Final a tres bandas en la liga argentina

Corría el año 1968 y, por primera vez en la historia del fútbol argentino, tres equipos que habían llegado igualados a la definición de aquel Nacional debían dirimirse entre ellos quien sería el campeón. River Plate, Racing Club de Avellaneda y Velez Sarsfield lo disputaron. Y el ganador fue el conjunto de Liniers, que conseguía por primera vez en su historia alzarse con un título en su historia. Parece mentira que hayan tenido que pasar 40 años para que la situación vuelva a repetirse. Durante el domingo, se vivió una apasionante jornada futbolística que tuvo en vilo a propios, ajenos y neutrales delante de los televisores. Y el resultado fue el que muchos, la gran mayoría (excepto de los clubes implicados, claro está), aguardaba: triple victoria que forzaría una situación histórica, igual a aquella que propició el triunfo velezano en el 68. Así es como el final de año argentino estará visiblemente alterado. Mientras muchos piensas en sus próximas vacaciones o planean las celebraciones típicas de esta calurosa época del año (en el cono sur), también deberán preocuparse un poco más por el fútbol, el motivo por el que cualquier argentino siempre sabe tomar partido.
La definición de este torneo era realmente para alquilar balcones. Nadie quiso perderse esta apasionante recta final, donde cuatro equipos llegaban con oportunidades matemáticas de consagrarse y, de hecho, tres de ellos estaban igualados. Los partidos fueron pactados al mismo horario, para evitar cualquier tipo de especulación, y se fueron desarrollando por su curso normal. El primero en "ser campeón" fue San Lorenzo de Almagro, quien rápidamente se puso en ventaja frente a Argentinos Juniors en el siempre difícil reducto de La Paternal y supo conservar esa diferencia hasta que finalizara el partido. La plantilla conducida tácticamente por Miguel Angel Russo es visiblemente la que mejores jugadores tiene (Solari, Bergessio, Adrián González, Orión, "Lobo" Ledesma), pero eso no le asegurará nada en esta definición mucho más apasionante que comenzará el día miércoles.
Pero ese momento que San Lorenzo tuvo de campeón fue solamente eso, un momento. A los escasos minutos que Bergessio había marcado el tanto que le daba la victoria al "Ciclón", Boca también se ponía por delante en La Bombonera. Y al rato ya eran tres los goles que tenía en su haber el equipo de la ribera. El 3-0 que parecía definitivo tuvo sus momentos de tensión, ya que Colón logró ponerse 3-2, aunque nunca tuvo el empate a tiro. Tigre, por su parte, completó su heroica campaña venciendo en Victoria a Banfield por 1-0, con gol de Martín Morel. Sin duda alguna, el enganche de los de Cagna fue uno de los mejores jugadores del certamen y con diferencia. Que no extrañe si pronto sus goles y pases forman parte del fútbol europeo.
Todo estaba definido. Lanús también había vencido a San Martín de Tucumán, pero los del joven Zubeldía no dependían de sí mismos y se quedaban fuera del triangular de la definición, ese que la historia hizo que vuelva a repetirse en pocas horas. El miércoles estarán jugando en la cancha de Velez, Tigre y San Lorenzo en el primero de los tres cotejos que definirán al campeón de este reñido certamen. Luego será el turno de Boca y los "Cuervos" (estadio de Racing) el día sábado, para definirse todo el martes 23, casi junto al brindis de Nochebuena, cuando "Xeneizes" y "Matadores" finiquiten (si es que hace falta) un torneo que no ha brillado por su buen juego, pero que ha contado con algo fundamental para mantener en vilo al pueblo futbolero: emoción hasta el último minuto. Volvamos al año 68: en el aquel momento, el ganador fue el equipo que nunca había salido campeón, Velez. ¿Podrá el Tigre de Diego Cagna repetir la historia? Millones de argentinos que no visten los colores azul y amarillo ni tampoco las bandas azulgranas están de su lado.
