La historia negra de Ancelotti en España
El nuevo entrenador madridista guarda malos recuerdos de España
Carlo Ancelotti será el entrenador del Real Madrid a partir de la temporada 2013-14, por lo que será la primera vez que el italiano trabajará para un club español. Carleto no tiene grandes recuerdos de España relacionados con su etapa como jugador, ya que nunca pudo ganar un partido ante un club de esta liga en su campo entre todos los que disputó en competiciones europeas. En 1986, jugando para la Roma, vivió en Zaragoza un capítulo negro de su carrera que conoceremos a continuación...
Ancelotti fue un destacado centrocampista en su época como futbolista en activo, una prolongación de Arrigo Sacchi y su modelo de presión adelantada, defensa en zona y achique de espacios. Pese a ser uno de los pilares en los que se fundamentaba la solidez y estabilidad del Milan de finales de los ochenta, Carlo no estaba exento de calidad, un detalle que le permitía alejarse de doctrinas firmemente establecidas en el "Calcio"; el marcaje al hombre como dogma no iba con él.
Si relacionamos al Ancelotti jugador con España, rápidamente nuestra mente evocará un momento: 1989, y concretamente Abril. El cuarto mes del año es rico en acontecimientos que cambiaron la historia: hace más de 200 años por ejemplo, comenzaba la Guerra de Independencia de Estados Unidos, y un 20 de Abril de un siglo más tarde, nacía Adolf Hitler, el hombre que distorsionó el mundo desde su delirio esquizoide. También en Abril fue capturado y ajusticiado Benito Mussolini, y 44 años más tarde de que Italia se librara del "Duce", el 19 de Abril de 1989, el Milan comenzaba a ejercer su tiranía incontestable en el fútbol europeo.
Ese día, Carlo Ancelotti adelantaba al cuadro rossonero en el partido de vuelta de la semifinal de la Copa de Europa ante el Real Madrid; una nueva concepción futbolística tomaba el mando del continente, y por eso podemos afirmar que Abril de 1989 también cambió para siempre este deporte. Sacchi demostró para los dudosos que Italia era algo más que catenaccio y balones largos, emprendiendo un camino arriesgado en el fútbol más competitivo del mundo.
Carlo marcó con un disparo de larga distancia que contó con la colaboración del cancerbero Paco Buyo; una acción que sin embargo merecía terminar en gol por la ejecución previa, dos regates de un Ancelotti que se convertiría en el general de mando de un equipo que contaba con lo mejor de Italia y Europa. El 5-0 al Real Madrid supuso el inicio del reinado de "Il Diavolo".
Un mes más tarde, el Milan y Ancelotti ganaban sin oposición la Copa de Europa en el Camp Nou, coronando a un Carlo a punto de cumplir los 30 años. España era testigo de la goleada del Milan al Steaua de Bucarest, pero sin embargo, la carrera de Ancelotti no estaría ligada a la fortuna en nuestro país, ya que el actual entrenador del Paris Saint Germain nunca consiguió ganar un partido oficial en territorio español teniendo en frente a un conjunto de la liga, es más, vivió algún episodio desagradable...
Sobreviviendo a las lesiones
La carrera del primer Carlo Ancelotti está marcada por los contratiempos. "Carletto" vivió la mala suerte en primera persona, y ya en 1982 se perdió el mundial por culpa de una desafortunada lesión en un partido ante la Fiorentina. Una escalofriante acción le apartó de los terrenos de juego y de la posibilidad de compartir escena con los Tardelli, Cabrini o Paolo Rossi en el Santiago Bernabeu. Fue el primer revés serio de su carrera.
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No terminó allí la mala suerte, ya que tras ser parte de la Roma campeona de Italia en 1982-83, Ancelotti vuelve a lesionarse de gravedad en la temporada siguiente, justo en la campaña en la que los Falcao, Di Bartolomei o Bruno Conti, maravillaron al fútbol europeo. Otra vez en la primera parte de la temporada Ancelotti se rompe, perdiéndose el resto del año. La Roma llega a la final de la Copa de Europa entre la creciente fiebre de los Tifosi. El conjunto dirigido por Niels Liedholm es el equipo de moda, aunque sin Ancelotti pierde potencial. El 30 de Mayo de 1984 el Olímpico de la capital italiana se convierte en un funeral, ya que el Liverpool arrebata al club local la Copa de Europa; casi tres décadas después, todavía existen muchos aficionados que opinan que con Carlo todo hubiera sido diferente. Aunque lo cierto es que esa final se resolvió en lanzamientos desde el punto de penalti, y los once metros pueden jugar malas pasadas... como bien sabe el actual entrenador del PSG.
