España: La lista del equilibrio y la honestidad
Analizamos la lista de Vicente Del Bosque
“Justo ahora, al igual que vosotros, al igual que toda la gente”. Era la respuesta de Vicente del Bosque cuando los periodistas preguntaban cómo se habían enterado de los jugadores de sus planes definitivos de cara a esa lista de 23 convocados para la Eurocopa 2012. Hasta ese punto refleja el seleccionador español la honestidad y la transparencia con todos los hilos y esferas que formamos el equipo nacional. Y ser la respuesta ideal para 40 millones de apasionados seguidores del combinado más exitoso del momento, no tiene fórmula ni receta, pero sí ayuda la lógica y el sentido común. Algo, que volvió a rebosar el ‘jefe’.
Práctico, seguro, directo, humilde y conciso con su trabajo, aunque seguramente nervioso por haber pasado una mañana delicada al dejar a un lado tantos merecimientos por vestirse de rojo. Pero Del Bosque vuelve a mostrar su guion y su estilo, su patrón y su organigrama. Tenía claro que la lista contaba con cuatro novedades producidas por el contexto generado en las últimas fechas y, sobre todo, dos que habían multiplicado los rumores y las alternativas existentes (Puyol y Villa).
El primero, líder defensivo y carácter incomparable, quedaría paliado con Raúl Albiol por la trayectoria con el combinado del madridista y por la falta de competencias directas en ese rol, más allá de su escasa participación en el proyecto blanco este curso. La segunda, goleador en las últimas fases finales y baja “imposible de sustituir” según el propio seleccionador, recayó sobre Negredo, que se ajusta más a las necesidades de una selección que jugará con un solo nueve en la mayoría de situaciones y que no argumentaba por tanto razones favorables hacia sus dos competidores Soldado (mejores números pero menos físico) o Adrián (con mayor poder en la selección que irá a los juegos olímpicos).

La otra necesidad real provocada por la baja de Puyol y la sustitución como central de Sergio Ramos (siempre carrilero con Del Bosque), la cubriría Andoni Iraola (por detrás de Arbeloa sobre el papel), aunque la lesión arrastrada del bilbaíno ha evitado su competitividad en igualdad de condiciones respecto a un Juanfran que ha aprovechad mejor que nadie su momento. Debutaba esta semana como premio a un curso donde empezó siendo suplente y tuvo que readaptar sus cualidades a la de lateral derecho por necesidades del guión en el atlético de Madrid (se lo debe a Manzano) y su coraje y gran momento de forma le han abierto las puertas por méritos propios y por casualidades de que esa plaza hay quedado casi desierta.
Superada la transición en el lateral izquierdo ya con Jordi Alba al frente, así como consumado en regreso de Cazorla después de que una lesión lo dejara fuera de pasado Mundial, la base iba a ser precisamente esa, la de la última gran cita. Y en caso de dudas, los elegidos siempre iban a tener mayor prioridad si procedían de esa línea ya trazada en los últimos años. Estarán los de casi siempre, estarán los que nos hicieron campeones de Europa y del mundo pero, sobre todo, estarán los que bajo el prisma de la honestidad y el sentido común, deberían y merecían estar.
