¿Cuánto vale un jugador de fútbol?

Me quedé pensando en lo sucedido con Rubén De La Red en el encuentro de ida de la Copa del Rey ante el Real Unión de Irún. ¿Recuerdan? El jugador se desploma a los pocos minutos de juego, se le diagnostica un síncope por esfuerzo y se le aparta hasta saber qué es lo que realmente le sucede. Algo totalmente lógico y afortunado, claro está. Pero esto, a su vez, me ha llevado a pensar en si realmente se les realizan estrictos controles médicos periódicos a los jugadores de fútbol para detectarles posibles afecciones que puedan ver alterado su rendimiento o que incluso les lleve a abandonar la profesión como a muchos les ha pasado. Al fin y al cabo, el jugador es la principal materia prima de este deporte y se lo debe cuidar como tal.

Y la respuesta es que, sinceramente, no estoy tan seguro de que así sea. Pongo mis serias dudas de la calidad de los controles que se les practican a los jugadores y si tienen la periodicidad que corresponde. Y ni hablar en divisiones menores y países en donde no se maneja tanto presupuesto. ¿Cuántos casos de muertes en el fútbol se han dado en estos últimos años? No me quiero poner a revisar números ni contabilizar. Pero unos cuantos seguro. Incluso uno que tocó muy de cerca al fútbol español y que todos conocemos bien. Y también me da que pensar lo que suele suceder cuando están por concretarse algunos fichajes. ¿O no ha pasado que tal o cual está por superar la prueba de revisión médica y se le detecta una cardiopatía congénita o algo por el estilo y se cae su fichaje? Está claro. O el club que realizó la prueba miente para descartar su fichaje o el equipo anterior no lo sometió a todas las pruebas que debería, por ende, arriesgó la vida de su hombre. Me suena más a esta última opción.

Es que, a día de hoy, el futbolista dejó de ser el foco de atención exclusivo en el fútbol, el dueño último de este deporte, para ser un engranaje más en una cadena despiadada de intereses a la que sólo le interesa generar más y más dinero. Y si hay que arriesgar al jugador para lograrlo, pues se lo hace. Sobrecarga de partidos, dopaje con técnicas "innovadoras" (por favor, lean este artículo al respecto de Vale Chumbar) y la necesidad imperante de poder sacarle todo el jugo posible a su rendimiento. Claro, los clubes pagan sus sueldos y están en su derecho a reclamarles lo mejor, por supuesto. ¿Pero hasta el punto de descuidar sus vidas, como ha sucedido en muchos casos?

El fútbol actual ya no valora al jugador como antes. Primero está lo económico, la imagen, los anunciantes, el circo mediático y qué se yo cuantas otras cosas más. Para eso sí el jugador es fundamental. Así es como nos olvidamos que quienes nos hacen llorar, reir, insultar, estremecer, gritar, enojar, siguen siendo ellos, los que saltan vestidos con la equipación del equipo al verde césped, los responsables directos de todo lo que sucede en un campo de juego. Hoy en día el fútbol, como fenómeno socio-cultural de masas que es, es abarcable desde una gran cantidad de puntos de vistas. Muchos, muchísimos. Y es por esto mismo que no debemos perder vista la esencia. Porque si el fútbol no cuida a su motor, ¿quién lo hará?

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