El Albania - España que nunca se jugó

Estaba programado en la fase de clasificación de Suecia 92

Se cumplen 21 años del Albania-España que nunca se jugó, un partido programado dentro del Grupo 1 de clasificación para la Eurocopa de Suecia 92, la última fase final de un gran campeonato a la que la selección no acudió. Repasamos las razones que llevaron a la suspensión y cancelación definitiva del partido, y el camino recorrido por España en una de las participaciones oficiales más decepcionantes que se recuerdan.

Albania es sinónimo de contratiempo en el diccionario histórico del fútbol español. Hoy se cumplen 21 años del Albania-España suspendido durante la temporada 1991-92, un duelo en el que las autoridades federativas locales actuaron en la misma línea de conducta que se vivía aquellos días en su país: caos, desorganización y un clima de combate muy cerca de la guerra civil. La selección, envuelta en otra serie de conflictos (sólo deportivos), sufrió de primera mano el desconcierto producido en Albania.

Y es que el bautismo del combinado nacional en tierras albanesas se produjo en Diciembre de 1986, cinco años antes del partido invisible, justo cuando España volvió a retomar relaciones diplomáticas con el pequeño estado balcánico. Coincidiendo con la visita de España para afrontar el segundo encuentro de la fase de clasificación para la Eurocopa 88, se nombraba un embajador en Albania por primera vez: el elegido fue Luis Cuervo Fábrega, que ya lo era en Yugoslavia y lo había sido en Nicaragüa. De esa forma, la selección llegaba a territorio desconocido con algo más de seguridad, y es que la experiencia sufrida por el FC Barcelona en el país pocos meses antes en su enfrentamiento ante el Flamurtari Vlorë, no invitaba al optimismo: "Albania parece un país recién salido de la primera guerra mundial", afirmó algún directivo. España ganó con resultado ajustado: los goles de Arteche y Joaquín Alonso (el sportinguista que jugó casi 500 partidos en primera), decidieron un choque rodeado ya desde el principio por condiciones muy especiales.

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La Eurocopa de Suecia 92, la del milagro danés, no será recordada de buen grado por los aficionados españoles. El Campeonato fue la única fase final a la que España no acudió desde el Mundial de Argentina 1978. En la fase de clasificación, Checoslovaquia y Francia se presentaban como los dos grandes rivales de la España de Luis Suárez para conseguir el único billete del grupo que otorgaba el pase para la Eurocopa. La selección iniciaba la clasificación muy tocada tras la Copa del Mundo de Italia, un torneo que había terminado pronto para las aspiraciones españolas con aquellos dos goles de Dragan Stojkovic en la idílica Verona.

Las esperanzas de acudir a Suecia se torcieron muy pronto. Una inesperada derrota en Praga complicó la clasificación a los hombres de Suárez. Durante el partido se consiguió lo más difícil, remontar y colocarse 1-2, pero el conjunto local se repuso y terminó venciendo con un tanto de Lubo Moravcik, una de las estrellas de la posterior selección de Eslovaquia; resultado de la división que sufriría poco tiempo después aquella Checoslovaquia, primer verdugo español.

Una goleada 9-0 ante Albania en Sevilla con cuatro goles de Butragueño, produjo un pequeño efecto balsámico. De ganar a Francia, que había estado ausente en las dos últimas fases finales de campeonatos, la clasificación sería posible... pero el desastre estaba a punto de llegar.

Jugar en París traía muy malos recuerdos a España. Desde la final de 1984, los españoles no habían vuelto a acercarse al lugar de los hechos, al escenario donde Arconada protagonizó el peor capítulo de su dilatada carrera deportiva. En los galos, tres supervivientes de aquella Eurocopa: Luis Fernández y Manuel Amorós en el campo (curiosamente los dos con fuertes vínculos españoles) y Michel Platini, el Napoleón imperial e indiscutible rey de Francia 84 en el banquillo. Aquella nueva generación con Papin y Cantona terminará con las esperanzas españolas; el 3-1 final deja a la selección con un pie fuera de la fase final. Suárez es cesado dos meses después tras su enésima derrota, esta vez en amistoso ante la selección de Rumanía.

