España y la presión del campeón
Los de Vicente del Bosque tienen la obligación de ganar la Eurocopa 2012
Rebuscando entre las páginas de mis libros no he logrado encontrar de donde procede una frase que se me quedó marcada en la memoria. Soy incapaz de recordar la fuente, así que ruego me disculpe su autor por no citarle, pero merece la pena rescatar unas palabras que describen con precisión los síntomas que padece la Selección española en la víspera del arranque de la Eurocopa 2012. "Uno no sabe lo que es la sed hasta que se bebe por primera vez". Con la victoria en la inolvidable Eurocopa de Austria y Suiza España rompió los complejos de inferioridad que lastraban su fútbol y en Sudáfrica saboreó las mieles de la gloria, pero, en contrapartida obtuvo una nueva carga. Una muy pesada. La del que tiene algo que perder.
España aterrizó en la Eurocopa 2008 sin obligaciones. Los constantes fracasos, una gris fase de clasificación y las críticas hacia un Luis Aragonés que se marcharía tras el torneo minimizaron las aspiraciones en los medios de comunicación. Eso creó un clima de excepticismo que liberó a los internacionales de presiones y partiendo de esa base desplegó un fútbol alegre y desenfadado que partido tras partido se perfeccionó hasta afianzarse como un nuevo estilo. El estilo de España. El del Tiki-Taka, como lo bautizó el eterno Andrés Montés.
Esta línea se prolongó durante el Mundial de Sudáfrica 2010, aunque ya se percibieron muestras de esa presión. Se ganó con el gol de Andrés Iniesta en el ya legendario minuto 116, pero a lo largo del torneo faltó el brillo mostrado dos años atrás. España no fue esa selección tan alegre y vistosa de la Eurocopa, sino una más austera, que ganaba por la mínima y no cometía errores defensivos. Una selección fiable, infalible en cierto modo, pero no un derroche futbolístico como creemos recordar. Esa actitud fue la primera muestra de la sed que empezaba a afectar a la Selección española y que arrastra, con todavía más fuerza, hasta Polonia y Ucrania para la Eurocopa 2012.
España es ahora es rehén de su éxito. Prisionera del fútbol que enamoró durante el verano del 2008 y de la eficacia del 2010. Ya no basta con ganar. No es suficiente. Necesita deleitar, golear, disfrutar y hacer disfrutar. Todo lo que no sea prácticar un fútbol virtuoso es sinónimo de decepción. Esa es la exigencia de aficionados, medios de comunicación y, sobre todo, de los propios jugadores. Después de sentarse en la cima del universo futbolístico, todo lo que no sea mantenerse en lo más alto es sinónimo de fracaso. Y el miedo a perder es el peor que puede afectar a un campeón.
La razón es que la Selección persigue un fantasma. Se busca a sí misma, pero a su versión cuatro años más joven, sin comprender que la realidad es distinta. Como Peter Pan la Roja se niega a madurar. Insiste en juzgarse por un patrón que caducó en el mismo instante en el que Iker Casillas levantó la Eurocopa hacia el cielo de Viena. En ese preciso instante las circunstancias cambiaron para España. El hechizo se ha prolongado durante los cuatro últimos años con el triunfo en Sudáfrica, pero las sensaciones que ha generado la Selección con Del Bosque no han sido las mismas que con Luis Aragonés, aunque cerremos los ojos para no verlo.
La Eurocopa 2012 es el presente y el papel de España debe ser juzgado por un nuevo código, pese a las espectrales apariciones de Luis Aragonés. En el amistoso frente a Corea del Sur, la Selección recuperó parte de las sensaciones perdidas. El motivo era el centro del campo. Del Bosque dibujó una medular similar a la de Luis Aragonés. El Sabio de Hortaleza apostaba por Marcos Senna como único centrocampista de contención, mientras que el resto disfrutaban de libertad de movimientos. Con Del Bosque esto cambió y la coexistencia de Xabi Alonso y Sergio Busquets en la misma línea restaba dinamismo a un ataque mucho más cerebral. Ante Corea del Sur, se recuperó la fórmula 'austriaca' y con el mediocentro del Real Madrid como único medio estático, España desarboló a los asiáticos.
Puede tratarse de un nuevo plan del seleccionador para esta Eurocopa 2012 o simplemente una variación obligada por la ausencia de los jugadores del Barcelona, pero lo cierto es que permitió a España recuperar viejas sensaciones. Aunque, por muy bien que vayan los amistosos, por muchos partidillos que se ganen, lo realmente importante llegará cuando el balón comienza a rodar. Será entonces cuando aparezca el miedo a perder, cuando España empiece a acusar la sed.
