15 años sin que Finidi se ponga el sombrero en el Villamarín
Hace tres lustros del último gol del futbolista nigeriano con la camiseta verdiblanca, un auténtico exponente del fútbol de la pasada década
La imagen de Aubameyang enfundándose la máscara de Spiderman para festejar sus goles siempre ha dado la vuelta al mundo, pero este tipo de celebraciones ya las puso de moda 20 años atras un mito de la historia del Real Betis Balompié, el nigeriano Finidi George, a quien siempre le caía desde las gradas un sombrero cordobés cada vez que marcaba un tanto, un gorro que no dudaba en enfundárselo para el delirio de la afición verdiblanca. Era otro tiempo, era otro fútbol.

Y tanto que eran otros tiempos, como que el Betis consiguió arrebatar a Finidi al Real Madrid tal y como comunicó el propio Ajax de Ámsterdam: "El Ajax le entrega al Betis el pase internacional de Finidi. Cancelamos la reunión que ha solicitado el Real Madrid". Un futbolista que venía de ganarlo todo en el conjunto entrenado por Louis Van Gaal en un equipo en el que era uno de los peligros por la banda como Marc Overmars, acompañados por los hermanos de Boer, Jari Litmanen, Edgar Davids, Clarence Seedorf y Patrick Kluivert, entre otros. Por si fuera poco, era uno de esos prodigios de la Nigeria de los '90 que llegó a octavos de final de los mundiales de 1994 y 1998 con gente como Amokachi, Okocha, Yekini, Mutiu, Ikpeba, Amunike, Kanu y un largo etcétera.
En el Benito Villamarín -entonces Ruiz de Lopera- Finidi desplegó su fútbol entre 1996 y 2000, o lo que es lo mismo, durante un total de 130 encuentros en los que anotó 38 goles. Pero su fútbol no será lo más recordado para el colectivo del fútbol español, sino que siempre perdurará en la memoria ese gracejo especial que tenía al colocarse el sombrero cordobés brindado por el público cada vez que marcaba un gol, y tal día como hoy se cumplen 15 años de la última vez que ocurriera algo así con la camiseta verdiblanca antes de marcharse por fuerza mayor al Mallorca. El Betis derrotó por tres tantos al Valladolid con el nigeriano anotando el último gol de su equipo en la jornada 36, tres puntos de oro que fueron insuficientes para evitar que un equipo con futbolistas de la talla de Denilson, Alfonso, Toni Prats o el propio Finidi descendiera a Segunda División.
Eran otros tiempos. Aquel año también bajarían Sevilla y Atlético de Madrid, algo completamente impensable a día de hoy, donde el buen colchón económico de estos equipos les aseguran, como mínimo, permanecer en la parte alta de la tabla. Era otro fútbol. Los aficionados de los conjuntos más humildes apoyaban a sus clubes en una comunión entre futbolista y espectador sin igual, que en casos como el de Finidi hacían que un gol del nigeriano sin recibir un sombrero desde la grada fuera un gol a medias.
Finidi fue el buque insignia de un Betis como Bebeto lo fue en el Depor, como Mágico González lo fue en el Cádiz o como tantos otros durante una época en la que el deporte estaba por encima del dinero, o al menos eso era lo que aparentaba. Era otro fútbol.

