Diario de la Eurocopa (Día 21): Adiós, Gniewino
Nuestros enviados especiales continúan acompañando a España en la Eurocopa 2012. Ahora están de nuevo en Gniewino y nos cuentan lo que sucede a través de este diario.
Los enviados especiales de Fútbol Primera.es a la Eurocopa 2012 continúan enviándonos los informes de su estancia en Polonia y Ucrania siguiendo los pasos de la Selección española. Aquí llega el 21ª capítulo del 'Diario de la Eurocopa'.
Resulta extraño ver como se puede coger cariño a un lugar que al principio no te gustaba nada. Todavía recuerdo el agobio que me entró a los dos días de estar en Gniewino y pensar que tenía que pasar casi un mes encerrado en un pueblo donde no había nada que hacer más allá del trabajo. Esa sensación ha desaparecido ahora que toca hacer las maletas para marcharse definitivamente Ucrania durante lo que resta de Eurocopa 2012. Sin darme cuenta me he encariñado con este pueblo perdido al norte de Polonia.
El contexto es el mismo. Gniewino continua siendo un pueblo aburrido, con un único restaurante y del que sólo se puede salir con un autobús que pasa una vez cada dos horas si es que pasa. Lo que ha cambiado es la forma en la que se lee ese contexto. Los perros que me ladraban siempre que salgo del piso para ir al campo de entrenamiento se acercan ahora para que juegue con ellos, el hombre de la tienda con el que no era capaz de intercambiar ni una palabra me saluda ahora como si fuésemos viejos amigos, y la gente se despide de mí como si lo hiciera de un familiar que se va de viaje y se interesan por los horarios de mis vuelos.
La verdad es que da mucha pena marcharse. No sé cuando sucedió pero he acabado encariñándome con Gniewino y sus habitantes. Así que el último día lo he dedicado a despedirme de todos los que he podido y a subir a lo más alto del Ojo Casubio, una torre de 113 metros de altura desde la que se puede ver todo el pueblo y también las costas del mar báltico. Una vista deliciosa. Creo que es el mejor modo de despedirse y guardar en la retina a Gniewino para siempre.
Mientras pasan las horas hasta que llegue el momento de marcharse al aeropuerto -con nueva travesía autobús, tren y tranvía- toca hacer la maleta y esta vez teniendo cuidado con no dejarse nada porque no volveremos aquí. España se marcha a Donetsk para disputar las semifinales frente a Portugal y si avanza hasta la final continuará concentrada en Ucrania hasta el final del torneo, por lo que la prensa tampoco tendrá que regresar a Polonia.
Y todo ello hay que hacerlo con un puñetero dolor de cabeza causado por Andrea Pirlo. El mediocentro lanzó un penalti a lo panenka sin pensar en las consecuencias. Como yo tampoco tuve en cuenta cuando me puse en pie para celebrarlo que el techo del salón de la televisión es abuhardillado. Vamos, que me puse en pie tras el gol de Pirlo y me pegué con la cabeza contra el techo. Desde aquí mando un mensaje de tranquilidad a todos aquellos que se hayan preocupado por mi salud tras leer esto. Continúo estando igual de bien, o de mal, según como lo queráis ver.
Así se consume el último día en Gniewino. La próxima página del diario la escribiré por lo tanto desde Ucrania, pero entre tanto viaje no sé cuando podré escribirla y, sobre todo, tener conexión para enviarle. Prometo que intentaré hacer todo lo posible para no faltar a la cita.
Antes de cerrar esta página quiero mandarle mi apoyo a la familia de Miki Roqué y, por otro lado, un fuerte abrazo a Dora, que lo está pasando mal estos días. Ya queda menos.
Los nombres de la jornada
EL MEJOR DEL DÍA: Andrea Pirlo y su 'cucchiaio'. Sobran las palabras.
EL PEOR DEL DÍA: Inglaterra ofreció una muy pobre imagen frente a Italia. Carente de recursos. Urge un cambio en el modo de trabajar porque el fútbol inglés, a nivel de selecciones, está estancado.
LA SORPRESA: Pocos esperaban a Alessandro Diamanti en un Italia-Inglaterra, pero apareció para dar aire a los italianos en el momento clave. Además, marcó el penalti decisivo.
Francisco Ortí (Enviado especial a la Eurocopa 2012)
También puedes seguir mis aventuras en Polonia a través de Twitter: @franciscoorti

