Hay vida después de Wenger ¿o no?

¿Cómo afrontaría el Arsenal un cambio de ciclo?

Arsene Wenger pasa por su peor momento desde que llegó al banquillo del Arsenal en 1996, su equipo disputará hoy el partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Bayern en una eliminatoria que salvo milagro de los "gunners", parece absolutamente decidida. El Arsenal ya se plantea el futuro, y muchos aficionados se preguntan, ¿qué pasará el día que Wenger abandone el club? Pese a que la respuesta es compleja, los cañoneros ya dijeron adiós a ilustres entrenadores en su historia.

Cuando uno pasea por Londres puede percatarse fácilmente de que en ciertas fachadas quedan expuestas unas placas de gran tamaño conocidas como las "Blue plaques" que sirven para homenajear a una figura relevante de la ciudad en su antiguo hogar o lugar de trabajo. El poeta Lord Byron fue la primera persona a la que se le concedió una placa azul. Cuando el Patrimonio inglés decidió gestionar esta iniciativa contrajo una deuda con Herbert Chapman, el técnico que adaptó el sistema de juego del Arsenal hacia la revolucionaria WM dando vida a la figura del stopper. Siendo Londres una "city" tan fusionada con la tradición futbolística, pocos podían entender que Mr. Chapman no disfrutara de una placa conmemorativa. Por fin en 2005 el desagravio fue solventado, y la casa donde vivía el que fuera entrenador del club londinense en el barrio de Hendon, fue engalanada con una placa que le recuerda.

Casa de Hebert Chapman en Londres

Y es que el 6 de Enero de 1934 los aficionados del Arsenal debieron preguntarse, ¿y ahora qué? Aquella lluviosa jornada, una neumonía aguda terminó para siempre con el hombre que llevó en sus espaldas el peso de la transición futbolística. Con él, este deporte pasó de ser casi un pasatiempo ocioso a un espectáculo competitivo en el que los participantes del juego tenían la obligación de satisfacer la demanda de los aficionados. Con Chapman, el "football" se convierte en una batalla cerebral, donde el estudio de las condiciones del juego y sus componentes (iluminación, indumentaria, entrenamientos, concentraciones y guerra psicológica con el rival) pasan al primer grado de preocupaciones.

Cuando Herbert Chapman desafía con sus propias armas a la nueva ley del fuera de juego (que sustituía a la clásica "regla de tres oponentes" nacida en 1866), está cambiando casi sin saberlo la concepción del juego. Las nuevas imposiciones en el reglamento habían permitido un fútbol más abierto y una gran cantidad de goles. Chapman introduce un tercer defensa en la línea de zagueros, pero su gran éxito radica en la salida rápida de balón.

El mister solía decir: "El momento más oportuno para marcar es inmediatamente después de repeler un ataque, porque los rivales están colocados en la parte incorrecta del campo". Esta afirmación que no descubre demasiado leída en perspectiva, es sin embargo un excelente ejemplo del peso que podía tener un concepto muy joven en los años veinte: el contraataque.

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Cuando Chapman murió el banquillo "Gunner" quedó desierto, y con ello, gran parte de la afición del Arsenal perdió la fe en un futuro exitoso. El club londinense inició la búsqueda desesperada de un sustituto para el malogrado Herbert. La noticia traspasó fronteras, y el debate incluso llegó a España.

Una curiosa nota de prensa de la época habla de la muerte de Chapman, y anuncia de forma curiosa el proceso de búsqueda de un nuevo manager que se había iniciado: "Se han recibido ya más de 150 candidaturas para cubrir el puesto que dejó vacante Herbert Chapman en el Arsenal. Entre las solicitudes se encuentran algunas de las personalidades más reputadas del "soccer" inglés, aunque también existen muchas desconocidas. Parece probable que se elija al manager del Huddersfield Clem Stephenson". (Chapman había dirigido al Huddersfield Town hasta 1925, y Stephenson lo hizo durante 13 años, desde 1929 a 1942).

Cuando Chapman murió fue sustituido interinamente por "Joe" Shaw, un hombre que llevó al Arsenal a revalidar el título de liga. Posteriormente, la figura de George Allison tendría su lugar en la historia del club. Ganó títulos y llevó al Arsenal de nuevo con los mejores, pero su estilo y manejo del vestuario distaba de las costumbres de Herbert Chapman. Allison se movía bien con los medios y tenía buena visión para la parcela administrativa del equipo, aunque no incidía en todos los aspectos que era capaz de manejar el que fuera técnico del club hasta 1934.

Allison inclusó apareció en la película The Arsenal Stadium Mystery (inspirada en la novela de Leonard Gribble), en la que se interpreta a sí mismo como entrenador del Arsenal. Durante el transcurso del film, el mister hace mención al resultado de 1-0: "El 1-0 es el resultado que nos gusta en el Arsenal". Esta afirmación se instauró en la cultura "gunner" de tal manera que fue una frase citada a mitad camino entre el orgullo y el humor durante décadas. Hasta la llegada de Wenger, el Arsenal fue un conjunto de fuerza, aguerrido y poco querido en Inglaterra debido a su forma de jugar.

En 1970-71 ganan el doblete de la mano de Bertie Mee, pero lo hacen desde estas coordenadas de juego que no cambiarán y que le llevarán a perpetuar la cultura del equipo a través del cine o la literatura; el Arsenal de Hornby, de Seaman, Tony Adams, Merson o Steve Bould. El equipo que gana ligas en el último minuto con pelotazos largos y que pierde finales europeas con goles de medio campo como el de Nayim... ¿después de sudar tanta sangre quedaba margen para otro Arsenal?, ¿habría vida detrás de Highbury?

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vive actualmente su peor momento desde que llegó al club. Su idilio resiste en la cuerda floja a día de hoy, e incluso su equipo podría quedar fuera de la Liga de Campeones el próximo año y volver a disputar tras 13 años la Copa de la UEFA/Europa League. Pocos se aventuran a terminar con un periodo de tiempo y un técnico que transportó al Arsenal a límites nunca imaginados. Por encima de títulos, los Gunners son una filosofía de vida que traspasa el radio de su ciudad. Con el francés en el banquillo, y con Cesc Fábregas, Henry, Robert Pires o Van Persie, el equipo hizó la guerra y cargó sus cañones con más fuerza que nunca, casi con tanta pólvora como lo hizo Herbert Chapman. Pero el Arsenal necesita a día de hoy respuesta a la pregunta clave... ¿Después de Wenger, qué?

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