismo en diferentes periodos entre 1970 (donde el equipo está a punto de jugar la final), el mundial de 1974 y las Eurocopas de 1972 y 1976. Pero precisamente en esta última cita acontece el hecho que marcará el fin de una era; el penalti de Panenka que da la victoria a Checoslovaquia.
Alemania tardará muy poco en recomponerse ya que cuatro años más tarde se lleva la Eurocopa de Italia, pero con otra generación liderada por los Rummenigge, Matthaus, Hrubesch o Benrd Schuster.
Otras selecciones ganadoras también vivieron un punto y final a sus trayectorias, cada una por diferentes motivos. La Italia bicampeona en los años treinta tuvo que hacer frente al estallido de la segunda guerra mundial, y una vez terminado el conflicto bélico buena parte de los sucesores del conjunto campeón falleció en la tragedia de Superga. Dos finales del campeonato del mundo fue el bagaje de la Argentina de Diego Armando Maradona, que si bien jugó a ráfagas y no triunfó en sus campeonatos continentales, sí vivió un periodo victorioso que aquel encuentro jugado en Roma ante Alemania en 1990 cerró.
Recapitulando; el momento de España es malo pero no crítico. Se ha perdido una final en condiciones muy desfavorables ante un equipo superior en este momento. Pero a un año del mundial y con la memoria de los títulos todavía muy fresca, se antoja apresurada la corriente general de criticar a un grupo que ha llegado a cotas nunca imaginadas. La derrota final de España llegará algún día, y puede que lo haga en Brasil 2014, pero la grandeza de esta selección se comprobará en ese momento, cuando exista la prioridad de apostar por aquellos que vienen empujando fuerte. Sin traumas, futuro existe y de precedentes está llena la historia.
EL DEBATE: ¿HA LLEGADO EL FIN DE CICLO DE LA SELECCIÓN DE ESPAÑA?

