Theresa Bennett, la primera heroína del fútbol femenino británico
Se cumplen 37 años de la primera sentencia que permitió a una mujer jugar en un equipo de hombres. Theresa Bennett llevó a juicio a la Football Association
Estos días se está disputando en Canadá el mundial de fútbol femenino y gran parte de la atención mediática se ha concentrado en el trabajo de las chicas de la selección que por primera vez disputan el campeonato. El fútbol femenino sigue en constante evolución, un proceso que hace pocas décadas no se vivía con la misma normalidad. Theresa Bennett es un nombre casi desconocido en la historia del fútbol, pero su caso fue el primero que generó polémica entre el derecho de una mujer a disputar partidos junto a hombres y las instituciones oficiales del fútbol inglés.
Hace justo 37 años, en los mismos días en los que Videla hacía del balón su mejor escudo y Kempes se convertía en el mejor embajador de su deporte, salió a la luz la noticia de Theresa Bennett. Eran noches de mundial de fútbol, el masculino ya que en aquella época las mujeres no tenían oportunidad de jugar un torneo de esas características. Inglaterra no consiguió clasificarse para aquella Copa del Mundo de 1978, una auténtica tragedia para la FA teniendo en cuenta que tampoco lo había conseguido cuatro años atrás por culpa de aquellas paradas del guardameta polaco Tomaszewski. A la Football Association le costaba asimilar que algo estaba cambiando, oponiéndose con vehemencia a cualquier atisbo de variación. En materia de fútbol Inglaterra debería marcar las reglas ya fuera en el campo o lejos de él, pero como el tiempo demostró, aquella actitud arrogante y conservadora tendría un éxito muy limitado.
Theresa Bennett fue una de las grandes heroínas del fútbol femenino. Ella se convirtió en el caballo de batalla de una asociación inglesa que no toleraba el hecho de que jugara al fútbol, y mucho menos que fuera la mejor de su equipo. Theresa tenía 12 años cuando la Nottinghamshire FA y la Football Association le prohibieron participar en partidos oficiales junto a niños. No existía una legislación que definiera o delimitara la alineación por género, y por eso Theresa Bennett, la estrella futbolística del barrio de Carlton, decidió llevar a los tribunales a las dos asociaciones. Es anecdótico que esta decisión histórica (al menos en cuanto al fútbol británico) coincidiera en el mismo lugar y fecha que la explosión del Nottingham Forest de Brian Clough, pero lo cierto es que así fue.
En junio de 1978, el juez Michael Harris estimó que Theresa "fue víctima de una evidente discriminación sexual y que haberle prohibido jugar al fútbol dañó profundamente su estado de ánimo y su amor propio". Ambas asociaciones fueron condenadas a indemnizar a la familia de Bennett con 250 libras y a restaurar el daño producido con la readmisión de la jugadora; una decisión inadmisible para los rectores del fútbol inglés: "No podemos permitir que los equipos de niños se llenen de niñas, ya que hacerlo permitiría a los hombres participar en partidos de mujeres y sería un disparate".

La sentencia reflejaba el caso particular de Bennett e instaba a tratar cada caso por separado, ya que no estaba probada la diferencia en el desempeño de este juego por parte de las mujeres o los hombres hasta la pubertad. En el fondo, el caso dejó a ojos del gran público dos grandes resultados: por un lado la necesidad del fútbol femenino de una legislación firme que solucionara los múltiples vacíos legales y sobre todo defendiera los derechos de las niñas y mujeres que desearan jugar al fútbol. Por otro el tradicionalismo exagerado de las federaciones inglesas, quienes en su afán por mantener el orden y las tradiciones establecidas, lucharon hasta la extenuación contra la ilusión y las aspiraciones de Theresa Bennett en lugar de intentar buscar una solución al problema.
Lo cierto es que aquella sentencia que hace 37 años dio la razón a la joven jugadora fue revocada por instancias superiores seis meses después y los tribunales terminaron inclinándose por el argumento de las dos federaciones. La decisión contó con el rechazo de gran parte de la sociedad británica y Bennett dejó de jugar al fútbol. Aquel caso también abrió la mente de muchos aficionados que hasta ese momento negaban derechos al fútbol femenino. En 1978 Nottingham valoró el ascenso a los altares del Forest de Brian Clough, todo un momento histórico del fútbol masculino, pero el femenino también tuvo a su Robin Hood particular, la futbolista de doce años Theresa Bennett.

