El primer gran tropiezo de Pep Guardiola

Sin opciones en los dos grandes títulos de la temporada

Toda etapa gloriosa acaba más tarde o más temprano. El éxito no es eterno y evidentemente cada logro debe saborearse como si fuera el último. Tener una auténtica hegemonía en tus manos es, por muy positivo que pueda parecer, una presión añadida, puesto que en cada encuentro se debe demostar el porqué de tales éxitos.

El Barcelona ha tocado tierra. El monólogo futbolístico de los últimos cuatro años se ha visto emborronado con tres tropiezos consecutivos que, de golpe y porrazo, han finiquitado una temporada en la que, por el contrario como venía siendo tradición, se han visto privados de los dos grandes títulos de cada temporada: Liga BBVA y UEFA Champions League.

Era la semana clave, eran los cuatro días más importantes de la presente temporada. La hegemonía barcelonista estaba en juego con dos encuentros vitales ante dos rivales directos por ambas competiciones. El pasado sábado se disputaba el gran Clásico del fútbol español entre Barcelona y Real Madrid. Un encuentro que podría decidir el título liguero o ajustar todavía más el campeonato entre ambos. Además, por si fuera poca presión, la derrota en la Ida de la UEFA Champions League por 1-0 en Stamford Bridge hacía que en la Vuelta disputada en el Camp Nou los barcelonistas debieran remontar ante su afición. Dos títulos importantísimos en menos de una semana. El nivel y la exigencia deberían estar al cien por cien por lograr y aspirar a dos títulos que, a priori, se presentaban emocionantes.

Sin embargo, nada ha salido como lo esperado. Dos tropiezos totalmente inesperados que se han traducido en dos pérdidas de títulos importantísimas y que han dejado muy tocado al que hasta esta misma temporada era considerado el mejor equipo de la Historia.

Dos tropiezos que han cumplido una serie de claves y que, de forma real, se han convertido en el primer fracaso de la 'era Guardiola':

Rotaciones inexplicables en el Clásico:

Fue la gran sorpresa de Pep Guardiola. Ante el Real Madrid, en el primer gran encuentro del año, el entrenador barcelonista llevó a cabo rotaciones, a priori, inesperadas que dejaban entrever la relativa importancia del encuentro europeo ante el Chelsea. Ausencias como las de Gerard Piqué, Cesc Fábregas o Alexis Sánchez, que hacían también ver que la prioridad era la Liga de Campeones y no pelearle el título al eterno rival. Finalmente, no ha servido de nada, ya que las ausencias del pasado sábado perjudicaron el juego barcelonista y a posteriori, ese descanso, no ha servido de nada, puesto que el Chelsea logró llevarse un 2-2 que, con el 1-0 de la Ida, daba el pase a los blues a la próxima Final de Múnich.

Leo Messi desaparecido. Barcelona ineficiente.

Dicen que es el Mejor Jugador del Mundo. Afirman que es el jugador más determinante. Nadie pone en duda las explosivas cualidades del delantero argentino del Barcelona. Sin embargo, pese a que se ha querido negar durante estos últimos años, el Barcelona sufre 'Messidependencia'. Necesitan al Mejor Jugador del Mundo a su mejor nivel, necesitan sus goles, su desequilibrio. Chelsea y Real Madrid han planteado encuentros similares defensivamente. Cesión de la posesión al Barcelona y ambos atrás, defendiendo como nunca y esperando sacar provecho de las pocas ocasiones de las que dispondrían. Plan a la perfección. El colapso en el área rival ha perjudicado seriamente al conjunto barcelonista, y entre ellos, Leo Messi, quien no ha sido protagonista en ninguno y que, incluso, ante el conjunto londinense llegó a fallar un penalti que pudo ser el 3-1 que hubiera dado la eliminatoria. Tres encuentros clave, importantes, decisivos, y cero goles del crack albiceleste que, además, ha estado totalmente desaparecido. Quizás cansancio, quizás un marcaje más serio de lo normal, pero Leo Messi se ha ausentado en el momento clave de la temporada.

