Di Stéfano, símbolo de dos clubes enfrentados
Entrenó al Real Madrid y al Valencia en diferentes etapas
Real Madrid y Valencia son dos clubes que representan a una masa social muy distinta, con objetivos diferentes y que se han enfrentado en alguna disputa más de una vez.
Pocas cosas coinciden entre el club de Concha Espina y el Valencia. Si dejamos de lado el blanco de su camiseta, son más los elementos en los que difieren que en los que encuentran consenso.
Alfredo Di Stéfano es uno de aquellos puntos en los que no existe discusión posible acerca de la importancia decisiva que tuvo para los dos clubes. Los dos coinciden al valorar la enigmática figura de Alfredo Di Stéfano. De distinta forma y manera, el hispano-argentino forma parte de la leyenda del Real Madrid y del Valencia.
La carrera de Di Stéfano como jugador profesional está irremediablemente asociada al Real Madrid. La "saeta rubia" elevó al equipo merengue a la cima del fútbol europeo y se convirtió, por encima de rivalidades en uno de los mejores delanteros de la historia. Su celebración de un gol en la Copa de Europa frente al equipo húngaro del Vasas de Budapest es todo un clásico de la fotografía futbolística. Con las dos piernas hacia atrás y los brazos en posición de victoria; Di Stéfano vuela por el césped del Bernabeu, con la confianza de quien sabe que tiene el mundo a sus pies.

Tras retirarse de la práctica del fútbol profesional, a Di Stéfano le llega su primera oportunidad de entrenar. El Elche le propone como entrenador de su equipo. La confianza del que fuera presidente del club ilicitano Martínez Valero, es decisiva en esta decisión.
El argentino siempre fue valiente. La aventura y el riesgo fueron condiciones intrínsecas a su personalidad. La experiencia al mando del Elche no fue todo lo satisfactoria que se esperaba. Sería en su tierra natal, al frente de Boca Juniors donde Di Stéfano comenzaría a poner en práctica su talento desde el banquillo.
En 1970 la vida de Alfredo cambiará para siempre. Se encontraba cenando en un restaurante junto a su esposa y otro matrimonio más...de repente, una botella de "champagne" llegó a la mesa de Don Alfredo y sus acompañantes ante la sorpresa de los afortunados.
Las cuatro amables personas que obsequiaron a Di Stéfano eran Julio de Miguel, Vicente Peris, Ramos Costa y otro directivo del Valencia Club de fútbol. El ex-futbolista agradeció el gesto y les saludó con cortesía a la salida. Pudo adivinar que todos ellos llevaban una insignia pegada en la solapa pero no advirtió de que club se trataba, por nada del mundo hubiera pensado que aquellos hombres eran los encargados de dirigir la cúpula del Valencia.
Di Stéfano recibió días después una llamada muy especial. Se trataba de su amigo Sánchez Lage, ex-jugador del Valencia y que trabajaba como asesor técnico del club. Le informó sobre la intención que tenía la directiva del equipo levantino por contratarle.

La respuesta de Alfredo fue afirmativa. Un año después el Valencia Club de fútbol y su flamante técnico celebraban en el estadio barcelonés de Sarriá la cuarta liga del club en su historia. Con un equipo formado por auténticos trabajadores del fútbol, como Sol, Paquito, Poli o Barrachina, los "ché" se encaramaron en lo más alto de la clasificación. El Valencia comenzaba a ser mucho más importante en la vida de Alfredo Di Stéfano de lo que él nunca hubiera imaginado.
Los designios de la vida son siempre inesperados. Es curioso valorar la trayectoria de Di Stéfano, tan ligada a los éxitos del Real Madrid en su parcela de futbolista y sin embargo adornada de infortunios en su carrera como entrenador. El argentino entrenó en tres etapas al Valencia Club de fútbol y en dos al Boca Juniors y al Real Madrid. Puede que su época al frente de la nave blanca fuera la que peor sabor de boca le dejara ya que ni en 1982, cuando se hace cargo por primera vez del equipo, ni en la temporada 1990-91, cuando acude de socorrista del club junto al novato Camacho tuvo suerte Alfredo.
En su primera experiencia al frente del Madrid, el equipo no gana la liga y pierde varias finales, entre ellas la de la Recopa ante el Aberdeen de Sir Alex Ferguson y las dos copas nacionales (la del rey y la extinta copa de la liga) frente al Barcelona de Maradona.
En 1990-91, Di stéfano acude en medida de urgencia para salvar al Real Madrid. El técnico ya había demostrado su compromiso con los clubes de su vida unos años antes, cuando sacó al Valencia del pozo de la segunda división. Tampoco en esta segunda etapa las cosas le marchan bien al de Buenos Aires.
Además, su salida del club se produce de una forma dolorosa; la mañana en la que el Real Madrid se enfrentaba al Spartack de Moscú en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa de Europa, el vicepresidente del club insinúa a Di Stéfano que sea cual sea el resultado, deberá dejar el puesto. Perdieron por 1-3 frente a los rusos y Di stéfano no volvió a sentarse jamás en un banquillo de fútbol.
Valencia y Real Madrid permanecerán en el corazón de Alfredo Di stéfano por razones distintas. Él puso su talento al servicio de los dos clubes, encontró la suerte y el prestigio por caminos diferentes, pero ocupará siempre un lugar en la memoria de las dos instituciones.