Carlo Ancelotti jugó por primera vez en España en 1986, cuando el Zaragoza fue emparejado con la Roma en la primera ronda de la Recopa de Europa. Los aragoneses habían llegado hasta ahí tras ganarle una sorprendente final de copa al Barça de Venables un año antes, la del gol de Rubén Sosa. Tenían un buen equipo, con el citado Sosa, García Cortés (el hombre del error ante el Liverpool cuando jugaba en el Real Madrid), Francisco Pineda y sobre todo Juan Señor, un Ancelotti a la española sobrado de calidad y cargado de buenos momentos con la selección.
*ANÁLISIS: ASÍ SERÍA EL REAL MADRID DE ANCELOTTI*
En Roma, el conjunto Giallorosso entrenado por Sven Goran Eriksson dejó casi sentenciada la eliminatoria. Con un centro del campo sensacional donde Ancelotti, Boniek y el sueco Klaus Berggreen imprimieron un ritmo de juego muy alto, los 60.000 espectadores del Olímpico celebraron los goles de Di Carlo y Gerolin, éste último tras una gran acción personal. El Zaragoza perdió 2-0, pagando su inexperiencia ante el poderoso club transalpino.
Pero dos semanas después en La Romareda, la Recopa se aliaría con la "Pilarica", teniendo como protagonista los lanzamientos de penalti y a Carlo Ancelotti como el gran damnificado de la noche. Antes del descanso, Juan Señor iba a poner el primer paso hacia la remontada. Se dispuso a lanzar y transformó el primer penalti del partido. Pero cuando corría hacia el centro del campo celebrando el gol, se dio cuenta de que aquella sería una noche larga, y que el colegiado inglés George Courtney estaba especialmente predispuesto a que se lanzaran más penaltis. Señor tuvo que repetir. Dos metros de carrera, semi-paradinha y lanzamiento perfecto a la izquierda de Tancredi, 1-0.
Pero hubo más, ya que a los dos minutos de la segunda mitad, el Zaragoza igualaba la eliminatoria con otro lanzamiento desde los once metros. El duelo adquiría una nueva dimensión, y los dos clubes iniciaron una lucha sin cuartel que tuvo que resolverse finalmente en la tanda de desempate. En ella falló Boniek, y después... Carlo Ancelotti. Cedrún paró el lanzamiento y la Roma quedó eliminada.
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Ancelotti, el hombre al que su equipo había echado de menos en 1984, certificaba con sus botas una nueva decepción desde el punto de penalti. La prensa transalpina no tuvo piedad ni con el polaco Zbigniew Boniek ni con Carlo, a los que hizo responsables de la penosa actuación firmada en Zaragoza. El error en el penalti decisivo fue implacablemente utilizado por los enemigos de Ancelotti, que lo acusaron de jugador templado en los momentos clave.
La espina española
Ahora puede llegar a España por primera vez para trabajar, pero los recuerdos de nuestro país en aquella época no fueron demasiado positivos para sus intereses. Un año después de la decepción zaragozana, Ancelotti volvió a enfrentarse a un club de la liga; esta vez el Sporting de Gijón, vistiendo ya la camiseta del Milan. Los asturianos, sin el gran Quini en sus filas (retirado del fútbol esa misma temporada), batieron al conjunto Rossonero por 1-0. Ancelotti fue parte del once y volvió a su país sintiendo de nuevo el fracaso.
Aunque en Italia aquel Milan era capaz de levantar sus eliminatorias (así lo hizo frente al Sporting), no sucedió igual en el siguiente enfrentamiento ante un club de la liga. Hace ahora 25 años, el Espanyol de Javier Clemente volvió a originar un disgusto en el historial de Ancelotti. Llegaban los de Sacchi tras haber perdido el partido de ida en Lecce 0-2. En la vuelta, el Milan necesitaba una ofensiva total.
Con Gullit arriba y el empuje de Donadoni, Colombo y Ancelotti en el centro del campo, el milagro de la remontada debería ser posible. Pero aquella noche en Sarrià, el Espanyol utilizó las armas de la vieja escuela italiana para batir a su rival. El Milan ensayó el gol de todas las maneras y formas posibles (incluidos los peligrosos lanzamientos lejanos de Carlo Ancelotti), pero unas veces el portero camerunés N´Kono y en otra ocasiones la muralla defensiva periquita donde defendieron todos (hasta Pichi Alonso y Ernesto Valverde), derrocaron el ímpetu milanista.
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Por todas las derrotas y decepciones, resolver aquella eliminatoria de 1989 ante el Real Madrid ganando 5-0 y sintiéndose protagonista, fue muy importante para él. Carlo Ancelotti, un hombre con un camino largo y sinuoso, que plasmaría en los banquillos a partir de los años noventa los conocimientos adquiridos durante su etapa como jugador. Acostumbrado a levantarse tras la derrota y con una personalidad de hierro inquebrantable, podría convertirse en el sargento del vestuario del Real Madrid, el nuevo "Cavalieri" de la casa blanca.
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