El estilo del Real Madrid no sirve en Europa
Ante rivales de identidad acaban hundiéndose
La Historia de los últimos años, de la última década, volvió a no cumplirse, volvió a fallar. El sueño de la Décima tendrá que esperar, al menos, un año más. Era la temporada perfecta, era la elegida.
Año 2012, se cumplían 110 años de Historia, era el aniversario del fallecimiento de Juanito, lo que impulsaría el conocido como 'Espíritu Juanito'. El Real Madrid salía ante la oportunidad perfecta, una victoria ante su afición con una eliminatoria que era accesible. El Santiago Bernabéu vestido con sus mejores galas, lleno hasta la bandera. Con este panorama, era la ocasión perfecta.
Un encuentro entre dos de las mejores potencias futbolísticas del Mundo. Una eliminatoria igualada, con un resultado ajustado del encuentro de Ida, lo que se presentaba una noche típica y pura de competición europea.

El comienzo fue estelar, vibrante. El Real Madrid lograba colocarse en ventaja 2-0 en apenas 15 minutos. El objetivo estaba cumplido. El primer golpe sobre la mesa había surgido efecto. La eliminatoria estaba remontada, el ambiente era perfecto. Todo parecía estar encaminado. Sin embargo, el encuentro sufrió un revés.
A partir de la ventaja blanca el Bayern de Munich, consciente de que la eliminatoria ya no estaba de su lado, cogió las riendas del partido. De la mano de sus dos principales armas, Ribery y Robben, comenzaron a crear serios quebraderos de cabeza a los laterales madridistas. El juego aéreo con Mario Gómez en el área comenzó hacer trabajar duro a la zaga defensiva blanca.
La ilusión del Santiago Bernabéu por el buen resultado de los primeros minutos dejó paso a la incertidumbre de que, tras la ventaja inicial, el conjunto germano cogía el dominio.
El resultado final fue desastroso. Tras un encuentro de tú a tú, de 120 minutos entre dos clubes, todo se decidiría en la tanda de penaltis. Ahí el fútbol deja de ser lógico. La presión se apodera de la situación y la lógica desaparece. El resultado, trágico, negro.
El Bayern de Munich se llevaba la eliminatoria tras una tanda de penaltis en las que tres de los estandartes del Real Madrid como Cristiano Ronaldo, Kaka' y Sergio Ramos fallaron desde los once metros, sentenciando a los blancos y privándoles de un nuevo asalto a la tan ansiada Décima.
A partir de aquí, ahora, se venderá que no pasa nada. El objetivo es la Liga BBVA, un título que tienen en la mano y que por nada del Mundo se les debe escapar.

Sin embargo, por encima de todo, queda cierto aroma a fracaso. El camino hasta las Semifinales no ha sido precisamente complicado. Rivales de segundo, e incluso tercer, nivel europeo han sido rivales del Real Madrid de Jose Mourinho hasta esta Semifinales en las que, ante una potencia histórica como Bayern de Munich, el sueño y el tropiezo fue mayúsculo.
Tras clasificarse en la Fase de Grupos ante rivales como el peor Olympique de Lyon de la última década, un Ajax de Amsterdam que para nada tiene que ver con el que coronó Europa y la Cenicienta del Grupo D como era el Dinamo de Zagreb, sus aspiraciones no podían ser otras que hacer pleno de victorias. Así fue. Cumplieron con las expectativas y se clasificaron para Octavos de Final.
Allí esperaría el CSKA de Moscú. Un equipo que estaba en plena pretemporada, dado que en el fútbol ruso se produce un parón liguero en invierno por las duras condiciones climatológicas que sufre la zona. Un equipo que, ni en su mejor nivel, no opondría mayores problemas a los blancos. El resultado fue el esperado, evidentemente. El pase a Cuartos de Final era un hecho.
Allí esperaría otra de las 'potencias', nótese cierto tono irónico. La gran revelación de la actual edición de la UEFA Champions League, el APOEL de Nicosia, era el rival que el caprichoso sorteo había decidido. Un rival que en ningún momento de los 180 minutos de eliminatoria ocasionaría algún peligro a los madridistas. Un global de 8-2 favorable a los de Mourinho les otorgaría el pase a las Semifinales de Liga de Campeones. Una eliminatoria en la que ya estuvieron la temporada pasada, pero ojo, porque ahí esperaría un rival histórico, uno de los equipos más en forma del fútbol europeo en la actualidad, el anfitrión de la Final.
El Bayern de Munich de Jupp Heynckes sería el rival que deberían superar los blancos si querían estar presentes en las Final del próximo 19 de Mayo en el Allianz Arena. Un equipo de rivalidad histórica, de nivel considerable, nada que ver con equipos como Dinamo de Zagreb, CSKA de Moscú o APOEL de Nicosia.
Un equipo potente que cuenta con algunos de los mejores jugadores del Mundo tales como Arjen Robben, Frank Ribery o Mario Gómez, entre otros. Un club que sabe lo que es dominar europa con sus 4 Copas de Europa que relucen en las vitrinas.
Sin duda alguna, un rival que haría sudar muchísimo más de la cuenta a los blancos. Y así ocurrió, tras 210 minutos de eliminatoria y una más que tensa tanda de penaltis, el conjunto bávaro sentenciaría a un Real Madrid que, una temporada más, vería huir la tan deseada y obsesionada décima Copa de Europa.
La situación es clarísima. El camino de los de Chamartín ha sido de rosas. Ningún rival de nivel considerable, todos de segundo nivel europeo y que, ante una plantilla considerablemente potente como la madridista, íban cayendo uno detrás de otro sin mayores problemas.
Un equipo el blanco que ante los equipos grandes sucumbe. Ya le ocurrió la pasada temporada en la eliminatoria de Semifinales frente al Barcelona y este año su verdugo fue un Bayern de Munich que, siendo anfritrión, se convierte en el candidato principal de coronarse Campeón de Europa.

Un estilo de juego que sirve para rivales, con todos mis respetos, menores como puedan ser Racing de Santander, Sporting de Gijón o incluso un Barcelona en horas bajas, tal y como ocurrió el pasado sábado en el Clásico pero que, ante rivales de garantías, que saben a qué juegan, que no se dejan llevar por la ansiedad, acaban sucumbiendo como meros espectadores que no pueden hacer nada para evitarlo.
¿Fracaso? Quién sabe. Lo que es cierto e irrevocable es que, una temporada más, y van 10 años, el glorioso máximo campeón de Europa vuelve a no ganar la que dicen es su competición favorita.

