La garra de Salihamidzic vuelve a Múnich
Vuelve donde todo era éxito
Historia, popularidad, técnica, carácter, diferencia. A simple vista términos sin relación directa alguna, o quizás sí. El mundo del fútbol cuenta con jugadores de talla mundial, con futbolistas diferentes y también con otros que, pese a su edad, siguen ofreciendo grandes momentos a sus respectivas aficiones.
Hassan Salihamidzic es una de las auténticas viejas glorias del fútbol europeo en las últimas décadas y pese a sus 35 años sigue adelante, sigue ofreciendo (en pequeñas proporciones, eso sí) apuntes de aquel jugador de origen bosnio que marcó una época en el fútbol alemán.
Tras la reanudación de la Bundesliga el pasado fin de semana el Wolfsburgo viajará hasta la capital Munich, más concretamente al Allianz Arena, para enfrentarse a uno de los favoritos para acabar levantando el título alemán, Bayern de Munich.
Casi una década en uno de los grandes del fútbol germano, en uno de los mejores Bayern de Munich de la historia. Sí, a los Oliver Kahn, Effenberg, Elber y cía se le sumaba un extremo del Este eléctrico, con un golpeo de balón digno de elogio, con un carácter que le otorgaba un extra tanto a nivel colectivo del equipo como en lo personal, que le convertía en un futbolista clave tanto para los suyos como para el contrario, que vería en Salihamidžić un peligro constante.
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Italia también tuvo su experiencia con el jugador bosnio, más concretamente la Juventus de Turín, donde estuvo durante cuatro temporadas, en las que no logró ningún título, frente a la friolera cantidad de 16 trofeos tanto a nivel nacional como continental e internacional que logró en tierras bávaras.
Si un encuentro fue exprimido al máximo durante la década de los 90 fueron los enfrentamientos entre Real Madrid y Bayern de Munich. Eliminatorias, Fases de Grupos, daba igual el carácter de los partidos. Partidos a vida o muerte, o quizás más. En todos ellos tánganas, dureza, juego extremo y todos ellos la figura de Hassan Salihamidžić salía a relucir. Un jugador que nunca se escondía, que metía la pierna cuando debía hacerlo y que siempre era noticia en dichos partidos. Un clásico en uno de los clásicos de la Copa de Europa.
Un extremo a la vieja usanza del fútbol soviético que vuelve a la ciudad donde disfrutó de su mejor versión, donde vivió sus mejores años como jugador profesional y donde muy seguramente le recibirán con los brazos abiertos, pese a que en la actualidad milita en las filas del Wolfsburgo. Ya no le recibirá el, en ocasiones, frío ambiente del Olímpico de Munich, sino todo un luminoso y vibrante estadio del Allianz Arena.
Un ídolo, un reencuentro marcado en el calendario como digno de, al menos, ser especial para el futbolista. En el horizonte ya planea ese final que todo futbolista quiere evitar a toda costa, pero pese a ello decidió volver a Alemania. Ahora en las filas del Wolfsburgo, campeón alemán hace tres temporadas y venido a menos, deberá ofrecer una buena imagen que ayude a los suyos a pescar algo positivo de uno de los estadios más complicados del país.

