Neymar debe seguir aprendiendo de Leo Messi
El argentino barrió en el duelo personal
El Barcelona se proclamaba Campeón del Mundialito de Clubes 2011 por 0-4 ante un Santos que dejó mucho que desear y que dejó un gran vencedor, Leo Messi, y un gran perdedor, Neymar.
Era el gran duelo del encuentro, el gran enfrentamiento de manera individual. Los dos grandes cracks de ambos conjuntos se enfrentaban sobre un mismo terreno de juego con el morbo de ver al 'maestro' Leo Messi, pese a sus 24 años, frente a un delantero brasileño de 19 años que está llamado a marcar una época en el fútbol brasileño.
Dos estilos bien diferenciados tanto a nivel deportivo como diario. Declarado de manera pública seguidor y admirador del fútbol del Barcelona Neymar se enfrentaba al considerado mejor equipo del Mundo con el escaparate perfecto para demostrar realmente cuáles son sus facultades futbolísticas, demostrar al Mundo entero qué es un jugador extraordinario, tal y como lleva demostrando las últimas temporadas en el Brasileirao.

Sin embargo, el joven delantero de la canarinha naufragó gravemente, fracasó ante un rival que fue infinitamente superior y que le anuló en todos los aspectos. Tan solo un remate entre los tres palos en todo el encuentro dejaron en evidencia a un futbolista que hasta la fecha quizás no se había enfrentado a un rival potente, importante.
Ahora bien, tras el repaso maestro del Barcelona frente al Santos, salieron a la luz carencias respecto al duelo que a priori parecía igualado entre Messi y Neymar.
El crack argentino suma dos Balones de Oro consecutivos y todo hace indicar que será el próximo galardonado nuevamente. Dichos premios individuales no son fruto de la casualidad, del azar, ni mucho menos, son el resultado de una calidad innata, de unas cualidades de otro planeta que le convierten en el mejor jugador del planeta.
El Brasileirao adquiere niveles técnicos exquisítos. Uno de los países más productivos en materia de cracks del Mundo convierten al campeonato brasileño en un escaparate mágico para el continente europeo. Sin embargo, las grandes estrellas, los referentes de la canarinha, exceptuando a Neymar, todos conviven en los grandes conjuntos del fútbol europeo, lo que les hace adquirir los galones de súperestrellas.

¿Qué ocurre entonces? El encuentro entre Barcelona y Santos dejó demostrado uno de los handicaps por excelencia del fútbol sudamericano. Allí prima la técnica, el espectáculo, sin embargo, frente a rivales europeos, donde la estrategia y la táctica es importante, la técnica queda absolutamente anulada.
Leo Messi, además de una técnica sobrenatural, suma una humildad innata, lejos de redes sociales, de ruedas de prensa. Todo lo que se habla de él es por consecuencia de lo visto sobre un terreno de juego. Algo que en el caso de Neymar es todo lo contrario. Haga lo que haga sus millones de seguidores en Twitter se enteran. Sus vídeos más famosos están relacionados a bailes, a programas de televisión. En Brasil es todo un fenómeno de masas aumentado por su feeling, por su querer ser el centro de atención en todo momento.
Sin embargo, ayer, ante su oportunidad única de poder dar un paso adelante en su carta de presentación de cara un futuro fichaje por un club europeo, dejó claros síntomas de ausencia, de nulidad ante un defensa como Carles Puyol que en muchos compases de la Final llegó a confundirse incluso con su propia sombra.
Era el duelo del encuentro, pero el encuentro no dejó lugar a las dudas. Leo Messi es, infinitamente, el mejor jugador del Mundo.

