El final de la era Schuster: ¿Crónica de una muerte anunciada?

Debo reconocer que si bien Bernd Schuster estaba algo así como en la cuerda floja, no me esperaba en absoluto que se lo despidiera así como así. Y mucho menos a tan sólo cuatro días del que puede ser el partido más vital para el futuro del Real Madrid de cara a lo que resta de temporada. Realmente no me lo esperaba. Más allá de todas las declaraciones que hizo el alemán (no tengo dudas que fue una de sus tantas argucias orales ante un micrófono, de esas que soltaba para generar "algo", pero a las que había que saber leer entre líneas), del pobre momento del equipo, de una evidente mala relación con algunos miembros del vestuario y también con la cúpula dirigencial, con quienes nunca parecía ponerse de acuerdo. Pero sin comerla ni beberla, el Real Madrid ya tiene un nuevo entrenador sentado en su banquillo. De repente, Juande Ramos ha pasado de ser una persona más en el paro a estar dirgiendo su primer entrenamiento con el equipo de la camiseta blanca.

En primer lugar, hay que señalar la desprolijidad que primó sobre toda esta maniobra destinada a despedir a Schuster. Es que es imposible no pensar en otra cosa cuando todo se da tan rápido. En cuestión de minutos, Juande Ramos ya era el nuevo mister madridista y el alemán tenía que hacer las maletas. ¿Cómo es esto? Evidentemente la situación ya se venía cociendo desde hace rato y estaban esperando un mínimo detonante para enseñarle la puerta de salida al picante bigotón. Es más, hasta me temo que hubo una reunión entre referentes de la plantilla y de la junta directiva para ultimar el final del mismo. Al fin y al cabo, no es algo que deba sorprendernos y que se ha vuelto moneda corriente en el fútbol actual de cualquier parte del mundo. Hoy los jugadores, como parte integrante de una institución, también tienen peso en la toma de algunas decisiones.

Pero todo esto también puede tener varias lecturas. Una de ellas es que esta decisión haya sido un golpe de efecto de Calderón de cara a preservar su sitio o, al menos, exculparse un poco de la situación que vive el madridismo en este final de año, que no es irreversible pero que no tiene buena pinta. ¿Cómo es esto? Simple. Una derrota en el derbi, un pésimo final de año y un mal comienzo del próximo (en caso de que todo esto se concrete) puede ser una especie de apertura de paraguas protector. Algo así como un "que quereis que haga, hay un nuevo cuerpo técnico trabajando y necesita de tiempo para aclimatarse" que supuestamente lo excusaría de una responsabilidad que le atañe a él y a Mijatovic más que a nadie: la pésima planificación de esta temporada, la poca capacidad de diálogo para retener a Robinho (el brasileño a buen nivel podría haber servido de mucho al Real Madrid en esta campaña) y muchos otros entuertos más que generalmente tienen que ser resueltos por las personas que están encargadas de llevar la voz de mando en una institución.

No parece justa la destitución de Schuster, aunque tampoco creo que el teutón haya puesto muchos peros, porque se lo notaba algo abatido en las últimas jornadas. No parecía tener el mismo peso, la misma ascendencia sobre la plantilla. Ni siquiera el capitán del equipo respetó sus dichos agoreros sobre el próximo fin de semana de derbi. El alemán había conseguido llevar adelante un proyecto interesante, que no había alcanzado los niveles de fútbol de excelencia que tanto se pregonaron antes de su llegada, pero que había ganado la pasada liga casi sin despeinarse. La situación en estos meses era bien distinta. Una plantilla diezmada, sin un jugador condicionante como lo son Messi o Agüero, un ambiente de trabajo enrarecido y, para colmo, los resultados que estaban lejos de ser los esperados. Ahora es tiempo de Juan de la Cruz Ramos de tomar el lugar que acaba de dejar Bernd Schuster. ¿Cómo resultará todo esto? Es cuestión de esperar y ver que sucede, como siempre pasa en estos casos. La última experiencia de Juande en tierras inglesas no es precisamente el mejor antecedente. Y mucho más cuando un vestuario convulsionado se le fue claramente de las manos, hasta tal punto que lo hizo caer sin miramientos. El contexto es diferente, sí. Pero este parche a corto plazo sólo despierte incertidumbre.

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