Fútbol francés: un nuevo insurrecto surge en la tierra de Asterix

vannes-ocCuenta la historia de uno de los comics más famosos de todos los tiempos que en plena época de invasión romana al país galo, una aldea de bravos guerreros alimentados por una poción mágica se resistía a ceder a la presión de los ocupantes del que hoy sería el territorio francés de bretaña. Los dos cabecillas de dicho bastión eran ni más ni menos que Asterix y Obelix, dos de los personajes más entrañables que una historieta haya arrojado. Muchos, muchísimos años después, una historia al mejor estilo David y Goliat se vuelve a repetir en dicha región francesa. Ya no hay catapultas, centuriones ni bardos desafinados. Hay un modesto equipo de fútbol que puede llegar a jugar la nueva Copa UEFA durante la próxima temporada.

La ciudad de Vannes está enclavada en plena bretaña. Hasta tal punto que tiene también una denominación en gaélico: Gwened. No tiene mucho más de 50.000 habitantes pero sí tiene un equipo que desde hace largo tiempo realiza actividades deportivas. Se llamó en un principio, allá por 1892, Véloce Vannetais y también recibió la denominación de FC Vannes hasta 1998. De allí en más, la institución sería conocida como Vannes Olympique Club. De todos modos, para narrar la historia futbolística de dicho equipo en los últimos años es necesario recurrir a la única dirección posible en este caso: la ascendente.

El Vannes en una década pasó de jugar en la 5ta división del fútbol galo en 1998 a ser uno de los recién ascendidos a la Ligue 2 en esta temporada. No son muchas las luminarias que se hayan calzado la elástica blanca con detalles negros del club, con la excepción de un tal Didier Drogba. Pero un logro notorio se acaba de añadir a la modesta biografía del club bretón en el día de hoy: se ha convertido en el finalista de la Coupe de la Ligue, algo así como un equivalente de la Carling Cup inglesa.

La victoria por penaltis ante el Nice lo deja expectante de consagrarse campeón de un torneo francés por primera vez en su historia. Mucho más considerando que su mejor participación en la Coupe de France había sido la de arribar hasta cuartos de final, todo un logro para los pupilos de Stephane Le Mignan. En la final, que se disputará en Saint Denis, estará esperando ni más ni menos que el Girondins de Burdeos, por lo que tendrán que resistir los embates de Gourcuff, Cavenaghi, Chamakh y compañía. Tan sólo 90 minutos los separan de asegurarse un sitio en la próxima Copa UEFA (servidor todavía no me acostumbra a decirle Europa League). Aquella gloriosa gesta de Asterix y Obelix puede repetirse en manos de otros  bretones y en las mismas circunstancias: la del débil luchando contra el poderoso. Si el final será feliz o no, vaya uno a saberlo. Lo cierto que en Vannes no paran de soñar.

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