Fútbol europeo: Bursaspor, sorpresivo campeón en Turquía
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Todo era jolgorio en el estadio Sukru Saracoglu. El empate en uno que el equipo había obtenido ante el Trabzonspor le daba al Fenerbahçe el título liguero del fútbol otomano. Los altavoces anunciaban que el Bursaspor, el más inmediato perseguidor de los “Canarios”, había igualado ante el Besiktas, por lo cual el campeonato quedaba en casa. Pero mientras los jugadores se abrazaban celebrando la conquista, la noticia fue rectificada. El rival en la contienda en realidad se había impuesto por 2-1 y, por primera vez en 26 años, el certamen quedaba en manos de un equipo que no era de Estambul.
Lo que vino después forma parte de una escena realmente dantesca. Los aficionados del Fenerbahçe, completamente desbordados por las circunstancias, no tuvieron mejor idea que prender fuego su propio estadio, combatir contra las fuerzas del orden y arrancar cuanto asiento tuvieran a su paso para lanzarlo al césped. Pero que la ira no nos nuble de todo esto. Lo que importa aquí es el Bursaspor, un club que recién fue fundado en 1963 y que, demás está decirlo, obtiene el título liguista por primera vez en su historia.
De hecho, remontarnos al pasado reciente del Bursaspor significa pensar en un equipo que volvió a Primera recién en 2006, que su único título era una Copa de Turquía de 1986 y que está mucho más acostumbrado a la zona baja que a andar tutéandose con los grandes de aquellos lares. Pero la suerte parece haber cambiado tras la llegada de Ertugrul Saglam. Quien fuera delantero del Besiktas arribó a principios de 2009 a la institución y, en su primera temporada completa al mando de los "Cocodrilos" (conocidos de dicha manera por su uniforme verdiblanco) logró lo impensado: convertirse en el quinto equipo en obtener el máximo galardón de dicho país.
Repasando la nómina de jugadores del Bursaspor, son muchos más los desconocidos que los que pueden sonarle familiares a uno, al menos por el nombre. Tampoco es una plantilla plagada de extranjeros. Y los que la integran (el rumano Kirita, los argentinos Pablo Batalla y Leonardo Iglesias, el búlgaro portero Ivankov, el checo Zapotocny y el serbio Ergic) tampoco es que sean luminarias del balompié, siendo sinceros.
Por todas estas razones, el mérito del Bursaspor es doble. Estamos hablando de una liga auténticamente gobernada en toda su historia por tres equipos. Todos ellos capitalinos, a excepción del Trabzonspor, el cuarto en discordia, el único por fuera de la gran ciudad que lograra alzarse con dicha competición (de hecho, lo consiguió en seis ocasiones). Así es como la ciudad de Bursa, de 2 millones de habitantes y de notoriedad industrial dentro de Turquía, está viviendo días de alboroto, de celebraciones y también de incredulidad. Nadie en la zona se olvidará del día que un grupo de intrépidos "cocodrilos" terminaron generando llamas en la jaula de los "canarios".