Pero como las cosas que funcionan mal siempre pueden terminar peor, España confirmó el cataclismo el 25 de Septiembre de 1991. La selección llega a Reikiavik (capital de Islandia) con la esperanza de obtener un buen resultado que pueda hacer confiar en las remotas opciones que todavía quedan. Cosas más difíciles se habían visto, y después del 12-1 a Malta en 1983 había que tener fe, aunque nadie creía en el milagro. Los Zubizarreta, Butragueño, Míchel o el "italianizado" Martín Vazquez, firmaron un encuentro para olvidar, uno de los peores en la historia. La selección cosechó una derrota durísima rozando el más absoluto de los ridículos, un 2-0 que hizo mucho daño al orgullo del equipo.

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Con la selección eliminada y tras volver a perder con Francia y ganar a Checoslovaquia, todavía restaba el último de los partidos. Un intrascendente, aburrido para el espectador e incómodo para los jugadores Albania-España; la despedida del equipo en la fase de clasificación más decepcionante de los últimos años. Pero aquella fecha del calendario a la que practicamente nadie hizo caso, traería más problemas de los inicialmente previstos.

En Diciembre de 1991, Albania estalló. La inestabilidad de la recién creada democracia en el país ofrecía un panorama desolador en las calles de Tirana y Berat, ciudades en las que debían jugar tanto la absoluta como la Sub 21; la seguridad no era la mejor para disputar un encuentro internacional. La Federación albanesa no contestaba llamadas ni faxes desde unos días antes, y la española se vio obligada a pedir a la UEFA que no se disputara el partido, o por lo menos que no se jugara en el citado país.

Para terminar de complicar los hechos, justo durante aquellos días, Albania quedó encuadrada en el grupo de clasificación de España para la Copa del Mundo 1994: había que programar partidos y los albaneses seguían sin ofrecer señales de vida. España volvió a pedir formalmente no viajar a Albania por seguridad, pero ante la nula respuesta de los organizadores, Vicente Miera convocó a los jugadores para viajar. La lista fue la siguiente:

Alkorta (Athletic de Bilbao)

Manolo, Moya y Vizcaíno (Atlético)

Amor, Nando, Zubizarreta (Barcelona)

Butragueño, Buyo, Hierro, Míchel, Sanchís, y Villarroya (Real Madrid)

Álvaro (Mallorca)

Luis Manuel (Oviedo)

Martín Vazquez (Torino)

Con las maletas preparadas, el equipo a punto de partir hacia el aeropuerto de Barajas y un cargamento de 30 kilos de merluza, 25 de lenguado, 30 de carne, 40 de manzanas y naranjas, queso y mermelada... la selección se preparaba para viajar a Albania, sin conocer su destino y con la incertidumbre de no saber como sería la experiencia. Los alimentos llevados desde España debían asegurar una dieta exenta de intoxicaciones, pero el miedo de las familias de los jugadores permanecía vigente. Y en ese momento la UEFA contestó, se cancelaba el partido y España no debería viajar.

En las caras de los jugadores se percibía la satisfacción por la decisión. En todas menos en la del oviedista Luis Manuel, ilusionado con su primera convocatoria. Martín Vazquez también manifestó su disconformidad con la decisión: "Me hicieron viajar ayer desde Italia, me tuvieron en una habitación de hotel y hoy me vuelvo otra vez allí".

Tras la cancelación del encuentro, los albaneses echaron la culpa a los jugadores del Real Madrid, a los que acusaron de presionar a la federación para no viajar. Pese a la extrema situación económica por la que pasaba el país, la decisión de la UEFA no gustó en Albania, y lucharon hasta el final para que el encuentro se jugara en otra fecha. No fue hasta Marzo de 1992, cuando la fase de clasificación ya había concluido, el momento en el que se decidió que el partido no se jugase, recibiendo Albania una compensación de unos 5 millones de pesetas.

Pero en ese momento, la situación había adoptado tintes surrealistas, ya que España y Albania debían medirse en unos días en el inicio de una nueva clasificación, la de la Copa del Mundo de 1994. Tenían que concretar fechas para los nuevos partidos al mismo tiempo que no tenían claro si debían jugar el anterior encuentro. Incluso, el asunto adquirió todavía mayor importancia debido a que los puntos conseguidos podían influir en los coeficientes de futuros campeonatos. Es reseñable al respecto la curiosa propuesta que Ángel María Villar realizó a la UEFA, y que obviamente fue rechazada por el precedente que podía crear. El presidente de la Federación Española propuso que el resultado obtenido en la siguiente visita oficial de España a Tirana fuera válido para los dos encuentros, el de la Euro 92 y el de USA 94.

Hoy se cumplen 21 años del partido oficial que nunca se jugó... el Albania-España olvidado para el gran público y ausente en el archivo.

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