Champions: Claves del Celtic contra el Barcelona

Los escoceses han perdido el fortaleza del pasado

El Celtic de Glasgow se medirá al Barcelona en la Jornada 3 de la Liga de Campeones en el Camp Nou y en Fútbol Primera analizamos las claves del equipo escocés de la mano de José David López.

El mejor equipo del momento, el que suma 17 victorias consecutivas en su estadio en suelo europeo, el que goza de los jugadores más valorados de la actualidad y el que potencia un estilo absolutamente extremo al que tocará defender. La única premisa del Celtic de Glasgow en su intento de heroicidad (no hay que confundir sino ser realista y cualquier resultado que no sea cómoda victoria local debe ser tachado como tal) en el Camp Nou, radica en juntar líneas, cerrar filtraciones y conseguir un compromiso-sacrificio máximo de todos sus jugadores. Las enormes proporciones del estadio azulgrana, la incapacidad habitual por mantener solidez defensiva y, desde luego, la losa de no haber ganado jamás en territorio español pese a sus doce visitas anteriores, argumentan sobremanera que el Celtic perseguirá sombras en busca del milagro (lo logró en ese mismo escenario en 2003-2004, manteniendo un increíble 0-0).

Los Hoops siguen teniendo la misma base de los últimos años, con la caracterial batuta del ídolo católico en su banquillo, un Neil Lennon que al menos les ha devuelto a la élite continental para no ampliar aún más la decadencia del fútbol escocés. Su clasificación para la fase final de la Champions (pese a ser campeón de la Scottish Premier League, debe pasar dos rondas previas que cada vez le suponen un reto mayor) ha evitado que este curso donde adolece de un rival directo por el título nacional (tras la crisis, descenso y reinvención del Rangers), sea un paseo sin mediaticidad que lo acompañe. Aún así, ha perdido a su pieza más valorada (el coreano Ki se ha marchado al Swansea), teniendo dinero pre-Champions para poder contratar definitivamente a su portero Forster y al venezolano Miku para su ataque. Una continuidad obligada por la nulidad de fondos y la dureza de un entorno cada vez más aislado del nivel competitivo, algo reflejado en la mayúscula celebración tras la victoria ante el Spartak de Moscú, que puso fin a una racha de 21 partidos sin conocer el sabor del ganador en Champions.

Una defensa física, de centímetros y excesivamente dubitativa: El cada vez más deficiente e incompetente estilo de fútbol practicado por las selecciones británicas (basado en prototipos arcaicos donde las alturas, el juego directo y los centros constantes para luchas en el área, son sus doctrinas eternas) convulsiona por completo su panorama cuando hay que extrapolarlo a torneos internacionales. Su garra, sacrificio, compromiso y potencia, jamás va a estar cuestionado a tenor de sus resultados a nivel nacional y de la supremacía actual en Escocia, pero su valor en el extranjero queda avergonzado desde hace demasiado tiempo. Y si existe un epicentro donde el arcaísmo puede ser gravemente castigado, ese es el Camp Nou. Lennon intentará a toda costa frenar los impulsos asociativos y desequilibrantes de un Barcelona que dominará la posesión con excelsa tranquilidad y que únicamente deberá imponerse a la paciencia. Unir líneas, taponar la medular azulgrana y alargar muchísimo cada acción que permita contemporizar, serán sus intenciones, pues quizás solo alguna opción táctica (incluso puede ser difícil que se produzca al no tener la pelota), podría darle opciones alejadas del guion pre-establecido. Su fortaleza defensiva, además, no ofrece una rentabilidad firme, pues Lustig-Mulgrew-Wilson-Izaguirre (la línea de cuatro que se espera, aunque puede introducir un ‘extra’ más o doblar carrileros con la entrada de Ambrose por derecha y Mulgrew por izquierda, ambos en la medular), carece de fiabilidad táctica en citas de primer nivel.

Destructores en una medular muy plana: El combate, la garra y la presencia física por cada pelota, siempre está asegurado en el Celtic, sobre todo porque ese fue siempre el papel como jugador del hoy técnico Neil Lennon. Su prolongación en el campo, el carácter de batalla y la presencia mental, está personificada en Scott Browm como capitán y constante corredor de fondo. Eso sí, algo más dotado y con más capacidad que el keniata Wanyama, un ente corpulento y de desgaste que este curso se ha ganado definitivamente hueco tras la marcha de Ki (que era el salvador técnico y talentoso del equipo) así como la lesión del otrora determinante mediocentro, el israelí Kayal que empieza a entrar poco a poco en los planes después de una grave lesión. Cualquier otra opción en esa zona sería una sorpresa, aunque puede tener sus opciones el galés Ledley, que ha perdido peso en el proyecto este curso.

Commons y Samaras, los dos comodines determinantes de su ataque: Quizás por la falta de capacidad desequilibrante y generalizada de su plantilla, el Celtic ha sabido sacar rentabilidad máxima a dos jugadores muy diferentes que son, ahora mismo, su principal reclamo para pensar en cualquier opción de seguir adelante en Champions. Commons es el jugador de mejor disparo desde media distancia (algo muy usual en su estilo), el de mayor energía ofensiva, el que facilita transiciones verticales y el más efectivo cuando aparece en zona ofensiva. Samaras representa la tranquilidad de quien se sabe superior en el talento y de quien además posee una fortaleza en altura-presencia, que le permite maniobrar y haber rendido en diferentes posiciones ofensivas (se le espera una vez más como extremo izquierdo aunque con mucha responsabilidad defensiva en su zona), otorgando alternativas en segundas jugadas y en acciones a balón parado por sus centímetros.

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Hooper, única presencia ofensiva real: Más activo y utilitario que brillante, pero más rentable y bregador que egocéntrico. Infatigable trabajador, presiona cada salda de los centrales, aparece en banda con grandes movimientos, se asocia con los llegadores, se desgasta por cualquier balón en profundidad… Un delantero excesivamente habituado a la soledad y que, pese a no gozar de un gran físico, suma buenas cifras en los últimos años, siendo el principal goleador del equipo católico. Sigue siendo opción preferencial sobre Miku o Lassad (más atrás quedó Stokes este curso) cuando el equipo juega de visitante. Un atacante moldeable aunque ya predefinido para la eternidad según las conocidas necesidades del campeón escocés.

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