El Real Zaragoza a retomar el vuelo
Los zaragocistas empiezan el año colistas
La crisis tan marcada que vive actualmente el Mundo en prácticamente cada uno de los países que lo forman hace que ni el poderoso negocio del fútbol, ese que mueve miles y miles de millones de euros al cabo de cada año, es capaz de esquivar.
A los múltiples casos, cada vez más, de los conjuntos de las ligas inferiores poco a poco se le han ido sumando clubes de los considerados potentes, al menos a nivel nacional, esos que salen en los medios a diario, ya sea en tirada local o para todo el país.
Un claro caso de conjunto en problemas desde hace un par de temporadas está siendo el Real Zaragoza. Uno de los clásicos del fútbol español vive uno de los peores momentos de su historia tanto a nivel económico como institucional, y como era de esperar, ya comienza a perjudicar a la dinámica de resultados de una plantilla que comienza el año 2012 en la última posición, colistas y a cinco puntos de los puestos que les colocaría fuera del descenso.

Javier Aguirre era destituído justo antes del comienzo del nuevo año como técnico del conjunto maño. La situación era tensa, complicada, pero la ausencia de titulares respecto a su futuro por parte de la directiva no presagiaban su marcha del equipo zaragocista, por lo que empezaría el año en el banquillo local de La Romareda. Sin embargo, contra todo pronóstico, sorprendentemente el Real Zaragoza hacía público un comunicado oficial en el que se confirmaba la marcha del técnico mexicano.
Tras su destitución el panorama era todavía más preocupante, desconcertante. A la complicada situación de un club en quiebra, con problemas entre afición y directiva, y encima ahora sin entrenador.
Poco tardaron en llegar las novedades. Manolo Jiménez, ex-entrenador del Sevilla y del AEK Atenas, entre otros, firmaba su nuevo contrato como entrenador del conjunto de la capital aragonesa. Una relación laboral que se prolongará, en principio, hasta final de temporada.
Un nuevo entrenador, una nueva imagen para acoplar por consecuencia unos nuevos ideales a una plantilla que necesita reforzar una moral algo tocada. Un nuevo técnico para el Real Zaragoza que se convertía en el número ocho en la era de Agapito Iglesias, presidente del club, y que (por si la situación era tensa ya de por sí) no ha hecho sino hacer estallar todavía más a la afición zaragocista.
Víctor Fernández, Ander Garitano, Javier Irureta, Manolo Villanova, Marcelino García Toral, José Aurelio Gay y Javier Aguirre, sumando al recientemente fichado Manolo Jiménez, son el total de técnicos que han pasado por La Romareda en el mandato del actual presidente desde hace algomás cinco años. Una situación curiosa a la vez que preocupante. Un simple reflejo de la irregularidad en el ambiente, en las formas. Un simple reflejo de la inestabilidad que viven en Zaragoza y que, evidentemente, afecta de algún modo al equipo.

El reto de Manolo Jiménez está claro. A parte de lograr que el equipo permanezca una temporada más en la Liga BBVA, evitar el descenso, tiene por delante la complicada misión de crear un búnker que proteja de todo tipo de distracciones que no sean meramente deportivas, lo que complica una tarea ya de por sí complicada.
Real Zaragoza, un equipo en problemas que comienza el año como colista y que, con Manolo Jiménez como entrenador, tiene la importante tarea de sacar adelante una situación, a priori, más que complicada.

