
Podría decirse tranquilamente que esta primera fase de Champions terminó con
muy pocas sorpresas y muchas zonas donde la lógica primó por sobre lo imprevisto. A salvedad de algún equipo que aspiraba a primero y terminó segundo, no hay demasiado para remarcar como descabellado de antemano.
Pero fracasos, lo que se llaman fracasos, hubieron tan sólo dos: el Valencia y el PSV Eindhoven.
Ambos equipos, que pueden dar más de lo que dieron, no supieron cómo superar un grupo a priori asequible. Peor aún los dirigidos por Ronnie Koeman: ni siquiera lograron el puesto de UEFA.
Muchas instituciones debieron sufrir más de la cuenta para ganarse el pase. Entre ellos el Liverpool de Rafa Benitez y el Madrid, que a pesar de ello se quedó con el primer puesto.
Otras pasaron con total tranquilidad y cumplieron con los pronósticos, tal como sucedió con el Barça, el Inter, el Manchester o el Chelsea.
También tuvieron su lugar los líderes sorpresivos (o no tanto), y ellos fueron el Porto (relegó al Liverpool) y el Sevilla, que dejó en segundo puesto al poderoso Arsenal. También merecen su mención especial los sorprendentes Fenerbahçe de Zico y los brasileños como asimismo el Olympiacos griego.
El bombo de los octavos puede deparar
unos cuantos cruces interesantes. Liverpool y Arsenal aparecen como los “cocos” que querrán evitar a toda costa los equipos españoles. Pero un viaje a Roma, una visita a Lyon o incluso un pasaje al infierno de Estambul no serán cuestiones sencillas de enfrentar.