El hombre que gritó al Burrito
Repasamos la trayectoria de Farinós tras anunciar su retirada
El centrocampista del Villarreal Francisco Javier Farinós ha anunciado que se retira del fútbol profesional tras no poder recuperarse de los problemas físicos que sufre desde el pasado verano. El jugador desarrolló su trayectoria en varios equipos como el Valencia, Inter de Milán, Mallorca, Hércules, Levante o Villarreal.
La cifra de 225 partidos en primera división no tendrá continuidad, ya que Farinós ha decidido colgar las botas. Debutó el 8 de diciembre de 1996 en el estadio de Riazor. Jorge Valdano daba la alternativa a un joven del filial que destacaba por su carácter combatido y que llegaba a un equipo en horas bajas. El Valencia 1996-97 había despedido a Luis Aragonés hacía pocas fechas; Valdano debería formar un nuevo equipo que hiciera despertar a la parroquia de Mestalla.

No sería hasta finales de enero de 1997 cuando Farinós, el chico del barrio de La Torre, disputara su primer encuentro en Mestalla. No destacó en exceso pero consiguió llevarse la ovación del público valencianista cuando abandonó el estadio sustituido por Iñaki Hurtado. El Valencia ganaba en ese momento 1-0 al Espanyol, pero la noche se teñiría de negro con el empate de Luis Cembranos. Pese a todo, Farinós se marchó feliz y con la aprobación de Jorge Valdano. “Farinós no es Raúl, no hay que exigirle cosas que no sabe ni puede hacer”.

Su primer tanto con la camiseta valencianista llegó en un derbi frente al Hércules en el Rico Pérez, un partido caliente con enfrentamientos entre aficiones y en el que Farinós puso la primera piedra para lograr el triunfo. Debía una buena actuación a su mentor, un Valdano que había declarado que de no ganar no habría Copa de la UEFA al año siguiente. Farinós logró asentarse en el equipo valencianista a pesar de la salida del argentino nada más comenzar la siguiente temporada. Antes había vivido sus eternas polémicas con Ariel Ortega, el flamante fichaje del Valencia con el que compitió por lanzar penaltis en varios enfrentamientos (concretamente en los encuentros frente al Sevilla y el Athletic).
Con Ranieri se convirtió en un jugador fundamental del equipo. Formó parte de un trio de elegidos junto a Mendieta y Luis Milla, el centro del campo que volvería a hacer campeón al Valencia en la mágica noche de La Cartuja. Farinós se subió al larguero el día que el Valencia ganaba la copa, en una imagen que quedó grabada en el archivo valencianista como en su día lo hizo la del portero Quique en 1954.
Tras el éxito de Sevilla llegó la Champions League y la temporada que sin sospecharlo, sería su despedida de Valencia. Farinós se convirtió en un hombre esencial del esquema de Héctor Cúper. En su equipo Gerard ponía el talento y la llegada en el centro del campo, Farinós robaba balonés y nutría de asistencias providenciales a los Claudio López, Angulo o Adrian Ilie. Farinós terminó de ganarse a Mestalla el 10 de mayo del año 2000, el día que el Valencia le ganó 4-1 al Barcelona en el partido de ida de la semifinal de la Liga de Campeones. Aquella noche Farinós sedució al fútbol europeo; aquella noche el chico de La Torre comenzó a volar lejos de Mestalla
En la final de París ante el Real Madrid el Valencia no dio la talla. Farinós recibió algunas de las críticas más duras debido a sus negociaciones con varios equipos italianos. En pocos días se dirigió a la capital de La Lombardía para estampar su firma en un contrato que debía ligarle al Milan, pero la negativa del club presidido por Silvio Berlusconi a pagar la cláusula de rescisión que exigía el Valencia abortó la operación. La situación dio un giro total y Farinós terminó fichando por el Inter de Milán.
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La oferta fue irrechazable en lo económico, pero en la ciudad del Duomo Farinós no tuvo suerte. Un cambio de técnico prematuro y la falta de confianza hicieron de Farinós un jugador secundario. Volvió a Mestalla en una eliminatoria de Copa de la UEFA en la que terminó jugando de portero a causa de la expulsión del legendario Toldo. Más tarde jugaría en varios equipos de la geografía española, y aunque recuperó parte del talento que le había hecho grande, nunca volvió a demostrar las trazas de jugador que le llevaron en su día a la selección nacional. Retirado y casi olvidado por gran parte de los aficionados, Farinós cuelga las botas definitivamente.

