Atlético de Madrid: Milinko Pantic, el último francotirador
El serbio celebra su cumpleaños en otra época dorada del Atlético de Madrid
Cuando todavía resuena el eco de la Supercopa de Europa 2012 ganada por el Atlético de Madrid en la noche del pasado viernes, los colchoneros recuerdan a sus últimos mitos, aquellos que precedieron a Radamel Falcao, estrella indiscutible, como ídolos de la afición del Manzanares, los Forlán, Agüero, Caminero o Kiko Narváez pasaron a la historia; hoy cumple años unos de ellos, Milinko Pantic, el verdadero motor de la temporada más gloriosa en la historia del Atlético de Madrid, 1995-96, la última campaña en la que el equipo rojiblanco conquistó el campeonato nacional de liga, hoy Pantic cumple 46 años, 17 después de su silenciosa llegada al fútbol español...
"Sé que para vosotros es una incógnita, pero para mí es un jugador que puede dar muchos más recursos a esta plantilla. Es un gran estratega, un gran lanzador de faltas, tiene un gran cambio de ritmo y, pese a ser mediapunta, resuelve jugada".
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Así lo definía Radomir Antic, pero nadie en su sano juicio podía pensar que aquellas palabras de "Rado" serían de una precisión tan manifiesta. Milinko Pantic deslumbró desde el momento de su llegada. Procedente del club griego del Panionios, Milinko se convirtió en una figura relevante del club colchonero ya en pretemporada. El Atlético arrasó en los torneos veraniegos, y al contrario de lo que suele suceder con los equipos que demuestran un gran nivel en pretemporada, su aplastante dominio previo, tuvo continuidad con la competición oficial ya iniciada.
El Atlético había sufrido mucho la temporada anterior para mantener la categoría. El fichaje de Radomir Antic encabezaba el enésimo proyecto del presidente Jesús Gil para un club siempre inmerso en problemas. Pantic gozó de la confianza de su técnico, y dejó para la galería goles y asistencias en su primer verano. Hacía muchos años que no se contemplaba un futbolista con un golpeo de balón similar. Sus goles ante el Cádiz en el Trofeo Carranza y frente a Newell´s Old Boys en el Trofeo Villa de Madrid, firmaron la patente de corso de un jugador que se convertiría en pieza clave del esquema del Atleti campeón.
Comenzada la liga, Milinko no cesó su instinto asesino. El Atlético alcanzó el liderato muy pronto, y no abandonaría la primera posición a partir de la séptima jornada. Pantic se convirtió en la bomba serbia, dejando asombrado al fútbol español con su habilidad en las jugadas a balón parado. Lo más increible de Milinko era la cantidad de recursos que ofrecía en cada lanzamiento. Su poderoso disparo con efecto era solo una de las armas del futbolista del Atlético, que era capaz de impresionar con lanzamientos desde media distancia, disparos en seco, o parábolas imposibles que sorprendían al portero rival. Su espectacular gol frente al Athletic de Bilbao, golpeando el esférico con el exterior de su bota es otra muestra de lo imprevisible que podían llegar a ser sus jugadas.
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El Atlético funcionaba a la perfección por primera vez en muchos años. La seguridad de Molina en la portería, el aplomo de Santi Denia, la jerarquía y agresividad del "cholo" Simeone, la calidad de Caminero, el talento de Kiko y la pegada de Milinko Pantic. Los más pesimistas auguraban que el "pupas" volvería a serlo al final de aquella campaña, pero contra todo pronóstico, la temporada 1995-96 del Atleti fue la excepción de su propia regla, y los colchoneros disfrutaron como nunca lo habían hecho.
Fue un mal año para el Barcelona (el último de Cruyff), y nefasto para el Real Madrid, que no consiguió ni tan siquiera clasificarse para competición europea. El gran rival del Atlético en su lucha por el doblete fue el Valencia Club de fútbol, entrenado por Luís Aragonés (otra paradoja del destino).
Los valencianos fueron eliminados por el Atlético de Madrid en las semifinales del torneo de Copa del Rey, en un partido de ida inolvidable del conjunto rojiblanco, más bien podríamos definir a aquel duelo como una segunda parte antológica de los madrileños...e hilando más fino, como un recital del genio Milinko Pantic. El Valencia ganaba 2-0 al descanso, pero la expulsión del defensa local Vicente Engonga desequilibró la contienda. La figura de Milinko emergió como nunca, para firmar uno de los goles de falta más espectaculares que se vieron en la década de los noventa en el estadio de Mestalla...Koeman o Mijatovic habían firmado tantos de falta de bella factura...pero ninguno podía ser equiparable a la maravillosa ejecución realizada por Milinko Pantic en aquella helada noche invernal.
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El Atlético ganó 3-5 y puso pie y medio en la final de copa que tendría que disputarse en Zaragoza. Y allí fue donde Johan Cruyff se sentó por última vez en el banquillo de una final. En un partido feo, decidió la cabeza de Pantic...un gol que tuvo su peso en busto, el que le construyó su presidente Jesus Gil tras la hazaña de Zaragoza. El Atlético volvía a ser campeón de copa, pero restaba un último paso para hacer historia.
Con el doblete, conquistado en la última jornada ante el Albacete, el Atlético de Madrid saldó por fin una deuda histórica. Fue un triunfo merecido, que tuvo en Pantic uno de los mayores artífices. El serbio nunca volvió a demostrar el nivel de la temporada 1995-96. Siguió marcando goles imposibles, como el que le hizo al Borussia de Dortmund en la Liga de Campeones 1996-97 en su estadio, o los cuatro tantos que no sirvieron para eliminar al Barcelona en el Camp Nou en los cuartos de final de la copa del rey de 1997. Milinko terminó despidiéndose del club dejando huella. Sus pases milimétricos, sus lanzamientos imposibles, su visión de juego y su espíritu indomable, le convirtieron en una de las leyendas de la historia reciente del Atlético...hoy, en su 46 cumpleaños, era necesario recordarle.