Pérdida clara de títulos.

Es la primera vez que ocurre de forma tan clara desde la llegada de Pep Guardiola al banquillo azulgrana. La pérdida de dos títulos en apenas cuatro días ha sido un golpe duro para la institución que, como marca la estadística europea, no reeditará título de Campeón dos años consecutivos. Desde que el técnico de Sampedor llegó al banquillo local del Camp Nou todo era gloria, sonrisas, pero este duro e importante traspiés ha sido el golpe más doloroso de la parroquia barcelonista dentro de su hegemonía total.

Posesión estéril.

Ante Real Madrid y Chelsea el planteamiento del Barcelona, y de sus rivales, fue exactamente el mismo. Los rivales cedían el protagonismo ofensivo al conjunto de la ciudad Condal, mientras que los otros esperaban atrás para defender y rechazar toda pelota que se acercara o cayera cerca de los dominios del área. Control total del balón por parte del conjunto catalán. Sin embargo, una posesión estéril, inocente, nada efectiva, puesto que se trataba de circular el balón nada más. Las sensaciones se contradicen cuando aparecen posesiones de media en torno al setenta por ciento de balón en la eliminatoria, por ejemplo, contra el Chelsea y tan solo 11 tiros. Es decir, movimiento de la pelota sin disparos. Resultado nulo, escaso. La posesión sin la mejor versión de Leo Messi no sirve de nada, absolutamente nada. Ser el claro dominador del balón sin la enorme electricidad y desequilibrio del astro argentino no se traduce en nada positivo. Así, a la contra, tanto Real Madrid como Chelsea, aprovecharon sus ocasiones de gol y han puesto el primer gran borrón (y quién sabe si el último) de Pep Guardiola como técnico azulgrana.

Ansiedad ante el resultado adverso.

Se ha criticado mucho al Real Madrid en los últimos meses por la situación de que, ante un resultado adverso a sus aspiraciones, la ansiedad se hacía con el control. Curiosamente, ante Chelsea y Real Madrid, los resultados no eran favorables a los barcelonistas, y la ansiedad hizo acto de presencia de forma rotunda. La diferencia respecto al Real Madrid, eso sí, fue que no se tradujo en entradas excesivas, violentas, pero el toque ya no es tan efectivo cuando el marcador está en contra, cuando, en lugar de asegurar y mimar el esférico, se debe aprovechar cada llegada a portería. Si el gol no llega, entonces, comienza a hacerse cada vez más grande el marcador donde aparece el tiempo y entonces, nervios, ansiedad, descontrol.

La temporada de los 80 millones de euros

Si una característica se ha hecho evidente en los últimos tiempos en Can Barça han sido los grandes valores aprovechados de la fructífera cantera azulgrana. Jugadores de primer nivel mundial como Leo Messi, Carles Puyol, Gerard Piqué, Andrés Iniesta, Xavi Hernández, entre muchos otros, han formado una de las mejores plantillas de la Historia con la mínima inversión. Sin embargo, esta temporada, tras instaurar su hegemonía, decidieron que había que reforzar la plantilla con dos jugadores de primer nivel como Cesc Fábregas y Alexis Sánchez. Dos jugadores que acabaron convirtiéndose en futbolistas azulgranas previo pago de grandes inversiones que echaban por tierra cualquier argumento de cantera, de minimizar gastos. Casi 80 millones de euros entre ambos jugadores que ha acabado, a nivel de resultados y sensaciones, en una de las más grises de la 'era Guardiola'.

Sin duda alguna una temporada que se puede calificar de negativa, quizás no de fracaso por los títulos de Supercopa de España y Europa, y el Mundialito de Clubes pero, ante los dos grandes títulos como son Liga BBVA y UEFA Champions League, la sensación global es de derrota, y la figura de Pep Guardiola está en el centro de todo foco de atención sobre su futuro y sobre las decisiones importantes que ha tomado en los últimos días donde, viendo los resultados obtenidos, se perfila como el gran culpable de las dos importantísimas pérdidas en materia de títulos.

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