René Adler y el fin de la pesadilla
Pelea con Neuer por la titularidad en la selección de Alemania
René Adler ha despertado el debate sobre la titularidad en la portería de la selección de Alemania, donde compite con Manuel Neuer. El portero del Bayer Leverkusen ha recuperado el estado de forma tras superar una pesadilla y oposita al once de la Mannschaft.
"Una placa de titanio y cuatro tornillos. Hay que colocarlos firmemente, intentando no oprimir, dejar liberación de movimientos y deseando una buena recuperación. Debes tener tranquilidad y paz. De esta saldrás. Seguro". No era la primera vez en su vida, tampoco iba a ser la última, pero aquellas palabras de Hans Muller Wohlfahrt (doctor especializado de la selección alemana) se convertían en una difícil losa sobre unas espaldas que empezaban a encontrar estabilidad en la élite profesional. Era 2006, el momento más duro de su carrera, que estuvo seriamente condicionada a un futuro sin botas, sin pantalones cortos y con visitas interminables a la enfermería. Solo era una promesa, la más firme para la portería alemana del futuro, pero sus sueños ya se tambalearon incluso antes de alcanzar el primer equipo. Iba a ser su vida. Iba a ser su destino. El de René Adler.
Salió adelante, mantuvo la alegría por superar retos y demostrar que sus problemas físicos no iban a derrumbar sus esperanzas, por más que solo cuatro años más tarde, volvieran a condicionar su confianza. Ya confirmado como portero titular en Leverkusen y fijo en la selección alemana con 25 años, iba a disfrutar su primer Mundial (el de 2010), pero las molestias se habían reactivado y ser sincero era un suicidio personal: "Es la decisión más dura de mi vida. Pero habría sido simplemente irresponsable de mi parte, mi club y la selección nacional. El dolor es tan grande, que no habría sido capaz de dar lo mejor de mí”, dijo desolado el guardameta tras conocer que sus costillas habían vuelto a darle la espalda. Aquellas lágrimas, junto a las llegadas poco después por una complicada cirugía de rodilla, le hicieron perderse más de un curso y, por ende, quedar en el ostracismo de una Bundesliga que lo ocultó en la penuria.
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No sólo perdió cualquier opción de poder competir en primer nivel debido a sus deficiencias físicas y problemas constantes sino que, obligado a reaccionar, su club decidió arriesgar en la contratación de una joven promesa que encarrilara cierto equilibrio en un puesto necesitadísimo de ello (Bernd Leno). En un rol terciario, marginal para quien había tocado el sueño más irrefrenable de todo profesional y olvidado para el mercado de fichajes, su contrato expiraba en Leverkusen, donde fraguó todas las sensaciones (tan buenas como malas) de su controvertida carrera. Cuando sus objetivos se centraban en encontrar un vacío que poder tapar, mientras sonaba para clubes extranjeros de menor caché en una clara referencia de frenazo a sus aspiraciones, apareció la llamada clave, la de un Hamburgo tan desesperado como él. Los hanseáticos, perdiendo sus referentes bajo palos y sin estabilidad alguna en sus proyectos, apostaron por reactivar los días de portero de un Adler que, pese a la confianza, tuvo que acelerar su preparación física y acceder a varias pruebas físicas adicionales antes de firmar. Aquella estampa. Aquél contrato, abrían la nueva puerta hacia la esperanza.
Un gran inicio de curso confirmó las mejores expectativas de un alma debilitada que había recuperado su merecido protagonismo. Su merma nunca fue talento, nunca puso en duda su capacidad y jamás encontró detractores a errores en el manejo de situaciones en activo. Sin tener que visitar doctores ni especialistas, René había renacido, relanzando su caché y encontrándose nuevamente con las mejores sensaciones posibles. Disfrutaba de nuevo, sonreía, encajaba en el proyecto de su nuevo club y pronto empezó a destrozar los intentos de los delanteros rivales. Estabilidad, equilibrio, sobriedad y un rol de portero cualificado muy prototípico de los otrora dominadores de la portería en la selección alemana. Metiendo a su club en la zona alta pese a los enormes problemas defensivos que arrastra, se convirtió en el impulso principal, el nuevo estímulo que con sus energías intactas, ampliaba el rango de ilusión de su vestuario. Con actuaciones recalcadas en los últimos meses, las voces que solicitaban su regreso a la selección alemana no se hicieron esperar y Joachim Low (que lo tuvo como portero cuando él era segundo entrenador tras la figura de Jurgen Klinsmann antes del Mundial 2006), le abrió la puerta de par en par.
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Tanto apoyó el regreso de Adler al primer plano competitivo, que le hizo regresar en cuanto tuvo oportunidad. El meta no vestía los colores nacionales desde el 17 de noviembre de 2010, per recibió la llamada de regreso hace unos meses para enfrentarse a Francia en un amistoso: "Yo no lo veo como una oportunidad para tomar el puesto de número 1 de la selección (ahora en poder de Manuel Neuer que en 2006, aprovechó su momento tras la lesión de Adler), sino como una recompensa por mi trabajo duro. Estoy bastante relajado después de mis largos problemas físicos. Lo voy a disfrutar. Estoy feliz. Es una experiencia sensacional, porque sé lo rápido que pueden cambiar las cosas de nuevo”, dijo temeroso por lo sufrido pero ilusionadísimo como el primerizo que busca su estrellato. Era las palabras del que días después fue portero titular de Alemania en esa cita.
Hoy, no solo ha regresado, sino que con 27 años, mucha experiencia y todo tipo de adversidades superadas, su confianza está por las nubes. Cualquier duda de Manuel Neuer en los últimos partidos, regenera el debate bajo palos en la selección (más allá de que hay grandes secundarios con ganas de dar el salto como Zieler, Ter-Stegen o el citado Leno), hasta el punto que el líder actual del Bayern y de Alemania, alzó la voz para pedir más respeto y recordar quién ha defendido con serenidad y éxito la portería estos últimos tiempos. Pero Adler no conoce derrota, no sabe de rendición y nunca frena sus pretensiones, las que sobrepasaron cualquier obstáculo con la única fuerza de su potente mentalidad. "Ya sabía que ofrecería de nuevo mi mejor rendimiento. El fútbol alemán sabe lo que puedo dar". El mensaje de la ambición. El mensaje del fin de la pesadilla.
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