Sudamericano Sub-20: Colombia vs. Venezuela
En el último partido del grupo A, Venezuela y Colombia dividieron puntos en un encuentro que terminó a manera de infarto. Mucha tensión e incertidumbre por parte de Colombia vs. la tranquilidad y el buen juego de los locales. Argentina y Venezuela pasaron sin problemas en la zona A, mientras que Ecuador y Colombia se sometieron a la azar de las balotas, la cual dejó con mejor suerte al combinado colombiano.
Los venezolanos llegaron a un partido que definían su futuro con la tranquilidad y serenidad suficiente para afrontar el partido. Presionaron desde el primer momento y el gol les llegó en una equivocación de Camilo Vargas, el portero de Colombia. En el segundo tiempo los papeles cambiaron y, con el marcador y la clasificación a favor, decidieron darle protagonismo al rival; consiguiendo que le empaten el juego por medio de un penalti. Al final del partido, el héroe de la noche resultó ser el arquero venezolano al tapar el penal que, de haberse concretado, los hubiese dejado fuera.
A la vez, Colombia comenzó jugando sin inteligencia el partido: sin orden ni variantes para buscar el gol. Silva, entrenador de Colombia, hizo el cambio que se le pidió desde un principio, sobre cambiar uno de los dos 9 en la delantera, pero no tuvo mayores soluciones, pues Leonardo Castro resultó ser otro hombre de área, cosa que cambiaría en el segundo tiempo con la entrada de alguien apto para correr, desequilibrar y crear problemas: Cristian Mejía. Justamente él fue el que creó los dos penales de los cuales, para suficiencia de los "cafeteros", uno fue convertido.
Ante la igualdad en todo entre Colombia y Ecuador, los organizadores del torneo decidieron desempatarlos con un par de balotas y, para suerte de los colombianos, la que daba el pase resultó ser para el conjunto tricolor. Algo que debería ser dignamente criticable, porque se va uno de los equipos que mejor juego mostraron: Ecuador. Es poco injusto, sí, es cierto, pero tampoco es del todo justo dejar el futuro en un par de papeles que dictan qué se debe hacer. El tiempo, en estas instancias, es lo que menos debe importar.
